Vuelve 'Outlander', la serie romántica que Cameron no quería emitir en Reino Unido

La adaptación de los libros de Diana Gabaldón fue motivo de preocupación para el Gobierno británico y de alegría para el turismo escocés

Foto: Imagen de la segunda temporada de 'Outlander'.
Imagen de la segunda temporada de 'Outlander'.

En noviembre de 2012, animada por la necesidad de atraer al público femenino, la cadena de televisión norteamericana Starz y el departamento de proyectos televisivos de Sony llegaron a un acuerdo para llevar a la pequeña pantalla una de las sagas literarias más exitosas de los últimos tiempos, 'Outlander'. Traducida a 34 idiomas y con más de 20 millones de ejemplares vendidos, la historia creada por Diana Gabaldón pertenece al género romántico, aunque también se alimenta de la ciencia-ficción, las aventuras y los hechos históricos, ambientándose en la Escocia del siglo XVIII.

Dos años después, 'Outlander' se estrenó en Estados Unidos con éxito, y fue rápidamente renovada por una segunda temporada. Las ventas internacionales no tardaron en llegar y la producción se emitió en Canadá, Australia y Dinamarca, entre otros países. Por aquel entonces algunos ya apuntaban lo extraño que resultaba que ninguna cadena de televisión británica apostase por la serie, y más dada la importancia que Escocia tiene en la historia. La propia Diana Gabaldón, preguntada por este curioso hecho, señaló que los rumores de la industria decían que ninguna cadena se atrevía a programarla porque no querían empujar al espectador a votar sí en el referéndum que se celebraría el 18 de septiembre de 2014.

Los rumores de la industria decían que ninguna cadena se atrevía a programarla por no empujar a votar sí en el referéndum escocés

Lo que podría parecer un chisme creado por una señora dolida porque Escocia, y Reino Unido, no demostrasen interés por su creación, dejó de serlo cuando en abril de 2015 Wikileaks filtró correos electrónicos de Sony. En ellos aparecía un 'email' de Keith Weaver, vicepresidente de la compañía, a otros ejecutivos de Sony, en el que se resaltaban los puntos de interés de su reunión con David Cameron, que se celebró en junio de 2014. Aunque el objetivo principal era hablar de la inversión global de la compañía en las islas, la misiva destacaba la necesidad de hablar en el encuentro de 'Outlander', “considerando la importancia de la serie en la atmósfera política en Reino Unido y Escocia en otoño”. Es decir, en el referéndum escocés.

Cartel de la segunda temporada de 'Outlander'.
Cartel de la segunda temporada de 'Outlander'.

Cameron y los jacobitas

Ambas partes declinaron comentar la filtración, pero a la vista de los acontecimientos, no resulta desacertado pensar que en la reunión hablaron de la serie. Porque norirlandeses, galeses, ingleses y escoceses, los mismos que utilizan 'Outlander' para la promoción turística del país, tuvieron que esperar a marzo de 2015 para poder ver la producción. Y no fue gracias a la BBC o a cualquier otra cadena de televisión, sino a la plataforma de contenidos audiovisuales de Amazon. Un hecho que ofrece visibilidad a la producción, pero reduce ostensiblemente el alcance que podría haber tenido en un canal convencional.

¿Por qué se tomó Cameron tantas molestias por un drama romántico en el que la ya de por sí turística Escocia juega un papel primordial?

Pero ¿por qué se tomó el Ejecutivo de Cameron tantas molestias por un drama romántico en el que la ya de por sí turística Escocia juega un papel primordial? 'Outlander' cuenta la historia de Claire Randall, una enfermera inglesa en la II Guerra Mundial que, tras el final del conflicto, decide pasar unos días en Escocia con su esposo. Durante su estancia, la pareja asiste a un ritual druida en un círculo megalítico, el mismo en el que horas después se perderá la pista de Claire. Porque, misteriosamente, la mujer ha ido a parar a 1743, momento en que el Ejército Real Británico se ocupaba de mantener el orden en territorio escocés. Y los locales todavía tenían pendientes un par de levantamientos jacobitas que intentarían devolver a los Estuardo al trono. Unos sucesos a los que está irremediablemente vinculado Jaime Fraser, el joven guerrero escocés que protege a Claire cuando la enfermera se cruza en el camino de su clan. Un encuentro casual que cambiará sus vidas para siempre.

Imagen de la segunda temporada de 'Outlander'.
Imagen de la segunda temporada de 'Outlander'.

La tensión política del momento histórico al que llega Claire se palpa desde el primer instante, cuando la joven es acusada de ser una espía que trabaja para el Gobierno inglés. Pero no es hasta el quinto episodio cuando queda claro que la causa por la que se va a inclinar la serie es la escocesa. Jaime, el apuesto protagonista e interés amoroso de Claire, es exhibido por los pueblos de las Highlands que visitan para recaudar el diezmo. Y lo hace mostrando las cicatrices que dejaron en su espalda los severos castigos a los que le sometió el ejército británico. Una imagen que sirve para despertar, en la ficción, la generosidad de los pueblerinos y, en la realidad, la solidaridad de los espectadores. Aunque resulta difícil de creer que esa empatía de la audiencia por la causa escocesa, lógica porque los hombres de los clanes encarnan el bien y los altos mandos británicos el mal, llevase al elector a cambiar su voto en unos comicios que decidían el futuro de Escocia. 'Outlander' es una gran serie, pero tal vez David Cameron sobreestimó su poder político.

