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El miedo de Marité a los 'tanques' de los Borbones
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Nacho Gay

Carta de Ajuste

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El miedo de Marité a los 'tanques' de los Borbones

Ahí está Marité para lo que haga falta. Para exprimir, por ejemplo, el talento de viejas glorias hasta cinco minutos antes de que doblen por ellas

Foto: El miedo de Marité a los 'tanques' de los Borbones
El miedo de Marité a los 'tanques' de los Borbones

Ahí está Marité para lo que haga falta. Para exprimir, por ejemplo, el talento de viejas glorias hasta cinco minutos antes de que doblen por ellas las campanas; o para arrodillarse ante el sumo pontífice de Mediaset suplicando pan y circo para ella y su retoño mimético. Y ahora también, en los entreactos de extremaunciones y genuflexiones varias, para dar clases de periodismo a las generaciones presentes y venideras.

Domingo por la tarde. ¡Shhhhhhhh! Todo el mundo a callar en plató. Habla María Teresa Campos del Rey de España en el transcurso de su versión indigente de Cine de barrio... sin cine. Los demás, chitón, porque, según ella, es peligroso meterse en camisas de once varas cuando se trata de la Casa en mayúsculas, ya que te puedes encontrar con “cosas de juicios”.

Acabáramos. Puro periodismo. Alicate y mordaza. Marité insta a sus compañeros de tertulia, doctos en lenguas muertas, a que desafilen sus garras y honren junto a ella a los elefantes de Botsuana en la sobremesa de Telecinco. Cortesanos por imposición en torno a una mesa camilla que huele a naftalina de aquí a Sudáfrica.

No. Probablemente ninguna de las anteriores. Ese petarderío gagá, esa revenida defensa de lo endeble, ese rústico intento de erigirse como lideresa y guardiana de las viejas (costumbres) responde inequívocamente a la esperanza nunca perdida de cenar un día en La Zarzuela. Pues que aproveche.

Ahí está Marité para lo que haga falta. Para exprimir, por ejemplo, el talento de viejas glorias hasta cinco minutos antes de que doblen por ellas las campanas; o para arrodillarse ante el sumo pontífice de Mediaset suplicando pan y circo para ella y su retoño mimético. Y ahora también, en los entreactos de extremaunciones y genuflexiones varias, para dar clases de periodismo a las generaciones presentes y venideras.