Tenemos el talento, dejemos de maltratarlo: necesitamos investigadores hospitalarios
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Francisco J. del Castillo

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Tenemos el talento, dejemos de maltratarlo: necesitamos investigadores hospitalarios

Hoy se celebra por primera vez en España el Día de la Investigación Hospitalaria. Esta labor es fundamental para la sociedad, pero en nuestro país vive permanentemente olvidada

placeholder Foto: Investigadores del Hospital Clínic-IDIBAPS de Barcelona. (EFE)
Investigadores del Hospital Clínic-IDIBAPS de Barcelona. (EFE)

Hoy, 30 de mayo, celebramos por primera vez en España el Día de la Investigación Hospitalaria. El gran público no suele ser consciente de que en los hospitales del Sistema Nacional de Salud hay un pequeño número de investigadores que velamos por hacer avanzar el conocimiento de la salud, de las enfermedades y de sus tratamientos. Y, en general, se ignora la precaria situación laboral a la que nuestro colectivo se enfrenta a diario. La celebración de este día pretende concienciar a nuestra sociedad de la necesidad de la figura del investigador hospitalario, que es aún más clara en los tiempos de pandemia que vivimos, y de que es urgente remediar el maltrato que padecemos en el ejercicio de nuestra labor.

En materia de salud hay mucho que no sabemos y que es esencial para el bienestar de todos: superar o no una enfermedad, tener buena calidad de vida aun padeciendo un trastorno crónico, envejecer sanos y con autonomía, etc. No sabemos tanto como querríamos de las enfermedades ya conocidas. Y a veces aparecen enfermedades nuevas que tenemos que aprender a afrontar.

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La investigación va resolviendo todas esas cuestiones al idear nuevos métodos diagnósticos, describir la historia natural de una enfermedad, identificar y analizar a los pacientes que se salen de lo corriente, diseñar y probar nuevos tratamientos… Y todo esto tiene que hacerse dentro de los hospitales, puesto que para poder investigar el problema que surge con un paciente hay que estar muy cerca del paciente. Los médicos hospitalarios lo están, pero casi no disponen de tiempo para investigar, puesto que su tiempo está tasado para maximizar la eficacia asistencial de unos servicios sanitarios cada vez más sobrecargados.

La necesidad de investigadores hospitalarios nace precisamente de la creciente especialización. Cuando vamos al médico, nos atiende un especialista de la enfermedad que padecemos. Con la investigación pasa igual: tiene que hacerse cargo un especialista. Los investigadores hospitalarios somos los especialistas en investigar y dedicamos a ello el 100% de nuestro tiempo.

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(EFE)

Tenemos muchos tipos de formación: algunos somos médicos, otros somos biólogos, químicos, físicos, etc. En las carreras de Ciencias se nos prepara específicamente para ser investigadores y aprender las técnicas especializadas y las formas de pensar que son necesarias para ello. La experiencia demuestra que los progresos mayores se logran cuando los médicos que atienden y los investigadores trabajamos hombro con hombro para ir encontrando respuestas. Los resultados están a la vista: qué rápido hemos aprendido con el coronavirus. Y antes de la COVID-19 fue el SIDA, o el síndrome tóxico de la colza, los avances en cáncer, demencias y enfermedades raras, o tantos otros problemas que hemos ido esclareciendo y resolviendo.

Sin embargo, para que la investigación hospitalaria española pueda seguir aportando a nuestra salud hay muchas cosas que mejorar. Lo primero es resolver las malas condiciones laborales del personal de investigación, en su mayoría con trabajos inestables (temporalidad del 70-80%), sin posibilidad de desarrollo de su carrera profesional y con la tentación de emigrar a la universidad o directamente irse fuera del país. En otros países europeos, los investigadores son oficialmente parte de las plantillas de los hospitales, cosa que en España no ocurre y es la principal fuente de nuestros problemas laborales.

La solución es muy sencilla y fácil de implementar: en su artículo 85.1, la Ley de Investigación Biomédica de 2007 establece que las Administraciones Públicas (AAPP) fomentarán la incorporación a las plantillas hospitalarias de personal investigador en régimen estatutario. Por desgracia, todas las AAPP (administración general y comunidades autónomas) llevan orillando este artículo desde la promulgación de la ley. Y las medidas que han decidido aplicar en su lugar (contratación de los investigadores en las Fundaciones de Investigación Biomédica, cercanas pero ajenas a los hospitales) no han hecho más que agravar la conflictividad laboral y los abusos año tras año, como denunció descarnadamente este periódico hace unos meses.

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Investigadores del Instituto Hospital del Mar Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona. (EFE)

Los investigadores hospitalarios somos los principales actores en dos de las modalidades de investigación (básica y traslacional) y parte esencial de la tercera (clínica). La industria farmacéutica se nutre de las dos primeras modalidades para el diseño de nuevos fármacos, por lo que una investigación hospitalaria robusta y capaz es la base de un sector biotecnológico pujante, uno de los puntales del cambio del modelo productivo español que se lleva discutiendo desde la crisis económica de 2008.

Tenemos el talento, dejemos de maltratarlo y empecemos a promoverlo activamente. Que se cumpla, pues, lo dispuesto en la ley y lo aprobado por la Comisión de Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados en 2020: “dotar y convocar las plazas estatutarias para incorporar al personal investigador estable en las plantillas de los centros del Sistema Nacional de Salud”, en categorías ya existentes (técnico de laboratorio, facultativo especialista investigador, etc). Los españoles no nos podemos permitir que se siga ignorando a los investigadores hospitalarios: nos va en ello que la sanidad española siga siendo de primera calidad.

*Francisco J. del Castillo y Juan Ángel Fresno son miembros y representantes de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Investigadores Hospitalarios (ANIH)

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