Hermano Mayor no da abasto con tanta Chabelita suelta

Avatar ha partido la pana. Se ha convertido en la película más vista en televisión en los últimos 13 años con permiso del ‘culebrón Chabelita’. La

Foto: Pedro García Aguado
Pedro García Aguado

Avatar ha partido la pana. Se ha convertido en la película más vista en televisión en los últimos 13 años con permiso del ‘culebrón Chabelita’. La medalla de bronce en el ranking de interés general se la ha colgado esta semana, por méritos propios, José Fernando, el hijo de Ortega Cano, cuya historia de Magdalenas eslovacas bañadas en peces de hielo también ha reventado la taquilla. Hasta ahora desconocíamos que el chaval era el protagonista encubierto de todas las canciones de Sabina, esas que suenan cada tarde en Telecinco acompañadas de la tenue luz de unas luces de neón y del acento castellano de camioneros disfrazados de contertulios. Nos damos por enterados. Está el patio, por cierto, como para ponerse a adoptar…

Con todos los Ni-Nis celebérrimos de España preñados o vestidos con pijamas de rayas, no resta espacio en las parrillas para nada más. Bien pensado, para qué, si hasta Punset sale anunciando pan de molde con Jesús Vázquez en los interludios de La Voz. ¿Acaso queda algo por prostituir?

Volviendo al tema. Se han puesto las cosas tan serias en el extrarradio que Hermano Mayor no da abasto. Pedro García Aguado se pasa la vida en las Tres Mil Viviendas adiestrando a chavales que proceden de la misma dinastía que Belén Esteban, que la adoran, que la veneran. Esta temporada han pasado por allí la Kimberly, la Fanny y el Jonathan, que estaban predestinados desde su inscripción en el registro a protagonizar momentos de gloria al calor de una sirena. Son nombres reales de adolescentes que han solicitado en los últimos programas los servicios de esta especie de coach para habituales del after.

Llega Aguado al lugar del crimen, lleva a la chica a jugar un partido de bádminton, la pone la Sonata para piano nº 16 de Mozart y la aspirante a homicida se transforma en BambiLa cosa viene a ser como sigue. Primer plano de una chica con cara de ser muy chunga, mientras Aguado la describe de forma benevolente; tal que así: “Santi, 22 años, controladora, vengativa, cruel, amante del dinero fácil, no duda en robar y estafar a quien sea, incluso a su familia [plano de la chica mirando desafiante a la cámara]. Controla y maneja a su madre a base de violencia y humillaciones diarias. Su hermano, harto de tanta pelea, ha abandonado el hogar. Su madre ya no tiene consuelo [plano de la madre por los suelos tras un empujón de la niña]”. Si quieren ver más, viernes a las 21:30 h.

Lo mejor es que, tras esta presentación, llega Aguado al lugar del crimen, lleva a la chica a jugar un partido de bádminton, le pone una peli de Orson Welles y la Sonata para piano nº 16 de Mozart y, de repente, sin solución de continuidad, la aspirante a homicida se transforma en Bambi. La redención es fundamental para que los espectadores digieran el espectáculo previo: la tragedia. Pero todo, casi todo, como cabía esperar, es puro teatro, de ese al que le cantaba La Lupe. Algunos de los chavales no pesan ni 40 kilos y de un puñetazo se cargan una puerta. De madera desde luego no son. En Sevilla, tierra de chismes, hay quien va presumiendo de haber actuado para Aguado alguna vez.

¿Y quién paga esta fiesta altruista? Cuatro. Estuvo a punto de hacerlo laSexta, pero Aguado se escapó en el último momento de nuevo a Mediaset, cobrando el más o menos el doble por la misma fuerza de voluntad, eso sí. LaSexta le denunció por incumplimiento de contrato, pero la justicia le ha dado la razón. Como saben, Aguado era en su juventud un tipo conflictivo, que coqueteaba con las drogas y que, una vez redimido, se siente recompensado ayudando a los demás (si le pagan el doble sobre todo). Corren rumores, no les hagan caso, de que hace no mucho el señor Aguado tuvo un pequeño percance a la salida de una discoteca… ¿Se imaginan el titular? “Hermano Mayor necesita un Hermano Mayor”. Rumores. Solo rumores. 

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