Política, aventuras y romance

Con Ronald D. Moore ('Battlestar Galactica') a cargo de la adaptación, en su primera temporada, 'Outlander' se ganó para muchos ser “únicamente” un “Juego de Tronos' para mujeres”. Como si la serie de HBO fuese solo para hombres. Sin ser un menosprecio, la comparación no resulta del todo acertada, aunque ambas producciones compartan un elevado gusto por desnudar a sus personajes. Porque la adaptación de los libros de Gabaldón centra la acción en menos personajes, Claire y Jaime, pasa mucho tiempo profundizando en su relación y tiene un componente histórico fundamental (y evidente) en la trama. Unos ingredientes que llevan a algunos a ver la serie como un drama romántico. Y a otros como una interesante producción histórica que profundiza en un momento político vital pero ignorado por la televisión británica y, hasta ahora, escasamente interesante para la norteamericana.

'Outlander' se ganó para muchos ser “únicamente” un “Juego de Tronos' para mujeres”. Como si la serie de HBO fuese solo para hombres

Fuese cual fuese la razón por la que sus seguidores decidieron interesarse por las aventuras de Claire y Jaime, los espectadores encontraron en 'Outlander' una producción de primer nivel que cuidaba con mimo la ambientación de una historia siempre emocionante. Capaz de describir como pocas un romance, pero también de desagradar con la representación más cruda de un asalto sexual, pocas veces vista en televisión. Las críticas fueron desiguales, pero la serie fue capaz de colarse en la última ceremonia de los Globos de Oro. Y este domingo regresa (en España, en Movistar +) con una segunda entrega llena de intrigas y aventuras en la corte francesa del siglo XVIII. Una decisión creativa que puede perjudicar al logro más evidente de la serie, el “efecto 'Outlander”.

Vuelve 'Outlander', la serie romántica que Cameron no quería emitir en Reino Unido

Turismo seriéfilo

Además de aportar el trasfondo político fundamental para el devenir de la historia, Escocia es el escenario en el que se desarrolla 'Outlander', algo que se percibe desde el arranque de la serie. El verde intenso de sus campos, los castillos inmersos en el habitual paisaje nublado y el tartán propio de los ropajes impregna las escenas, rodadas muchas de ellas en paisajes dignos de postal. Algo que, como he comentado previamente, no ha pasado desapercibido para la Delegación Nacional de Turismo de Escocia. En Visit Scotland, el viajero puede encontrar en varios idiomas un detallado apartado dedicado a las localizaciones de la serie de Starz en todo el país. Un espacio que, según el propio organismo, ha recibido más de 175.000 visitas en un año.

En Visit Scotland, el viajero puede encontrar en varios idiomas un detallado apartado dedicado a las localizaciones de la serie de Starz en todo el país

Un éxito que corroboran los lugares en los que se rodaron algunas escenas, como es el caso del castillo Doune. Construido en el siglo XIV, la fortaleza resultará familiar a los seguidores de los Monthy Python, que rodaron allí, en 1974, 'Los caballeros de la mesa cuadrada'. Desde su aparición en 'Outlander', el enclave propiedad del patrimonio histórico escocés ha visto como las visitas crecían un 44%. A ello han contribuido, además de las visitas de particulares, las empresas de turismo local, que muy pronto vieron en la curiosidad de los viajeros una oportunidad de negocio.

Es el caso de la empresa de Catriona Stevenson y Helmut Watterott, Slainte Scotland Tours, una de las primeras en ofrecer recorridos por los escenarios de 'Outlander'. Stevenson explica que “el interés por los 'tours' de la serie, así como por otros recorridos por Escocia, vive un buen momento”. En su web ofrecen varias posibilidades para descubrir las localizaciones de la producción, que van desde excursiones de un día a propuestas de una semana. Sus usuarios son “predominantemente de Estados Unidos, Canadá y Australia, seguidos de los franceses y los hispanoparlantes” a ambos lados del Atlántico. Turistas que buscan activamente las rutas del rodaje de 'Outlander', un servicio para el que la única amenaza es la competencia, cada vez más dispuesta a satisfacer los nuevos intereses del turista-fan.

El encanto de Falkland, la espectacularidad del Blackness Castle, situado a la orilla del fiordo de Forth, o la historia que esconde el Palacio de Linlithgow, del que se utilizaron sus oscuros pasillos para recrear la prisión Wenworth, son algunas de las recompensas que el viajero encuentra cuando decide descubrir Escocia de la mano de 'Outlander'. Una experiencia que ya conocían en Belfast, la ciudad estadounidense de Albuquerque o la costa de Somerset, y que ha contribuido a aumentar los viajeros que visitaron Escocia un 5% en 2015. Afortunadamente para la serie, la opinión de los turistas no importaba en el referéndum. Porque nunca se sabe cuándo puede organizar David Cameron una reunión y sabotear una producción que estimula la economía pero perjudica sus intereses políticos.

Desde Melmac