Las mujeres mandan en 'Juego de tronos' y los hombres... en la vida real

De la brecha salarial a la marginación de las creadoras. La oleada de ficciones feministas no se corresponde con la realidad de la industria televisiva en EEUU

Foto: 'Girl Power' y dragones en 'Juego de tronos'.
'Girl Power' y dragones en 'Juego de tronos'.

'Juego de tronos' acaba de terminar la que, para muchos, ha sido su temporada más feminista. Producciones como 'Crazy Ex Girlfriend' o 'Jessica Jones' se han sumado recientemente a la lista de series que reivindican los derechos de la mujer.

Un repertorio en el que encontramos creaciones como 'UnReal', 'Girls', 'Broad City' u 'Orange Is The New Black', en las que el reparto es eminentemente femenino, o sus personajes principales son mujeres. Mujeres como Clarke Griffin en 'Los 100', Claire Underwood en 'House Of Cards' u Olivia Pope en 'Scandal', que en las últimas temporadas han reclamado y defendido el papel de la mujer en ambientes poco favorables con decisiones, a veces, cuestionables. Unas personalidades tan imperfectas como novedosas, que demandan su lugar en el masculino universo de las series de televisión.

Prado Campos

O mejor dicho, de la ficción serializada. Porque precisamente en la ficción está el matiz. Sansa, Yara o Daenerys han realizado papeles sobresalientes en una serie que no cuenta con una mujer en la dirección desde el quinto episodio de la cuarta temporada, cuando Michelle MacLaren dirigió su cuarto y último capítulo de 'Juego de tronos'. 

Tampoco está previsto que se produzca alguna incorporación femenina en la próxima entrega. La ejemplar e icónica Olivia Pope ('Scandal') trabaja en uno de los repartos con menor presencia de mujeres de la televisión, solo un 45%. Algo similar a lo que le sucede en 'Los 10'0, en que de los 16 personajes principales, solo seis son mujeres. Y cinco de los hombres han participado en más episodios que la elogiada protagonista.

El machismo, en cifras

Estos son solo algunos de los ejemplos que ratifican la curiosa paradoja que atraviesa el feminismo en la industria televisiva. A pesar de que cada vez más series se centran en personajes femeninos interesantes, detrás de las cámaras la presencia de mujeres sigue siendo escasa y poco representativa. Según el último estudio de GLAAD, una organización norteamericana que defiende los derechos LGTB, en la temporada 2015-2016, el 43% de los personajes regulares eran femeninos. Tres puntos más que la temporada pasada, pero aún lejos del 51% de población femenina que recoge el censo de Estados Unidos.

El 78% de los responsables principales de las series -'showrunners'- son hombres

Aunque más cerca que el porcentaje de mujeres que la próxima temporada serán 'showrunner' de alguna nueva producción. Según un artículo de 'Variety' a partir de 38 programas que se emitirán la próxima temporada, de los 50 responsables principales de las series solo 11 serán mujeres, un 22%.


El último informe del Centro de Estudios de la Mujer en la Televisión y el Cine, ubicado en San Diego, recogía que en la temporada 2014-2015 solo el 27% de los creadores, directores, guionistas, productores, productores ejecutivos, editores y directores de fotografía eran mujeres. Un porcentaje similar a la temporada previa y seis puntos mayor que en la temporada 1997-1998, la primera de la que se tienen datos. El mayor porcentaje de representantes femeninas lo encontramos en el gremio de las productoras, con un 38%, mientras que solo un 2% de los directores de fotografía son mujeres. El 70% de los episodios incluidos en el estudio no cuenta con creadoras y guionistas femeninas, mientras que en el 86% no aparece una mujer directora.

Así que, mientras el Test de Bechdel se ha convertido en el sistema que evalúa el interés de las series de televisión por cerrar la brecha de género y ofrecer una visión alejada del androcentrismo propio de la industria, aquellos que se encargan de sacarla adelante son hombres, mayoritariamente de raza blanca. Aunque, curiosamente, en la última edición de los premios Emmy, dos de los tres galardones a mejor dirección fueron a parar a manos de mujeres, Jill Solloway ('Transparent') y Lisa Cholodenko ('Olive Kitteridge').

"No se puede ganar un Emmy por papeles que simplemente no están disponibles" En la ceremonia también brilló con luz propia Viola Davis, la primera mujer afroamericana en ganar en la categoría de mejor actriz protagonista dramática. "Lo único que separa a las mujeres de color de los demás es la oportunidad. No se puede ganar un Emmy por papeles que simplemente no están disponibles", comentó la actriz, emocionada al recoger el galardón. 

