Matemáticas en la base de la calidad democrática

Las matemáticas están todas partes, pese a que a veces puedan resultar invisibles o pasar prácticamente desapercibidas, también para quienes deben tomar decisiones políticas

Foto: Matemáticas en la base de la calidad democrática.
Matemáticas en la base de la calidad democrática.

Las matemáticas han adquirido un indiscutible protagonismo en la sociedad actual. No es un secreto y tampoco una afirmación 'interesada' por nuestra comunidad científica, sino que es una tendencia consolidada. Es un hecho que las matemáticas se encuentran en la base de los desarrollos tecnológicos, desde los más cotidianos, como puede ser un sencillo teléfono móvil hasta los más avanzados, ya sea la inteligencia artificial o la robótica. Rezaba el lema del Día Internacional de las Matemáticas, celebrado por primera vez este año 2020, que las matemáticas están en todas partes. Incluso, en los modelos epidemiológicos que contribuyen de manera significativa a una respuesta eficaz contra la transmisión de enfermedades, como la reciente pandemia del covid-19 ha puesto en evidencia. En todas partes, pese a que a veces puedan resultar invisibles o pasar prácticamente desapercibidas, también para quienes deben tomar decisiones políticas y legislativas que garanticen una adecuada formación de la ciudadanía, acorde con las exigencias sociales, culturales y laborales de la actualidad.

Como sociedad científica fundada en 1911, la Real Sociedad Matemática Española ha asumido la inquietud, la necesidad y el compromiso de medir con análisis y datos rigurosos la situación de esta ciencia en España y lo hemos conseguido con el apoyo de la Fundación Ramón Areces y el trabajo de más de 60 especialistas que, durante dos años, han aplicado su conocimiento y experiencia a dibujar una radiografía rigurosa del presente para tomar medidas de futuro. El Libro Blanco de las Matemáticas se ha articulado en torno a ocho ejes temáticos: educación (en los diferentes ámbitos, pero con una visión de conjunto del sistema), investigación y transferencia, impacto económico, divulgación, salidas profesionales, perspectivas de género, internacionalización, reconocimiento profesional y premios. Junto a una rigurosa tarea de diagnóstico de la situación actual, apoyada en datos contrastados, se han propuesto 64 recomendaciones de cara a su puesta en práctica no solo por parte de nuestra comunidad matemática sino también como sugerencias para los agentes que articulan las políticas educativas y de investigación en nuestro país, así como para permear a la sociedad nuestras reflexiones sobre el papel de las matemáticas en la vida cotidiana y su rol en la conformación de una cultura ciudadana integral.

Necesitábamos explicar el presente de forma objetiva y el resultado nos habla de una ciencia que ha alcanzado en los últimos años un punto álgido de su desarrollo en nuestro país. España ocupa la novena la posición mundial en cuanto a producción de artículos científicos en matemáticas, detrás de EEUU, China, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Rusia y Japón. Actualmente es la séptima disciplina en España con mayor repercusión en la producción mundial, un nivel en investigación comparable o mejor al que le corresponde por su potencial económico.

Las titulaciones en Matemáticas cuentan con un reconocimiento social y prestigio creciente, reciben a los estudiantes más cualificados, que encuentran una ocupación casi plena al terminar los estudios. Con apenas un 7,5% de paro y, en general, salarios dignos, las matemáticas son responsables directas del 10,1% de la producción total española y de unos 630.000 puestos de trabajo.

Hasta ahí, algunos de los muchos datos positivos que se extraen de este examen y que demuestran la importancia de esta ciencia esencial. Hemos defendido en reiteradas ocasiones que las matemáticas son la base del desarrollo y, como tal, la clave para salir con unas bases sólidas de crisis como la que ahora atravesamos. Pero hay síntomas de agotamiento, producto de una financiación deficiente, del envejecimiento de las plantillas, de la excesiva burocratización de la gestión de la ciencia, de una formación claramente mejorable en los diferentes niveles educativos. Y si no se adoptan medidas urgentes, decididas y valientes, las matemáticas no podrán cumplir su misión. Todo lo que se ha conseguido corre el riesgo de esfumarse en una corriente de complacencia en algunos casos y desidia en otros.

Con apenas un 7,5% de paro, las matemáticas son responsables directas del 10,1% de la producción total española y de unos 630.000 puestos de trabajo

En juego está la capacidad de atraer a nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación talento nacional e internacional en el ámbito de las matemáticas. La drástica reducción de la financiación a lo largo de los últimos diez años derivada de la crisis económica, y cuya sombra se vuelve a cernir sobre cualquier atisbo de una recuperación efectiva, unida a las serias carencias detectadas en el sistema educativo, base de todo el edificio de la formación matemática, arroja un futuro plagado de incertidumbres, cuyas soluciones deben comenzar en las edades más tempranas.

Todos los indicadores educativos sitúan a España en el furgón de cola de Europa, con resultados de bajo rango en una materia transversal y crucial para el desarrollo del resto de áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Llevamos tiempo reclamando la urgente necesidad de revisar los currículos educativos, para promover la comprensión y el razonamiento frente a la simple memorización de fórmulas y rutinas, del mismo modo que hemos alertado sobre la prioridad de la mejora de la formación matemática del profesorado en Primaria y Secundaria, tanto desde el punto de vista de contenidos como de metodologías de aprendizaje, así como favorecer la incorporación de personal cualificado a las aulas con un reconocimiento social que permita que los matemáticos vean la enseñanza como una alternativa tan atractiva como la empresa.

El interés por los grados de matemáticas y estadística no ha parado de crecer en las últimas décadas y estas titulaciones alcanzan notas de corte cada vez más altas, que rozan el máximo posible en los dobles grados. Sin embargo, la tendencia también ha pasado por reducir la carga matemática en los grados de Ingeniería o de Economía, donde se concentra de manera, a nuestro juicio, insuficiente en los primeros años. Y lo mismo sucede en otros campos del conocimiento en los que la cultura matemática debería formar parte de una visión más amplia e integral de la cultura ciudadana.

Hay necesidad urgente de revisar los currículos educativos, para promover la comprensión y el razonamiento frente a la simple memorización

Deberíamos superar la tradicional separación entre cultura científica y humanística, para lograr que los ciudadanos sean autónomos y tengan criterio propio, lo que sin duda repercutiría en una mejor calidad democrática. Quizás, como punto de partida, debemos abordar una profunda reflexión acerca del modelo de sociedad que queremos y, a partir de ahí, tomar las decisiones oportunas.

Las conclusiones del Libro Blanco de las Matemáticas aconsejan emprender acciones decididas para cortar de raíz las amenazas en ciernes. Si conseguimos que las recomendaciones sean conocidas por los responsables de las administraciones públicas, los agentes políticos, fundaciones y sector privado; si conseguimos que pongan en marcha medidas a partir de este soporte riguroso y lógico, habremos completado nuestro trabajo. Si logramos con estas reflexiones hacer una aportación para alcanzar un Pacto por la Educación y por la Ciencia entre las principales formaciones políticas, y asumido por la ciudadanía, habremos contribuido al objetivo de estabilizar y garantizar la formación de las generaciones futuras.

*Francisco Marcellán es presidente de la Real Sociedad Matemática Española

Tribuna
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