Regulación o liberalización

El presidente de ANTAXI y FPTM defiende el "escrupuloso" cumplimiento de las normas por parte del taxi mientras que acusa a las VTC de querer funcionar con la ley de la selva

Foto: Un momento de la marcha de las VTC. (M.M.C)
Un momento de la marcha de las VTC. (M.M.C)

Es un tema manido del que venimos hablando hasta la saciedad y que cada uno entiende o interpreta a su libre albedrío o da 'su' particular interpretación. En referencia al sector del transporte de viajeros y en relación al que se presta en vehículos de turismo, la regulación es una máxima, que algunos sectores llevan a gala, soportan y cumplen con escrupuloso rigor. Hablamos del colectivo del taxi.

En otros casos, la situación es diferente. En otros modos de transporte prefieren no regular y liberalizar. Y, puestos a poner normas, que estas se hagan a su imagen y semejanza: que las que hay se quiten o, en el mejor de los casos, que se acomoden a su actividad. Pero prefieren quitarlas. Mejor vivir con la ley de la jungla. Y sí, me refiero al sector de los Vehículos de Alquiler con Conductor, más comúnmente conocidas como VTC.

En este escenario, en medio del conflicto de intereses… ¿dónde queda el usuario, consumidor y ciudadano? Para aquellos especuladores, comisionistas y oportunistas poco o nada importan los derechos y garantías de calidad, seguridad y profesionalidad. Mejor no regular. ¿Para qué?

Ordenanzas y la botellita de agua

Foto: EFE
Foto: EFE

Aquí conviene citar un ejemplo: los derechos de los usuarios del sector del taxi. Amplios y bien desarrollados, se exponen en las ordenanzas y reglamentos que ayuntamientos y comunidades autónomas aprueban de acuerdo con organizaciones de consumidores y usuarios.

Todos los aspectos del taxi están fuertemente regulados. En las VTC solo se exige un carnet

Tanto los vehículos, el acceso a la profesión, las condiciones del servicio, los periodos de descanso, las horas máximas de trabajo, la regulación del periodo estival, los fines de semana, las tarifas, la regulación en la prestación del servicio, etc. Todos estos aspectos están rigurosamente definidos y regulados. Dando garantías para al usuario y también para los prestadores del servicio público del taxi.

Nada de esto, pero nada de nada, está regulado entre los que desarrollan la actividad de VTC. Simplemente se les pide un carnet de conducir básico. Pero cuidado, que ya se ven algunos con la 'L'. Eso sí, la botellita de agua que no falte.

De personas físicas y jurídicas

(EFE)
(EFE)

Hay un detalle a tener en cuenta por parte de los usuarios de estos servicios. Un cliente que se sube a un taxi tiene la garantía y seguridad de que todos sus derechos están debidamente cubiertos por la normativa que les ampara. En la inmensa mayoría de los casos, al desarrollarse la actividad por personas autónomas (personas físicas, no jurídicas) estas responden de las eventualidades con todo su patrimonio.

En cambio, cuando un usuario solicita un servicio a través de algunas plataformas que últimamente se están publicitando hasta la saciedad (permítanme no citarlas, publicidad cero) la cosa cambia radicalmente. Lo primero que acepta es declinar cualquier reclamación en el desarrollo del servicio y que la empresa no es responsable de las irregularidades del servicio. La personalidad jurídica de estas empresas, en el peor de los casos, queda limitada y reducida al (ridículo) capital social de las mismas.

Con esto en mente, el ciudadano debe decidir dónde invierte y gasta su dinero. Todos somos libres de usar cualquier modo de transporte, pero a nosotros, los taxistas, nos gusta trabajar en beneficio del servicio, los usuarios y los profesionales del colectivo.

*Julio Sanz García es presidente de la Asociación Nacional del Taxi de España (ANTAXI) y presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM).

Tribuna

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios