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El lado bueno de Ben Affleck
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María José S. Mayo

La hija del Acomodador

Por
María José S. Mayo

El lado bueno de Ben Affleck

Totalmente instantáneo. Si en un zapping te topas con Ben Affleck, hay que cambiar de canal. Creo que no soy la única que sufre esta animadversión

Totalmente instantáneo. Si en un zapping te topas con Ben Affleck, hay que cambiar de canal. Creo que no soy la única que sufre esta animadversión por lo que he podido ir averiguando a lo largo de los años. Esa cara de autosuficiencia, ese rictus de chico popular, de eterna sorna. Esa falta de recursos expresivos… No lo sé, pero mi reacción es como la del perro de Paulov… pero al revés.

 

Bien es cierto que gran parte de culpa de toda esta negatividad acumulada la tienen cintas como Armageddon, ese insoportable catálogo de postales de los cuarenta que era Pearl Harbour, o ese suma y sigue con Sandra Bullock, Las fuerzas de la naturaleza. Pero también tiene cosas que no se merecen el mismo destino cruel, como Buscando a Amy y otros trabajos con su amigo Kevin Smith, o El indomable Will Hunting, que hasta demostró sus dotes de guionista. Incluso se ha sabido que se barajó su nombre como protagonista de la genial Brokeback Mountain junto a su amiguísimo Matt Damon. Pero nada qué hacer.

 

Todo cambió cuando el chico decidió cambiar el punto de vista y ponerse detrás de la cámara: ahí fue donde encontró su lado bueno. Adiós, pequeña, adiós, fue un verdadero descubrimiento, una película en la que, por cierto, confirmó que, en materia de interpretación, su hermano Casey -al que ya había disfrutado en la hipnótica El asesinato de Jesse James- era la oveja blanca de la familia.

 

El caso es que dentro de poco tendremos otra oportunidad para volver repensar su valía. Ben estrenará su segundo trabajo como director y guionista, The Town, y la cosa pinta muy bien a la vista del tráiler y la elección de actores como John Hamm –gran protagonista de Mad Men-, Jeremy Renner –descubrimiento de En tierra hostil-, o Rebeca Hall –la otra de Vicky Cristina Barcelona-. Solo hay un problema: al contrario que en la otra, se ha reservado un papel. Pero, ¿quién dijo que la vida era perfecta?