Cállate, Toño (Sanchís)

Después de cada 'belenazo' en 'Sálvame' el exmánager de Belén Esteban se sienta en 'Viva la vida' para comentar la entrevista, pero ¿a quién le interesa su opinión?

Foto: Ilustración realizada por Jate para Vanitatis.
Ilustración realizada por Jate para Vanitatis.

Por si usted estaba bailando el ‘Felices los cuatro’ en las fiestas de Cercedilla (como Toño Sanchís) y no se ha enterado de lo sucedido el sábado por la noche en el ‘Deluxe’, se lo resumo: Belén Esteban ha confesado que María José Campanario la llamó, durante su estancia en un centro de salud mental, para pedirle una cita en su casa de Paracuellos a espaldas de la familia Janeiro Campanario y para felicitarla como madre. La 'princesa del pueblo' estupefacta, tras consultarlo con su director Raúl Prieto y su novio, el Migue, llamó a Jesús Janeiro Bazán, marido de la Campa, para ponerlo en conocimiento de la llamada. Él le colgó el teléfono. Un parlamento un poco flojo para calificarlo de requetebelenazo, pero el dato de audiencia dice que sí fue.

El debate sobre si Belén hizo bien o mal en desvelar el contenido de esta llamada, dado el estado de Campanario, saltó rápidamente de las redes sociales a la televisión. Era previsible. Tan predecible que desde mediados de la semana pasada estaba confirmada la asistencia de Toño Sanchís (archienemigo de Belén) a ‘Viva la vida’, el día siguiente, para analizar el relato de la colaboradora. Horas antes la de San Blas ya se había absuelto de su pecado (si es que esta confesión es una falta) aludiendo que lleva 18 años vendiendo su vida y esta vez no iba ser de otra manera. “Hablo porque es mi vida, de la que cuento lo que quiero y como quiero. No tengo nada que ocultar. Creo que he sido muy correcta”.

Toño tiene otra opinión. Considera que la entrevista fue sucia, miserable y ruin. Desde que partieron las peras porque Belén descubrió que Sanchís ‘le echaba mano a la cartera’ nada de lo que hace su exrepresentada le parece acertado. Para demostrar que hay ciertos límites que no se deben cruzar aseguró que él nunca se atrevería a contar, por ética, las terapias que compartió con Belén cuando esta estuvo en rehabilitación. Nos ha salido moralinas Toño.

Toño Sanchís en 'Viva la vida'.
Toño Sanchís en 'Viva la vida'.

Puso en duda incluso que María José Campanario la llamase porque él tiene la certeza de que la de Paracuellos no vive enamorada pero sí obsesionada con su expareja, Jezulín, y la víctima de este desequilibrio es la Campa. Cuando los entrevistadores le echaron en cara que durante los 9 años que él la representó también largó de Jezulín y la familia del torero lo que quiso –y lo mismo hasta más- aseguró que Belén, en su momento, le había dicho que nunca iba a dejar ser feliz al padre de su hija y que él había recomendado a su representada que no hablase de Jesús y que fuese feliz. Viendo lo que a Toño le gustaba una comisión, incluso más alta de la estipulada por contrato, parece difícil creer que ese consejo saliese de su boca.

Dejemos los supuestos y centrémonos en las certezas. Lo que Sanchís ha dejado patente con esta visita a Telecinco, una vez más, es que sigue en pie de guerra contra Belén y la productora para la que trabaja. Empresa con la que el mánager también colabora surtiendo de personajes a ‘Sábado Deluxe’ y al ‘Sálvame’ ordinario aunque la acuse de ‘obligar’ a Belén a cometer estos errores. Contradictorio. Contradictoño. También dejó claro que no piensa pagar un céntimo de lo que debe a la Esteban y mucho menos a costa de vender su casa. Veremos, como dice él, quién ríe mejor.

Lo que está cristalino es lo que les diferencia a una y a otro, pregunta a la que no supo responder el cantante-mánager, Belén sigue interesando y él no. Toño no suscita interés porque su estrategia pasa siempre por negar a la mayor y agotar el tiempo de ‘combate’ hablando de lo que cree que sabe porque creyó leerlo en Twitter. Bien está que Belén cuente con el enemigo en casa, pero que le impongan uno a su altura. Uno con argumentos y capacidad para tenernos pegados a la pantalla.

Belen Esteban en 'Sábado Deluxe'.
Belen Esteban en 'Sábado Deluxe'.

Resulta soporífero verlo balbucear, irse por las ramas, negar sin escuchar, evadir respuestas, contestar con otra pregunta, intentar ganarse a la audiencia con chistes de cuñado y dirigir los ojos hacia su tupé para distraer al respetable. Citando a Chus Lampreave en ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto!’: paso total de vosotras, me aburrís. Toño aburre.

Uno siente lástima, el rato que lo aguanta despierto, al verlo defenderse como gato panza arriba y piensa: "¿De verdad se cree algo de lo que dice? ¿O lo hace solo por facturar?" Lo único bueno de estas entrevistas en ‘Viva la vida’ es ver a Toñi Moreno buscándole las cosquillas, ella que siempre peca de grazioza condescendiente. Dice Antonio Sanchís que el Titanic (Belén) se ha hundido. Que Dios le libre de las aguas mansas que a las bravas las verá venir. Por cierto, ¿no es un poco cínico decir que Belén Esteban hizo mal en compartir con su público la llamada de María José Campanario y comentar después el contenido de la misma? Como le decía en 'GH VIP' la 'princesa del pueblo' a Víctor Sandoval: CÁLLATE, TOÑO.

Mucha tele que cortar
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