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Mayoría de edad digital: por un entorno más seguro para los adolescentes
La seguridad de los adolescentes en internet requiere un enfoque coherente, realista y colaborativo entre industria, gobiernos y familias
La constante evolución de la tecnología y el entorno digital ofrece a los menores nuevas oportunidades e importantes beneficios en ámbitos como la educación, la información o la socialización lúdica, todos ellos clave para su desarrollo. Sin embargo, es necesario que estos avances y sus beneficios vengan acompañados de medidas y normas que garanticen su correcto uso, protegiendo el bienestar y la seguridad de los jóvenes.
Los adolescentes consumen una gran cantidad de contenido digital, llegando en algunos países, como EEUU, a utilizar una media de 40 aplicaciones a la semana, desde redes sociales a juegos online, chatbots de inteligencia artificial o plataformas de videos, entre otros. Ante esta realidad, garantizar experiencias digitales seguras y apropiadas para determinadas edades es extremadamente complejo debido, entre otras cosas, a las distintas políticas de contenido de esas empresas, sus sistemas de moderación y los mecanismos de verificación de edad que utilizan. La protección de los menores en internet es un tema crucial y buena prueba de ello es el debate que tanto a nivel europeo como en los diferentes países de la UE se está produciendo hoy en día, como es el caso de España, con proyectos legislativos en marcha.
Es sin duda un desafío que apela a las empresas como Meta, a los legisladores y, de manera muy relevante, a las propias madres y padres, y que afecta a toda la industria digital. Sin embargo, es difícil para una empresa poder resolverlo por sí sola. Por eso hoy es más urgente y necesaria que nunca una respuesta coordinada y efectiva por parte de todos: industria, legislador y familias.
"Es necesario el establecimiento por ley de una mayoría de edad digital común en toda la UE"
Las empresas tecnológicas tenemos una responsabilidad en la protección de los menores y para nosotros es una prioridad, especialmente en lo que se refiere al contenido que pueden ver, quien les puede contactar y el tiempo de uso de las aplicaciones que utilizan, que son también las principales preocupaciones de los padres. Los padres piden no solo nuestra ayuda a nivel herramientas, sino también para que ellos mismos puedan realizar una supervisión activa del uso que hacen sus hijos de la tecnología.
Pero de nuevo, los esfuerzos por sí solos de las empresas no pueden resolver un desafío que atraviesa el entorno digital en su conjunto. Se necesitan estándares claros, coherentes y aplicables a todos los servicios digitales. Es necesario el establecimiento por ley de una mayoría de edad digital común en toda la Unión Europea, por debajo de la cual únicamente mediante aprobación parental los menores puedan acceder a diversas aplicaciones, redes sociales entre ellas, y así garantizar su seguridad.
"Casi tres cuartas partes de los padres españoles apoyaría una legislación que estableciera una mayoría de edad digital"
Sabemos que los padres quieren participar activamente en la vida digital de sus hijos, y la implementación de una mayoría de edad digital les dotaría ese control que demandan. De hecho, según una reciente encuesta de Morning Consulting, casi tres cuartas partes de los padres españoles apoyaría una legislación que estableciera una mayoría de edad digital y que les permitiera conservar la decisión de aceptar las descargas de aplicaciones para los adolescentes más jóvenes.
En este sentido, creemos que debe abordarse legislativamente el establecimiento de esa mayoría de edad digital, fundamentada en tres principios clave: 1) aprobación parental para la descarga de aplicaciones por parte de los adolescentes más jóvenes que se encuentren por debajo de esa edad; 2) que se aplique de manera coherente y consistente en el conjunto de servicios digitales y 3) que se implanten mecanismos sólidos de verificación de edad que protejan la privacidad y reduzcan la carga de supervisión para las familias.
Pasos en la dirección adecuada
Los avances recientes en la Declaración de Jutlandia, que establece las bases para un sistema obligatorio de verificación de edad en toda la UE, representan un paso en la dirección correcta. Reconocen el papel fundamental de los padres, incorporan funciones de seguridad por defecto y controles parentales a nivel de dispositivo. Todos estos elementos están orientados a construir un entorno robusto que responda eficazmente a la demanda de las familias: participar, acompañar y tener la decisión final sobre las experiencias digitales de sus hijos adolescentes.
Hay que avanzar en esta senda, lejos de las voces en favor de una prohibición que responden a otros intereses. Las prohibiciones restan autoridad a las familias, se centran únicamente en un tipo de servicio entre los millones de aplicaciones disponibles y no reconocen la diversidad de niveles de protección existentes. Además, ignoran los beneficios de una relación digital sana y responsable, ya que la tecnología, usada correctamente, ayuda a los jóvenes a mantener vínculos, expresarse, explorar sus intereses y encontrar apoyo cuando lo necesitan. De hecho, el 74% de los adolescentes afirma que la tecnología les ayuda a sentirse más conectados con sus amigos y familiares.
Por tanto, centremos nuestros esfuerzos en establecer un marco legal común, adecuado y duradero que empodere a los progenitores y que permita a los adolescentes disfrutar del mundo digital de forma segura, guiada y significativa. La seguridad de los adolescentes en internet requiere un enfoque coherente, realista y colaborativo entre industria, gobiernos y familias. Si queremos ofrecer a los jóvenes lo mejor del mundo digital sin exponerlos a riesgos innecesarios, el único camino posible es trabajar unidos.
*José Luis Zimmermann es director de Asuntos Públicos de Meta para España y Portugal.
La constante evolución de la tecnología y el entorno digital ofrece a los menores nuevas oportunidades e importantes beneficios en ámbitos como la educación, la información o la socialización lúdica, todos ellos clave para su desarrollo. Sin embargo, es necesario que estos avances y sus beneficios vengan acompañados de medidas y normas que garanticen su correcto uso, protegiendo el bienestar y la seguridad de los jóvenes.