Prohibir no protege: cómo educar a niños y niñas en entornos digitales
Las empresas tecnológicas deben responsabilizarse y garantizar que sus productos y servicios sean seguros, mientras que las autoridades deben crear un marco normativo que regule el acceso, estableciendo mecanismos de verificación de la edad eficaces
Una persona usando redes sociales. (EFE/Sascha Steinbach)
Las redes sociales pueden ser una oportunidad… o un riesgo. Y hoy muchos gobiernos están reaccionando con prohibiciones que afectan directamente a niños y niñas. La preocupación es genuina y la acción necesaria, y que esté en la agenda pública y política es muy bueno, pero el camino de la prohibición no es la mejor ni para la infancia y la adolescencia ni para la sociedad. Solo manteniéndolos fuera, únicamente vamos a generar una falsa sensación de seguridad para las personas adultas, nos estaremos poniendo una venda en los ojos. Estaremos dando una patada hacia adelante.
Pero proteger no es solo bloquear: es garantizar que el entorno digital respete sus derechos, su bienestar y su participación. Proteger significa garantizar que el entorno digital respete sus derechos, su bienestar y su participación. Ahora necesitamos poner a los niños, niñas y adolescentes en el centro de las decisiones que afectan a su relación con las tecnologías, no solo para protegerlos, sino también para asegurar que sus derechos sean respetados en estos espacios, escuchando su voz y contando con su participación activa.
No se trata de exigir a la infancia y la adolescencia que hagan un uso seguro de internet, a las familias que vigilen constantemente que sus hijos e hijas no entran en páginas inadecuadas o pasen demasiado tiempo con el móvil. Definitivamente, es necesario acompañarlos y proporcionar herramientas para que niños, niñas y personas adultas aprendan a ser ciudadanos digitales responsables. Pero también debemos exigir a quienes generan las plataformas, redes sociales, videojuegos y otras aplicaciones, que eliminen aquello que las convierte en perjudiciales: publicidad de contenidos nocivos, algoritmos que muestren productos inadecuados, diseños que generan adicciones, etc. De la misma manera que hay que aprender a conducir, es necesario aprender a estar en el entorno digital.
Igual que la industria automovilística ha tenido que ir garantizando que sus coches sean seguros (instalando cinturones, airbag, limitando velocidad, etc.) y las autoridades mejoran las carreteras, ponen semáforos, vigilan los tramos peligrosos o establecen multas disuasorias, etc., las empresas tecnológicas tienen que responsabilizarse y hacer que sus productos y servicios sean seguros, y las autoridades tienen que hacer seguras las "carreteras digitales". No se trata de prohibir la circulación de los vehículos, sino de establecer medidas que aseguren que todos los usuarios puedan navegar de forma segura. Las empresas tecnológicas deben responsabilizarse y garantizar que sus productos y servicios sean seguros, mientras que las autoridades deben crear un marco normativo que regule el acceso, estableciendo mecanismos de verificación de la edad eficaces, por ejemplo.
Ana SomavillaKim Son Hoang (Der Standard. Austria)Giota Tessi (Efsyn. Grecia) Voxeurop (Francia)Desislava Koleva (Mediapool. Bulgaria)
¿Vamos a renunciar tan rápidamente a la posibilidad de hacer que las plataformas y redes sociales sean seguras? ¿No es posible encontrar una solución mejor que la prohibición? La verdadera solución pasa por plataformas más seguras por diseño, mejores sistemas de verificación, más responsabilidad empresarial y una educación en ciudadanía digital responsable para familias, docentes y la propia infancia. Hacer de Internet un lugar seguro no requiere que los niños y niñas desaparezcan de él. Requiere que los adultos, desde nuestras responsabilidades, hagamos nuestro trabajo.
El debate no es solo sobre protección, sino sobre garantizar que niños, niñas y adolescentes puedan participar de manera plena en el mundo digital, con herramientas adecuadas, en un entorno seguro y, sobre todo, con el respeto a sus derechos. Solo así garantizaremos que la tecnología sea una herramienta positiva para el desarrollo de la infancia y la adolescencia, y no una fuente de riesgos.
*Catalina Perazzo, directora de Incidencia de Save the Children.
Las redes sociales pueden ser una oportunidad… o un riesgo. Y hoy muchos gobiernos están reaccionando con prohibiciones que afectan directamente a niños y niñas. La preocupación es genuina y la acción necesaria, y que esté en la agenda pública y política es muy bueno, pero el camino de la prohibición no es la mejor ni para la infancia y la adolescencia ni para la sociedad. Solo manteniéndolos fuera, únicamente vamos a generar una falsa sensación de seguridad para las personas adultas, nos estaremos poniendo una venda en los ojos. Estaremos dando una patada hacia adelante.