Tenemos que hablar de Kevin

Desconfiad de quien no ve esta ola de denuncias como una limpieza de la industria y sí como una caza de brujas, me pregunto que es lo que temen o que tienen que esconder

Foto: Kevin Spacey en una imagen de archivo de 'House of Cards'.
Kevin Spacey en una imagen de archivo de 'House of Cards'.

Nadie es imprescindible, ni en el mundo de la cultura ni en cualquier otro sector. Si un actor es un acosador, maltratador o violador, nuestra responsabilidad como sociedad es retirarle de la vida pública. Hay talento a raudales como para mantener en el candelero a señores que hacen uso y abuso de posición de poder. Es absurdo que saquemos eslóganes como “con el maltrato tolerancia cero” o “no estás sola” si aquellos de quienes sabemos como se las gastan con las mujeres siguen paseándose por nuestras pantallas y siendo laureados. No sé como puedo explicarle a mi hijo que hay que tratar a las mujeres como iguales si una vez que él conoce que Pepito es un maltratador, le llevo al cine a ver una película suya o reímos a carcajadas en casa con alguna de sus frases en la serie X. Ya no es que el mensaje que recibe no sea contradictorio, es que está aprendiendo que abusar de mujeres es un delito del que se sale impune.

Hemos llevado tan al extremo que todo aquello que tiene que ver con nosotras está fuera del interés común -que son cosas de chicas- que la gente protesta por los refugiados, por el medio ambiente, por el maltrato animal, por la corrupción, por la independencia, por la unidad del estado, por el no a las guerras o porque cancelan una serie. Pero si hablamos de cultura de la violación o víctimas de maltrato, entonces son cosas de mujeres. No atañen al resto. Apañáoslas vosotras solas.

Para colmo, tenemos que atender ojipláticas a la publicación de columnas de señores que exigen, con la vehemencia del que siempre estuvo en el poder y no quiere renunciar a él, que les dejemos en paz. Y que, como remate, se preguntan porque todas estas mujeres no denunciaron antes. Que vuelvan a leer sus textos con espíritu crítico y lo entenderán. Imaginad por un momento que sufrís acoso y vuestro jefe es uno de estos columnistas, más preocupados con una supuesta caza de brujas que con poner fin a un sistema de abusos generalizado y normalizado. Estas mujeres no denunciaron antes porque sabían que estarían solas, porque que cancelen una serie resulta infinitamente más molesto que las violaciones o el acoso a sus compañeras.

Consecuencias irrevocables

Ha llegado el momento de dejar de separar al autor de la obra. No voy a negar el valor artístico del trabajo salido de grandísimos hijos de su padre pero, a día de hoy, seguir pagando la entrada de cine de obras realizadas o interpretadas por violadores o maltratadores, es de una hipocresía y una irresponsabilidad social que nos convierte directamente en cómplices de sus delitos. Ha llegado el momento de que los abusadores entiendan de una vez que las agresiones a mujeres tienen consecuencias irrevocables.

Nunca pagaríamos la entrada de cine de un asesino o un terrorista pero ni si quiera nos planteamos bloquear a quien ha pegado a su mujer

Además, es curioso que este mirar para otro lado solo pasa con maltratadores. Preguntaros porque de ninguna manera pagaríamos la entrada de cine de la película de un asesino o un terrorista –aunque tuviera un talento artístico descomunal– pero ni si quiera nos planteamos bloquear a un tipo que ha pegado a su mujer o acosado a sus empleadas. Si los productores siguen apostando por estos señores y el público paga su entrada sin remordientos, es simple y llanamente porque los delitos contra las mujeres no importan lo más mínimo.

Afortunadamente, las redes sociales han dado voz a las víctimas y a quienes demandamos que este sistema de agresiones tiene que llegar a su fin. Iniciativas como el #MeToo se han colado en la agenda de los medios de comunicación y han puesto el acoso en el centro de la diana. Por fin. Es hora de que las víctimas dejen de sentir vergüenza para que sean los agresores quienes la padezcan.

Desconfiad de quien no ve esta ola de denuncias como una limpieza de la industria y sí como una caza de brujas, me pregunto qué es lo que temen o que tienen que esconder. No dejemos de abrir las ventanas, necesitamos ventilar el sistema y vamos por buen camino. Y por favor, seamos consumidores responsables: no financiéis con vuestro dinero a estos indeseables.

Chanquete ha muerto
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