Carroñeros

Tiene el moño de Jorge Javier Vázquez, como el de Tippi Hedren en Los Pájaros, forma de jaula dorada. Alfred Hitchcock tenía razón: el mundo está

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Carroñeros

Tiene el moño de Jorge Javier Vázquez, como el de Tippi Hedren en Los Pájaros, forma de jaula dorada. Alfred Hitchcock tenía razón: el mundo está lleno de pájaras. Y pájaros.

En Telecinco anidan en concreto los buitres que, como todo el mundo sabe, son los animales de naturaleza más vaga y moral más distraída. ¿Hay acoso presa más fácil que la que yace muerta en el suelo? Si uno tiene buen estómago puede comer y vivir muy bien en España. En el país de la carroña, el necrófago es el rey.

Quizá por eso apareció J.J. este viernes en el plató hortera de Sálvame Deluxe mimetizado para la ocasión con el mismísimo Hannibal Lecter, dispuesto a devorar con sus garras de pornógrafo buenrollista los pellejos difuntos de una mujer cuyo único pecado en la vida ha sido perder a su hija.

Se llamaba Sandra Palo. La mataron un grupo de anormales, carroña en vida, cuyo cabecilla se hace llamar ‘El Rafita’. El artículo que precede al nombre de pila le convierte por derecho propio en digno sucesor de otros grandes del extrarradio como ‘El Lute’, ‘El Dioni’, ‘El Vaquilla’ o ‘El Solitario’. Por esta razón, en un futuro, los mejores directores de nuestro cine le dedicarán sus mejores películas. De momento, Telecinco le presta su espacio de vez en cuando para que tome el camino más corto hacia una redención que se antoja perversa.

Mientras ‘El Rafita’ vende exclusivas a Vasile, la madre de Sandra se las regala. Se sienta esta pobre señora recurrentemente en los platós de Telecinco para que alguno de los necrófagos que trabajan en la empresa del doño le muerda los carrillos. Y ella se desangra en directo, llora, gime, maldice a Zapatero, a María Antonia Iglesias y a quien haga falta, mientras los amantes del gore disfrutan con falso gesto doliente del espectáculo.

“Yo no soy una madre espectáculo, porque yo no voy a hacer circo a ningún sitio”, afirmaba Mari Mar el viernes, minutos después de que una señora que escribiría ley con ‘h’ intercalada solucionara el problema del menor como quien fríe un huevo. La señora en cuestión se llama Belén Esteban y participaba en la entrevista como representante del pueblo llano a la vez que madre coraje capaz de experimentar en sus propias carnes plebeyas el drama de la señora que se sentaba frente a ella aquella noche.

Mari Mar buscaba calmar su dolor, pero se equivocó de analgésico. Telecinco no es la medicina. En Telecinco siquiera la escuchan por compasión. Ella no lo ve, no puede: “Me habéis tratado muy bien”, decía, sumida en una ignorancia que dolía contemplar. No se ha dado cuenta esta señora todavía de que los pájaros han invadido la villa, rodean la casa, el coche, están en todas partes. Hitchcock lo advirtió.

Vídeo: "María Antonia Iglesias no es nadie"

Carta de Ajuste
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