LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS

Salud y privacidad: la importancia del 'frente digital' en la lucha contra el coronavirus

La legislación europea y española ofrecen cauces para tomar medidas basadas en la tecnología como ya se ha hecho en Italia para frenar los contagios de coronavirus

Foto: Foto: Reuters.
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El Ministerio de Economía presenta el 25 de marzo la extensión al resto de España de una plataforma basada en la que la Comunidad de Madrid lanzaba el pasado 18 de marzo (CoronaMadrid). La herramienta permite realizar autoevaluaciones a quienes tengan síntomas de Covid-19, para recibir recomendaciones de tratamiento en el caso de dar positivo. Se abre así una vía alternativa a los desbordados teléfonos de asistencia. La plataforma recoge datos personales y también geolocalización, en el supuesto de autorizarse por el usuario.

La iniciativa acoge el ofrecimiento de las operadoras telefónicas de poner a disposición de las Autoridades los datos de localización de nuestros móviles. El fin sería sanitario y queda ejemplificado con el 'mapa de calor' de Lombardía que Vodafone proporcionó a las autoridades italianas, a fin de conocer los desplazamientos ciudadanos en torno a Milán.

Legislación 'epidemic-proof'

Esta iniciativa (como su antecesora CoronaMadrid) resulta impecable desde el punto de vista de la legislación de datos, toda vez que dicha legislación es por así decir 'epidemic-proof', en otras palabras, está en perfectas condiciones de resistir el embate de cualquier epidemia, Covid-19 por supuesto incluido. Es decir, que es perfectamente posible combinar privacidad y lucha contra esta epidemia sin desbaratar ni la una ni la otra.

Foto: Efe.
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Casi como si estuviera siendo consciente de estos movimientos desde España, la máxima autoridad europea en privacidad, el Comité Europeo de protección de datos, aprobaba el 19 de marzo una Declaración sobre el tratamiento de datos personales en el contexto del brote de COVID-19, que sin duda respalda lo recién afirmado. Y es así porque, según se dice en ella, tratar datos sobre este brote es “necesario para preservar la salud pública”, aun cuando se trate de datos sensibles como son los de salud, y máxime cuando estamos ante un supuesto de enorme gravedad, incluso considerado explícitamente por la normativa de datos, como es el “control de una epidemia”.

La Declaración es no obstante de mayor interés aún porque se refiere expresamente a iniciativas como las que venimos comentando, que “permiten localizar a las personas o enviar mensajes de salud pública a las de una zona específica por teléfono o por mensaje de texto”. Ningún problema en el supuesto de que los datos de localización sean agregados de forma anónima (“de manera que no se pueda volver a identificar a las personas”), pues, para empezar, dejaríamos ya de estar ante datos personales.

Salvaguarda de la salud pública

No obstante - y aquí radica la gran novedad de esta Declaración -, consciente de que no siempre será factible tratar únicamente datos anónimos, el Comité Europeo abre la puerta a que estas aplicaciones traten asimismo datos que permitan determinar la identidad personal, siempre que: el Estado en cuestión lo previese legislativamente con el fin de “salvaguardar la seguridad pública”, debiendo entenderse que “la salvaguardia de la salud pública está comprendida en la de la seguridad pública”; que se proporcione a los usuarios “el derecho a un recurso judicial”; y siempre que, conforme al principio de proporcionalidad, se dé prioridad a las soluciones menos intrusivas, lo que sin embargo no impedirá medidas como el "seguimiento" de personas “en circunstancias excepcionales y en función de las modalidades concretas del tratamiento”, con la condición de que se controle muy estrictamente su duración, alcance y finalidad.

Foto: Efe.
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En su correspondiente plano, y por tanto, Europa acaba de reforzar el frente digital en la lucha contra este virus. Pienso que es un gran acierto. Autorizadas voces, como la del filósofo coreano Byung-Chul Han, afincado en Berlín, resaltan la ineficacia de las medidas adoptadas por Europa, comparadas con las de los países asiáticos, no solo los autoritarios, porque también es el caso de Corea del Sur o Japón. Y aunque la cultura europea de derechos sin duda tiene mayor hondura, el éxito asiático contiene aspectos que obligan a reflexionar.

El caso español

¿Podría hacerse en España este seguimiento de personas identificadas que Europa acaba de posibilitar? A primera vista no, ya que el estado de alarma solo permite explícitamente restringir, entre algún otro derecho, la libre circulación o la libertad personal, no la privacidad. No obstante, y para supuestos de epidemias, la propia legislación de emergencia abre la posibilidad de adoptar, además, las medidas establecidas en las normas contra las enfermedades infecciosas, siendo a su vez ésas las medidas que las autoridades consideren "oportunas o necesarias" en supuestos como el de esta epidemia, entre ellas el "control" de enfermos o personas en contacto con los mismos.

Foto: Efe.
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En consecuencia, ¿debe ese control llegar o no tan lejos como para incluso permitir un seguimiento de personas identificadas? Normas de privacidad interpretadas desde Europa con las pautas digitales del siglo XXI nos lo hacen posible, mientras que las leyes españolas, aunque bien enraizadas en el siglo XX, nos ofrecen cauces a tal fin. La decisión es del Gobierno, a la vista de una situación de extrema gravedad, también para nuestros sanitarios, cuyo grado de contagio por Covid-19 es ya el más alto del mundo. Ojalá acierte al adoptarla, pues la privacidad es un bien capital de todos los ciudadanos; aunque en estas trágicas y excepcionales circunstancias, la salud y la misma vida de las personas lo son tanto o más.

*Pablo García Mexía es of Counsel de Derecho Digital de Ashurst

Tribuna
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