LA HIJA DEL ACOMODADOR

Accidente en 'Transformers': ser o no ser especialista

Exterior en una carretera muy concurrida. El escenario favorito de una película de acción de mucha chatarrería. Muchos elementos a controlar y uno que se descontrola:

Foto: Accidente en 'Transformers': ser o no ser especialista
Accidente en 'Transformers': ser o no ser especialista

Exterior en una carretera muy concurrida. El escenario favorito de una película de acción de mucha chatarrería. Muchos elementos a controlar y uno que se descontrola: un grave accidente que tiene como víctima a una mujer. “Especialista tenía que ser”, pensarán. Pero no, no lo es. El rodaje de la tercera parte de Transformers saltó estos días a los rotativos por culpa de un accidente que tuvo como protagonista a una extra que conducía uno de los coches que tenían que pasar por allí. El vídeo del trágico momento (lo pueden ver más abajo) que ha llevado al coma a la víctima no ha tardado en aparecer: hay ganas de aclarar qué versión de lo sucedido es la que más se ajusta a la realidad. 

Los efectos digitales pueden salvar un presupuesto en una gran producción, pero todavía hay que armar la marimorena para rodar una buena escena de acción. Y en eso entran unas personillas que, a diferencia de los actores, pueden hacer la interpretación de su muerte. O directamente eso: morir. Los especialistas son los grandes olvidados de las películas, aquellos que viven peligrosamente para que una escena de acción funcione a las mil maravillas.
 
Me puedo imaginar a más de uno doliéndose de sus heridas en el sofá de su casa mientras contempla por la tele a algún que otro actor con más afán de protagonismo del debido diciendo aquello de: “Rodé yo mismo todas mis escenas de acción”.
 
Tarantino les convirtió en malvados ávidos de adrenalina en la piel de Kurt Russell y su coche a prueba de muerte en, precisamente, Death Proof. Y es que la verdad que un tanto inquietantes, por decir algo, si que resultan: alguien capaz de arder y no de ira; de tirarse en caballo o moto desde un acantilado; saltar desde un edificio en llamas. Mientras los efectos digitales no sean capaces, Dios salve a un oficio que nunca estará bien pagado, pero que solucione un hecho tan grave como que un extra que cobra apenas 20 euros vea su integridad amenazada de esta forma. 
La hija del Acomodador
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