Quizá el Apple Watch no esté a la altura, pero hará que los otros vendan más

Construir sobre una leyenda es tan edificante como traicionero: dar el nivel se convierte en una labor imposible, en tanto que las expectativas se vuelven inalcanzables

Foto: Quizá el Apple Watch no esté a la altura, pero hará que los otros vendan más

Seguir la senda de las grandes leyendas es difícil. Pero no solo en el cine, en la historia o en la literatura, también en la tecnología. Apple es una leyenda tecnológica y social, es inapelable. Una demoledora máquina de hacer dinero. Un sueño para cualquier inversor de Wall Street. Por eso escribir un nuevo capítulo de esa leyenda es complejo.

El mejor ejemplo es el último producto de la firma, el Apple Watch. A nadie se le escapa que el reloj se venderá a millones, no es difícil cuando hay 700 millones de iPhones dando vueltas por todo el mundo. Será sin duda un elemento popularizador de los wearables como pocos. Quizá la mejor publicidad para un tipo de producto o accesorio tecnológico que no acaba de reventar en ventas como todos los geeks esperamos, porque está claro que el Apple Watch está condenado a venderse a toneladas teniendo en cuenta el séquito de fans que tiene la marca y que es capaz de gastarse mucho dinero.

No obstante, las primeras señales de su vida tecnológica no tienen ese brillo de sus hermanos anteriores. Tras su presentación, las acciones han bajado ligeramente alejando los récords históricos alcanzados días atrás. Es mucho decir cuando hablamos de la acción por antonomasia, el súper blue chip. El reloj al menos ahora no ha gustado mucho el mundo financiero, pero habrá que esperar hasta que eche a andar.

Apple recupera el problema de la batería con el Watch, en una actitud que debería hacerse mirar

Parece ser que el hecho de tener que estar siempre conectado al iPhone para hacer cosas más o menos interesantes, así como la ausencia de algo único, algo espectacular, algo que no tenga la competencia, le ha lastrado en sus inicios. Por no hablar de su precio o de la batería que dura solo un día. Tenía que ser la batería, algo que desde que el iPhone apareció en escena ha perseguido a Apple. Una crítica que parecía erradicada con el iPhone 6 Plus y que ahora vuelve sobre la palestra con el reloj de la firma.

Además en ese complejo sendero iniciado por el reloj hay un dato que si yo fuera Apple, me lo haría mirar. El Pebble, el primer wearable nacido, como no, al calor de la fórmula financiera del momento, el crowdfunding, ha disparado sus ventas desde que el reloj inteligente de la manzana mordida apareció en escena. Es algo inaudito, algo que nadie se esperaba. Es más, lo normal es que las ventas del Pebble se hubieran congelado ante la llegada del Apple Watch pero ha sido al revés. Usuarios que esperaban una nueva revolución han decidido comprar lo que ya conocían.

Está claro que Apple tiene que ponerse las pilas y que su reloj debe demostrar que es capaz de estar a la altura de sus coetáneos de marca. Ahí es nada, iPhone, iPad y Macbook Air. Leyendas vivas de la tecnología a las que seguir va a ser mucho más difícil de lo que parecía. 

El 'smartwatch' de Huawei, presentado en el pasado MWC
El 'smartwatch' de Huawei, presentado en el pasado MWC

¿Y Android qué tiene que decir?

En el pasado Mobile World Congress todas las marcas menos Samsung presentaron relojes y centraron su estrategia en los smartwatches y wearables. Lo cierto es que el mercado se mueve muchas veces por modas e inercias y aquí es donde el Apple Watch puede jugar un papel importante. Lo mismo sucedió con los tablets, llegó el iPad y a partir de ahí la avalancha de modelos con multitud de empresas y sistemas operativos.

Es evidente que el sector de la movilidad seguirá evolucionando pero si tuviera que apostar, los relojes no van a cambiar los hábitos de compra de los usuarios, ni tampoco la firma de Cupertino será capaz. Si echamos la vista atrás, el iPhone mató a los teléfonos con teclas, el iPad lastró la venta de ordenadores y portátiles y probablemente el Apple Watch erosionará la venta de relojes de lujo con sus versiones más premium, ahí es nada, pero no será un gadget que cambie la vida de las personas a menos que haya cosas que no hayamos visto.

De momento, lo más prometedor podemos encontrarlo en el campo de la medicina pero todavía queda mucho desarrollo por delante y es eso es algo que necesita tiempo.

Tecnozone
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