'Seinfeld' sigue viva veinte años después: la serie que revolucionó los 90
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Aloña Fernández Larrechi

Desde Melmac

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'Seinfeld' sigue viva veinte años después: la serie que revolucionó los 90

La comedia de los 90 sobre la nada, referencia ineludible en su género, sigue presente en el universo televisivo

Foto: Los personajes de 'Seinfeld' en una foto promocional
Los personajes de 'Seinfeld' en una foto promocional

La segunda temporada de 'Mr.Robot' ha llegado con un aire renovado, pero sin duda entre sus novedades más curiosas se encuentran las referencias que se hacen en la serie más moderna y transgresora de la parrilla televisiva a una producción de los noventa, 'Seinfeld'. Y no lo hace de cualquier manera. En el primer episodio de la nueva entrega vemos cómo Leon, el nuevo “amigo” de Elliot, hace referencia a uno de los episodios más conocidos de la serie, el del restaurante chino. Y añade: "Y ese tipo, Kramer… Si me encuentro con él en la vida real le parto la raja". En el tercero, el creador riza el rizo y, en medio del torbellino de sensaciones que el protagonista experimenta por culpa del Aderall, regala a los más listos de la clase lo que en el argot televisivo se llama "easter egg". Un mensaje oculto, a modo de broma interna, en el momento en el que León habla al revés de 'The Betrayal', el capítulo famoso por su cronología inversa.

Que una serie como 'Mr.Robot', que tal vez sólo tenga en común con 'Seinfeld' su localización, recurra a esta comedia para complementar sus diálogos evidencia que Esmail no es un creador cualquiera. Y que la "serie sobre la nada" tampoco lo fue. Porque aunque los amantes de las series de televisión tengamos memoria corta, y a la hora de recomendar sea difícil ver más allá del siglo que vivimos, 'Seinfeld' fue, es y será, una referencia ineludible en su género. Una producción que nació gracias a unas cuantas casualidades y se mantuvo en antena nueve temporadas gracias a su cotidiana anormalidad.

El nazi de la sopa de 'Seinfeld'

El legado de Seinfeld

'Seinfeld' no murió el 14 de mayo de 1998, cuando se despidió de la cuarta mayor audiencia de la historia de la televisión. 'Seinfeld' siguió muy vivo desde entonces gracias a que, a su paso, había dejado un universo propio en el que era posible celebrar Festivus, conocer al nazi de la sopa y "yada, yada yada". Y tener la torpeza de un quinceañero a la hora de ligar, convivir con un vecino que entraba y salía del apartamento del protagonista como si fuese el suyo propio o bailar como nadie más lo haría en la historia de la televisión.

Todas estas peculiaridades nacieron en las cabezas de un grupo de guionistas encabezados por Jerry Seinfeld y Larry David

Todas estas peculiaridades nacieron en las cabezas de un grupo de guionistas encabezados por Jerry Seinfeld y Larry David. Una pareja de cómicos que tras una década de amistad, a finales de los 80, se embarcó en una aventura televisiva para la que apenas tenían experiencia, pero les sobraban temas que tratar. Un viaje que recoge, con detalle y pasión 'Seinfeldia: How a Show About Nothing Changed Everything', escrito por la especialista en cultura popular y televisión Jennifer Keishin Armstrong y publicado por la editorial Thorndike hace una semana.

Según la propia autora, 'Seinfeldia' es esa dimensión espacial de la existencia, entre la propia serie y la vida real, ese lugar que los creadores construyeron y en el que es difícil distinguir si el Seinfeld personaje es el mismo que el Seinfeld actor. Obtener una conclusión clara resulta complicado, pero la publicación realiza un apasionado viaje temporal por la historia de la serie y de todos aquellos que la hicieron posible. Una historia que empieza con la de sus fundadores "Larry David y Jerry Seinfeld, y la gente que les ayudó a construirlo. Esto es esa historia".

Dos hombres y un destino

Una historia que no sería la misma si ambos no se hubiesen criado en el área de Nueva York siendo judíos y decantándose por la observación como base de su humor. Aunque les separa casi una década, y tienen posiciones antagónicas respecto a la fama, ambos viven de analizar y criticar la naturaleza humana en todas sus vertientes. Una cualidad que, como señala Keishin, hizo posible que su relación fuese una conversación eterna, creando una dinámica que más tarde trasladaron a la televisión. "Dos tipos hablando. Esa era la idea" explicó el propio Jerry Seinfeld a la autora.

Una historia que no sería la misma si no se hubiesen criado en Nueva York siendo judíos y decantándose por la observación como base de su humor

Para llevarla a cabo hizo falta un manager incansable, una cadena dispuesta a dejarse llevar y un estudio capaz de confiar en una pareja de creadores cuyo historial televisivo era discreto. El primero era George Shapiro, un entregado mánager que enviaba cartas a los jefes principales de la división de entretenimiento de la NBC cada vez que Jerry Seinfeld actuaba en un programa de la casa. Cuenta 'Seinfeldia' que, en 1988, Shapiro envió a la cadena una invitación para que asistieran a la actuación que Jerry iba a llevar a cabo en el Ayuntamiento de Nueva York, y en la misiva comentaba que sentía que "Jerry Seinfeld tendrá pronto una serie en la NBC". Los ejecutivos no tuvieron tiempo de ir al evento, pero el presidente de entretenimiento de la cadena les invitó a una reunirse.