Una declaración certera y oportuna que también es aplicable únicamente al género femenino y a las posibilidades laborales de las mujeres. Sin embargo, 'Cómo defender a un asesino', la serie que protagoniza Davis, es otra de las producciones de Shonda Rhimes en que la protagonista principal es una mujer, pero el porcentaje de intérpretes femeninas en el reparto es inferior que el de masculinos.


 

Falta de oportunidades

La relevancia que Rhimes, creadora de 'Anatomía de Grey' y 'Scandal', ha tenido para el feminismo en la industria es indiscutible, a pesar de los porcentajes que ofrecen los repartos de sus series. Su capacidad creativa, el éxito de sus producciones y las historias que narra la han convertido en la mujer más poderosa de la pequeña pantalla norteamericana. Sin embargo, su importante papel no es suficiente para compensar las lagunas que evidencia la igualdad de sexos en la industria televisiva.

"Shonda Rhimes es exitosa, extremadamente talentosa, fuera de serie, por lo que no es justo compararla con el resto de las guionistas mortales. Al igual que no lo es comparar a las mujeres que escriben comedia con Tina Fey. Ellas son unas fuera de serie, pero ¿dónde está la gente que simplemente crea un drama procedimental?". Con estas palabras explicaba el productor, actor y director Ali Leroi sus impresiones sobre el exitoso modelo productivo de Rhimes en el libro de Tara Bennett 'Showrunner: The Art Of Running a Tv Show'. Un planteamiento que corroboran las cifras de la industria televisiva, sobre las que la autora también habló con otras profesionales.

Dee Johnson, 'showrunner' de 'Nashville' hasta la última temporada, además de guionista y productora de series como 'Boss', 'The Good Wife' o 'Urgencias', compartió con la autora las situaciones a las que se ha tenido que enfrentar en sus 30 años de carrera. "A veces bromeo con mis colegas en la industria sobre si hay algo en el tono de voz de una mujer que lo hace más fácil de ignorar", y añade: "Tengo una viñeta en mi pared que muestra una sala de guionistas repleta de hombres y una mujer asistiendo a una presentación. Y el jefe dice: 'Es una idea fantástica, Sra. Tripp. Quizás uno de los hombres podría sugerirla".La creadora reconoció haber vivido situaciones en las que una idea de una mujer es ignorada y dos minutos después la dice un hombre y es aceptada. "Pero si te quejas, creen que únicamente quieres llevarte el mérito". 

Cuando la serie cuenta con una productora ejecutiva, se contratan más mujeres en la dirección o el guion, y se crean más personajes femeninosLa 'showrunner' de 'Rizzoli & Isles', Janet Tamaro, destacó la necesidad que tiene la industria de ampliar su círculo cultural, étnico y de género, para no incidir en sesgos culturales específicos. "Las mujeres son más interesantes y más variadas en la vida real que aquellas que tan a menudo vemos retratadas en la televisión", comentó al ser preguntada por las particularidades de las mujeres en la serie.

En esa línea, el informe del centro de San Diego corrobora lo siguiente: cuando la serie cuenta con una productora ejecutiva en el equipo, se contratan más mujeres en la dirección o el guion, y se crean más personajes femeninos.

La brecha salarial

El Confidencial

Por desgracia, para evidenciar que la industria televisiva está lejos de ser feminista no hay que preocuparse por la presencia de mujeres en aquellos puestos que poco o nada interesan a la audiencia o a la propia industria. Porque al igual que en el mundo del cine, y en otros muchos ámbitos de la vida, las diferencias salariales entre hombres y mujeres que interpretan un papel similar en televisión son vergonzosas y, en muchos casos, injustificables. Robin Wright, en 'House Of Cards', y Gillian Anderson, en 'Expediente X', son dos de las mujeres que gracias a su relevancia pública o la importancia de sus personajes han logrado salvar la brecha salarial existente en el mundo de la televisión. De momento.

Estos casos puntuales consiguieron que, durante unos días, las diferencias de salario entre actores y actrices fuesen tema de conversación en el universo audiovisual. Pero están lejos de lograr concienciar a una industria que ve normales casos como los de Jane Fonda y Lily Tomlin en 'Grace & Frankie', la serie de Netflix que protagonizan. Tal y como las actrices hicieron público, ambas cobran lo mismo que Martin Sheen y Sam Waterston, sus compañeros en el reparto, aunque ellas sean las actrices principales y la producción lleve el nombre de sus personajes.

Hubo quien organizó una petición en la red para corregir la injusticia, pero nada ha cambiado. Al igual que, de vez en cuando, surgen voces que señalan que la brecha salarial no es solo inmoral sino ilegal y el ruido no llega más allá de los medios de comunicación. Porque, como dicen en el gremio, "el 'show' debe continuar". Y lo hará hasta que las declaraciones puntuales den paso a algo más unificado y más serio, que realmente plantee un problema a la industria. Y si no, que se lo pregunten a los guionistas.  

Desde Melmac
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