La historia del 'posado navideño' demuestra que el de Chabelita no lo es

La exclusiva que ha dado la joven pareja junto a su descendencia no pasará a los anales de de las revistas del corazón

Foto: Viñeta de Jate para Vanitatis.
Viñeta de Jate para Vanitatis.

El posado navideño es un género periodístico en sí mismo. Y no precisamente uno chico. Desde que el mundo es mundo, es decir, desde que existen las revistas del corazón, estrellas de todo el planeta han posado para estos medios mostrando cómo celebran las Pascuas unos días antes de Nochebuena. Espacio temporalmente irónico. La exclusiva navideña es todo un clásico, como el posado de Ana Obregón en la playa en verano pero practicado por un amplio número de famosos, o aspirantes a, en torno al calor de la leña en invierno. Bocatto di cardinale.

Este año el posado navideño que más ha sorprendido es el de Isabel Pantoja Martín júnior y Alberto Isla junto a su hijo -cuyo nombre ya te lo he escrito porque se llama como el papá- en la revista 'Lecturas'. Naturalmente el tema va en portada porque el editorial navideño siempre exige portada. A lo largo de la entrevista la pareja habla de su reciente reconciliación. “Estoy más feliz que nunca”, “en París ocurrió todo. Podía ir de su mano sin que nadie me viera. Allí fui más libre y me dejé llevar. Luego hablamos y decidimos estar juntos. Recuerdo que fui a Sanlúcar, decidimos que seguíamos adelante de verdad y nos besamos”, dice Chabelita. El entrevistador, para añadir más azúcar al turrón, añade: "Cuando creen que están solos, Alberto roba un beso a su chica y le suelta un hondo “te quiero”. Además de exceso de dulce esta masa también lleva un puñado de almendras extra: “No (está divorciada Isa de Alejandro Albalá). Yo ya he presentado todo. En junio hicimos la separación de bienes o sea que no nos reclamamos nada. Solo falta su firma. No quiero tener ningún tipo de relación con él y más después de todo lo que ha dicho de mí. Está demandado”, dice la hija de la reina de la copla.

Lecturas.
Lecturas.

Estas declaraciones son las que hacen que este editorial no pueda ser calificado –jamás, por mucho que evolucione este tipo de artículo– de posado navideño, porque una de las reglas del género es no contar nada. Nada importante. Si las novedades tienen peso suficiente para convertirse en una exclusiva ordinaria, jamás, repito, se pueden acompañar de entrecomillados como “cenamos marisco, cordero, sopa de picadillo y a veces se ponen villancicos de mamá”. Es de primero de famoso: jamás un dos por uno.

Lo más preciado y valioso del posado navideño son, evidentemente y como su propio nombre indica, las fotografías que acompañan al texto lleno de banalidades y falsas promesas para el año que está pidiendo paso. En este caso las imágenes en torno al árbol de Navidad y la mesa engalanada para las fiestas abrazándose los tres (merece especial atención una en la que Chabelita posa cual maja vestida goyesca de terciopelo low cost) se ajustan a los parámetros del género pero en ningún caso las afirmaciones. En los posados navideños una puede declarar "con los hombres me va fatal", pero jamás hablar de esos hombres.

La familia Ortega Mohedano. (Foto: Rociojuradofanclub.com)
La familia Ortega Mohedano. (Foto: Rociojuradofanclub.com)

En este arte de posar de gala y no contar nada es una experta Isabel Preysler, pero la reina de todos los posados navideños era Rocío Jurado. Para muestra el editorial que protagonizó en 2002 junto a su viudo José Ortega Cano y sus hijos pequeños, José Fernando y Gloria Camila, en la revista '¡Hola!'. Las fotografías tienen tanta fuerza, como la de una ola, que el texto que acompaña a la exclusiva destaca únicamente que durante la sesión de fotos la calefacción estaba muy alta en la casa de La Moraleja de la artista “para el color de su voz y su garganta. Ha pasado unos días ingresada por un enfriamiento, complicado con un proceso alérgico. Esas dichosas alergias intermitentes compañeras en la travesía de su vida”. El posado familiar dos años antes resaltaba: "El maestro les dice, dirige, templa y manda (a Gloria-K y José Fer), bajo la atenta mirada de Rocío, que permanece en el tendido de la felicidad viendo cómo un hombre, José Ortega, su marido, torero fuera y dentro de la plaza, saca a pasear las veinticuatro horas del día el capote del amor y del cariño hacia sus hijos". Pura nadería.

Sirva de ejemplo para la inconsciente Chabelita un posado navideño que ella misma protagonizó junto a mamá Pantoja y su hermano Kiko Rivera en el que la tonadillera hablaba de su libro de cocina y su restaurante Cantora. Los posados navideños en definitiva son un peaje que ‘pagan’ los famosos para hacer caja y tener unas fotos bonitas de familia. Pura ilusión óptica, pura Navidad.

La familia Pantoja.
La familia Pantoja.

Mucha tele que cortar
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