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Ellas (también) saben dar el golpe: de 'Supergirls' a 'The Flash'
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Aloña Fernández Larrechi

Desde Melmac

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Aloña Fernández Larrechi

Ellas (también) saben dar el golpe: de 'Supergirls' a 'The Flash'

El rol de la mujer ha evolucionado en la pequeña pantalla hasta alcanzar la excelencia de la ficción televisiva. Ahora ellas llegan al mundo de los superhéroes con 'Supergirl'

Foto: Melissa Benoist en una escena de 'Supergirl'
Melissa Benoist en una escena de 'Supergirl'

'Supergirl' ha llegado esta semana a la parrilla televisiva estadounidense y lo ha hecho convirtiéndose en el estreno más visto de esta temporada, con 13 millones de espectadores. Su aparición se suma a la amplia lista de producciones que adaptan cómics de superhéroes. Una fiebre que desde hace años sufre el cine y a la que tampoco se ha resistido la televisión, que desde la aparición de 'Arrow' en 2012, prácticamente ha visto que todas las cadenas probaban suerte con el género.

No parece probable que la serie creada por Greg Berlanti, responsable del ya mencionado superhéroe de las flechas y de 'The Flash', vaya a entrar en la historia de la televisión por la calidad de su creación. Pero sí puede hacerlo el personaje que interpreta Melissa Benoist, Kara Danvers, la joven que fue enviada a la tierra para cuidar de su primo, Superman. Porque Berlanti ha desafiado lo que ya parecía una regla indiscutible en el género televisivo, que el héroe fuese un hombre hecho y derecho.

Como muchos otros personajes femeninos, el de Benoist interpretando a una superheroína supone un nuevo pequeño paso en la historia de las mujeres de ficción. Esas que han destacado por romper con los cánones y hacer de los personajes femeninos roles dispuestos a romper con los estereotipos. Algo que, todo sea dicho, ya hizo el año pasado la agente Carter, protagonista del spin-off de 'Agents Of S.H.I.E.L.D.'. Pero lo que es indiscutible es que la fama y la relevancia del personaje de DC Comics supera con creces al de la Marvel, y este último se permite la licencia de dotar al personaje de superpoderes habitualmente masculinos.

Superchica feminista

'Supergirl' no lo tiene fácil para sobrevivir en una parrilla sobrecargada de superhombres, que lleva demasiado tiempo viendo cómo el intento de trasladar su historia a la pequeña pantalla volvía a fracasar. Pero, además de enfrentarse al posible cansancio de la audiencia, se enfrentará a algunos prejuicios. Más o menos a los mismos que la joven heroína. Como su primo, Kara Danvers trabaja en el mundo de la comunicación, y desde el principio de la serie queda claro que la joven aspira a algo más que a llevarle el café a su jefa. “Pensaba que trabajando en una compañía de medios de comunicación, dirigida por una mujer poderosa que moldea la forma de pensar de la gente, marcaría la diferencia.”

Cuando el destino la obliga a utilizar los poderes que tantos años había preferido ignorar, la joven descubrirá que eso es lo que le permitirá alcanzar sus propósitos. Pero entonces se encuentra con que sus compañeros se muestran escépticos ante la posibilidad de que una mujer pueda ser una superheroína. Y ve cómo su jefa le pone nombre, Supergirl, a través de una acción viral en las redes de la corporación. A Kara no le gusta porque en su opinión una mujer superhéroe debe ser Superwoman. Y se pregunta si la elección no convierte a la empresa en antifeminista.

Su jefa le comenta que no hay nada de malo en referirse a ella como una chica (girl), porque ella es una chica. “Poderosa, atractiva, inteligente. Así que si percibes Supergirl como algo menos que excelente, ¿no eres tú quien tiene problemas?”. Posteriormente llegarán los tópicos sobre la fuerza y la incredulidad que produce que sea una mujer la que se encargue de proteger a una ciudad de todas las amenazas, terrenales y alienígenas.

La llegada de 'Supergirl' a la pantalla no es la única en lo que se refiere al género de las superheroínas, y el 20 de noviembre Netflix estrenará 'Jessica Jones' rodeada de una gran expectación. Mayor incluso que la que precedió el estreno de 'Daredevil', que se estrenó a la sombra de la quinta temporada de 'Juego de Tronos'. Ambas continuarán la senda iniciada por la agente Carter, que se limitó a seguir una premisa que no por ser lógica era hasta hace poco tiempo desconocida. Los personajes femeninos pueden ser lo que quieran. Pueden salvar al mundo y para ello terminar con todo aquel que se ponga por delante. También pueden robar, estafar, pelear, traficar con drogas o simplemente ser unas, con perdón, zorras sin escrúpulos que viven de la miseria ajena.