Los mejores momentos de 'Seinfeld'

El 2 de noviembre de ese mismo año Seinfeld y Shapiro acudieron a la reunión, aunque el primero no tenía muy claro qué hacía allí, e incluso estaba molesto por dedicar parte de su tiempo libre a un encuentro del que probablemente no saldría nada provechoso. Los ejecutivos allí presentes le preguntaron qué quería hacer en la televisión. Y medio en broma contestó que el sólo había llegado a imaginar una reunión como esa, nada más allá. Pero los ejecutivos esperaban una respuesta más contundente y formal, y Jerry les dijo que lo único que tenía claro era que, hiciese lo que hiciese, sólo quería "interpretarse a sí mismo".

Cuando Jerry le contó a Larry que la NBC estaba dispuesta a hacer una serie surgieron algunos interrogantes, pero la necesidad más apremiante encontrar un estudio que financiase la producción. Shapiro les consiguió una reunión con Castle Rock, que un año antes le había ofrecido a Jerry un papel en la serie de la ABC Past Imperfect. La cadena rechazó al cómico por falta de experiencia, pero el estudio siguió confiando en él y se sintió atraído por el proyecto. Aunque Castle Rock no tenía clara la presencia de Larry en el mismo, y Larry no veía con buenos ojos los cambios propuestos por el estudio, los primeros se dejaron llevar por la fe de Jerry, y el resto se solucionó con los veinticinco mil dólares que les pagaron por el primer episodio.

David, el vecino y la amiga

En el éxito de 'Seinfeld' la creatividad de los dos cómicos, o la confianza del estudio y la cadena, fueron tan importantes como los personajes sobre los que se asentaba la serie. Para llevar adelante la idea de hacer una serie de "dos tipos hablando" era necesario encontrar al segundo, puesto que David descartó rotundamente imitar a su amigo e interpretarse a sí mismo. Para ello creó a George Costanza, que sería un poco como él mismo, pero que sobre todo serviría para ser el contrapunto a la personalidad de Seinfeld. Nathan Lane, Danny DeVito, Steve Buscemi y Anthony Edwards entre otros participaron en el 'casting' para el personaje. Pero fue el ejecutivo de Castle Rock, Rob Reiner, que había visto a Jason Alexander en Broadway, quien lo propuso para el papel. Cuando David y Seinfeld vieron su audición ambos coincidieron en que era el hombre que buscaban.

Los mejores momentos de Kramer

La idea de que el tercer personaje fuese el vecino de Seinfeld fue del propio David, inspirado por su propio vecino, Kenny Kramer. Un cómico con el que mantenía una relación tan familiar como la que posteriormente surgiría en la ficción entre Jerry Seinfeld y Michael Richards, el actor que se encargó de dar vida al histriónico personaje. Aunque Kenny dio el visto bueno a que se inspirasen en él, cuando Castle Rock descartó pagarle por el uso de su apellido, rechazó que este apareciese en la serie. Pero la incapacidad de los creadores de Seinfeld para encontrar otro nombre que sonase tan bien como a ellos les parecía que sonaba Kramer, hizo que Castle Rock rectificase y le ofreciese dinero al inspirador vecino. La historia no terminó ahí, ya que Kenny Kramer, a la vista de lo necesario que era para la historia, solicitó entonces ser quien interpretase a Kramer en la ficción. Algo a lo que David y Seinfeld se negaron.

La cadena sugirió a los creadores que era necesario contar con una presencia femenina más fuerte; querían una mujer junto a George, Kramer y Jerry

El cuarteto lo completaron con una mujer que, en un primer momento, sólo iba a ser la camarera del bar en el que los protagonistas pasaban las horas muertas. La cadena, sin embargo, sugirió a los creadores que era necesario que la serie contase con una presencia femenina más fuerte, querían una mujer junto a George, Kramer y Jerry. Patricia Heaton, Megan Mullally y Rosie O’Donnell fueron los nombres que pusieron sobre la mesa. Pero acabó imponiéndose la relación de amistad que David mantenía con Julia Louis-Dreyfus desde que ambos trabajaron juntos en el 'Saturday Night Live'. Eso y que, aunque la actriz habría deseado un papel más relevante, se enamoró completamente de los guiones que le enviaron junto a la oferta.

El necesario final

En 'Seinfeldia' también descubrimos que, no es oro todo lo que reluce y, tras las cámaras, la relación de los cuatro actores no era tan ideal como frente a ellas, y el fichaje de la protagonista de 'Veep' terminó despertando los celos de Alexander. Mientras que ella, de vez en cuando, se paseaba por el despacho de los productores para quejarse sobre la falta de aprovechamiento de sus capacidades artísticas.

La NBC estaba dispuesta a pagarle 110 millones de dólares por otra temporada

Los guionistas, las jornadas de rodaje, el universo al que dio lugar la serie o la necesidad que sentía Jerry de terminar con el monstruo televisivo que él mismo había creado, (y por el que la NBC estaba dispuesta a pagarle 110 millones de dólares por otra temporada) son otros de los aspectos que Keishin Armstrong trata en 'Seinfeldia'. Un libro imprescindible para los seguidores de una serie capaz de reunir a miles de fans casi dos décadas después de haber terminado. Aquellos que, a comienzos de los 90, lejos de abandonar apresuradamente una serie que mostraba dos tipos haciendo la colada mientras decían cosas como "no puedes morirte demasiado ni secarte demasiado", sentían que ese par de excéntricos y sus amigos estaban más cerca de ser ellos mismos que cualquier otra serie.

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