La necesidad de guerras televisivas para la evolución de la ficción española
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Juan Manuel Fernández

Malditos Spoilers

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La necesidad de guerras televisivas para la evolución de la ficción española

 la especie mas apta, capaz y fuerte sobrevive a los cambios y se adapta

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La medianoche del viernes al sábado de la pasada semana fueclave para Antena 3 y Telecinco. Hasta ese momento, ambas cadenas estuvieron jugandoal gato y el ratón con los espectadores y la prensacallándoles el estreno de sus nuevas ficciones,Velvet y B&B: De boca en boca. Finalmente, el sábado a mediodía la cadena de Atresmedia despejaba la incógnita y anunciaba que estrenaría su serie el lunescontra la de Telecinco.

Desde ese momento, las críticas empezaron a aparecer en redes sociales y foros de televisión. Mientras unos se quejaban de las malas formas de Antena 3, otros se lamentaban de que en esta guerra no había muertos, pero sí víctimas: currantes, creadores... ¿Los perjudicados? Una industria, la de la ficción española, defendían algunos.

Nada más lejos de la realidad. Lo primero es que de una u otra manera las ficciones tienen que enfrentarseen nuestra parrilla. Sobre todo porque cada cadena tiene entre dos (TVE) y cuatro series en parrilla (Telecinco).¿No ocurrió ya con El tiempo entre costuras, La que se avecina e Isabel? ¿O actualmente con El Príncipe, Los misterios de Laura y Bienvenidos al Lolita? Y eso, al contrario de lo que muchos piensan, es señal de la fuerza del sector.

Y lo segundo es que guerras así son de vital importancia para la industria.Esla única manera posible para que nuestra ficción evolucione.Es la manera natural, con datos de audiencia en la mano, de desterrar series con fórmulas ranciasque se convierten en un verdadero obstáculo para nuevos creadores. Así ha ocurrido en el cine y así debe ocurrir en nuestra televisión.

"Probablemente si hubiéramos estado en otro trimestre estaríamos hablando una gran serie de éxito. Estamos en un trimestre donde las cosas se han puesto duras", comentaba el presidente de Globomedia, Daniel Écija, a los compañeros de La Sombra Producciones con motivo de la cancelación de Bienvenidos al Lolita.Es decir, ¿todo vale? ¿debemos aceptar cualquier producto?

Decía el periodista David Jiménez en su blog que "mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebradoel triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad". Y algo así ocurre, en ocasiones, en nuestra televisión.

Debido a la mala situación de la industria, muchas veces la justificación para desear el triunfo de una ficción es el miedo a que se pierdan 70 u 80 empleos. No importa la calidad, la excelencia. Eso, paradójicamente, es secundario.¿Es así como queremos que nuestra industria consiga el respeto dentro y fuera de nuestras fronteras? ¿Deben marcharse nuestros profesionales?Me niego.

"Para la industria televisiva, las malas críticas son siempre "gratuitas", "innecesarias" y "destructivas". Y las buenas, todas merecidas", se quejaba hace unos días el compañero Alberto Rey, quien harto de críticasdecidía no volver a hablar de ficciones españolas. Triste noticia.

Nuestra ficción necesita decríticos que diseccionen nuestras ficciones. También forman parte de esa evolución.No obstante, no todo vale. Hay formas y formas de criticar una ficción. Y desde luego, la ofensa, no está entre las opciones. Tampoco las alabanzas facilonas. Cuestión de principios.Pero, igualmente, no cualquier producto vale.

Durante los últimos años, periodistas y responsables de prensa del sector televisivo se han quejado de que los periódicos ninguneaban la a televisión y no le daban el lugar que se merecía en sus páginas. Que haya críticos de televisióndemuestra la importancia ysalud del sector y lo equipara a otros como el deportivo, donde la crítica protagoniza hasta tertulias en televisión.

"Una industria sana es capaz de reírse de sí misma", resumía hace unas semanas el cine español sus principios. Tomemos nota.