No todas son buenas

Al igual que, desde la llegada de Tony Soprano a la televisión, los personajes masculinos han ido tomando derivas oscuras y moralmente reprochables, los roles femeninos se han ido acercando al terreno de lo ilegal y/o inmoral. El último ejemplo lo encontramos el pasado verano, cuando 'UnReal' nos presentó a dos de los seres indecentes mencionados un poco más arriba, Quinn y Rachel. Ambas pueden presumir de ser maestras en el arte de la manipulación y, ya sea mutuamente o con otros, consiguiendo hacer verdadero daño allá por donde pasan. Para el espectador, es tan fácil empatizar con ellas en los buenos momentos como sentir escalofríos cuando la falta de escrúpulos de ambas crece capítulo tras capítulo.

Claire Fraser en 'Outlander' o Annalise Keating en 'Cómo defender a un asesino' también se sumaron en la última temporada a la lista de mujeres con carácter, y cada una a su manera hizo de su instinto de supervivencia un arma lista para ser utilizada en cualquier momento. Pero estas cuatro no son más que los últimos ejemplos de una lista que, como su esposo, quizás habría que inaugurar con Carmela Soprano. Que si bien expresaba su disconformidad con los negocios de su marido, también disfrutaba de los beneficios que estos aportaban a la cuenta de ahorros familiar. Tras Carmela llegaría Skyler White, menos receptiva y más crítica con la faceta de traficante de su marido, quien por cierto no fue el primero en llevar a la pequeña pantalla el oficio de traficante de estupefacientes. Tres años antes de que AMC estrenase 'Breaking Bad', Showtime apostó por 'Weeds', la historia de una joven y guapa viuda que para mantener su nivel de vida, su casita en las afueras y su criada a cargo de la limpieza, trafica con marihuana.

Mujeres pioneras

Para llegar a convertirse en roles complejos, interesantes y cuya existencia va más allá de complacer al protagonista masculino de la historia, los personajes femeninos han experimentado varios cambios a lo largo del último medio siglo. No fue hasta los años sesenta cuando las mujeres formaron parte de dramas televisivos en papeles regulares, aunque estuviesen perdidas en elencos inacabables como los de 'Stark Trek'.

Al final de la década de los setenta, 'Los Ángeles de Charlie' tuvo el honor de ser la primera serie en que el protagonismo pertenecía exclusivamente al sexo femenino. A pesar de que trabajaban para un hombre. Unos años después llegó a la pequeña pantalla 'La chica de la tele', una comedia en la que el peso de la trama recaía en una mujer joven, independiente e inteligente. Algo muy novedoso en la época, en la que acostumbraban a verse mujeres que 'solo' se dedicaban a ser amas de casa.

En la misma época, la CBS estrenó 'Maude' ('La reina de la casa', TV3), una producción protagonizada por Bea Arthur y que se centraba en una mujer de mediana edad, casada por cuarta vez y que en seis temporadas se ocupó de temas como el aborto, la menopausia, el envejecimiento, el cáncer de mama o la depresión. Una temática que no fue para todos un ejemplo de feminismo, porque su carácter estridente y su apariencia nada femenina reforzaba más que destruía estereotipos. A finales de los ochenta, la elegida para convertirse en icono del feminismo televisivo fue Murphy Brown, que hasta que no decidió ser madre soltera no fue mucho más que una interesante producción metatelevisiva. Cuando lo hizo, se convirtió en protagonista de la campaña electoral de 1992, gracias a Dan Quayle y su interés por comentar los valores familiares que representaba la serie.

Tras ellas llegaron Elaine Benes, abriéndose paso entre los amigos de 'Seinfeld', o Carrie y sus amigas, haciendo de 'Sexo en Nueva York' la serie que puso la sexualidad femenina en la ficción televisiva. Posteriormente lo harían 'Mujeres desesperadas' y 'Anatomía de Grey', que en mayor o menor medida llevaron a la pantalla mujeres con una carrera profesional notable que hacían de su vida personal lo que les venía en gana, y lo mismo podían enamorarse que buscar relaciones casuales. Si nos fiamos de la red, el mejor personaje femenino de todos los tiempos es la vampiresa Buffy, protagonista de 'Buffy Cazavampiros'. Tal y como comenta Concepción Cascajosa-Virino en el ensayo 'De Anatomía de Grey a The Wire', para muchos el rol interpretado por Sarah Michelle Gellar es una metáfora de las obligaciones y responsabilidades a las que se enfrentan las mujeres, así como su desafío a las estructuras patriarcales, ante las que la protagonista se revelaba en varias ocasiones durante la serie.

De la mano de superheroínas, asesinas, productoras sin corazón y delincuentes diversas, las mujeres hemos alcanzado lo que parece la excelencia de la ficción televisiva: ser personajes complejos, no necesariamente buenos ni cómodos para el espectador, que planteen dudas y sean novedosos para el medio. Así que la única, y quizás última, cima por alcanzar para las actrices sea, como sugiere Jenniffer Lawrence, cuestión de dinero.