'The Handmaid’s Tale' y 'Big Little Lies' se llevan unos Emmys 2017 con rostro de mujer

Una noche llena de reivindicaciones y de dardos contra Trump

Foto: El equipo de 'The Handmaid's Tale' recogiendo el premio al mejor drama. (Reuters)
El equipo de 'The Handmaid's Tale' recogiendo el premio al mejor drama. (Reuters)

Escribo estas líneas tratando de asimilar la estupefacción que me produce que algo tan (previsiblemente) “viejuno” como la Academia de la Televisión haya tenido la valentía de asumir que, este año sí, el palmarés debía estar compuesto por rostros femeninos e historias de mujeres. Que no son tan mayoritarias ni tan brillantes en los titulares como otras series más populares, pero que se merecen muchos premios. Más allá de la categoría de comedia, que vive su propio momento, los Emmys 2017 dejan dos propuestas para los curiosos. Por un lado una distopía feminista que propone un futuro escalofriante, y por otro una historia de “mujeres ricas en California sin demasiadas preocupaciones”. Ambas se sitúan a años luz de la producción que acaparó los titulares de la pasada edición, ‘Juego de Tronos’. Y para los optimistas, deja entrever que la Academia está dispuesta a ver más allá de lo que, simplemente, le gusta al público.

La noche comenzó con un Stephen Colbert que funcionó en el número musical, pero al que se le vio falto de ritmo en el comienzo de la gala. El recuerdo para los afectados por los huracanes, o el repaso al número de producciones estrenadas durante la temporada llegaron cuando el público trataba de asimilar que las criadas de la serie de Hulu se habían convertido en bailarinas (y bailarines) ligeros de ropa. La sorpresa se convirtió en estupor cuando Sean Spicer, ex portavoz de la Casa Blanca y objeto de mofas en el ‘Saturday Night Liveapareció brevemente sobre el escenario. Una burla más a Trump que, sin embargo, alguno de los asistentes no terminó de ver con buenos ojos.

Alexander Skarsgard posa con su Emmy por su papel en 'Big Little Lies' (Reuters)
Alexander Skarsgard posa con su Emmy por su papel en 'Big Little Lies' (Reuters)

"El maltrato existe"

Cuando Laura Dern salió a recoger el tercer galardón de la noche, el de mejor actriz de reparto de miniserie, la categoría que se disputaban ‘Feud’ y ‘Big Little Lies’ comenzó a mostrar el camino que posteriormente seguirían el director Jean Marc Vallé, el intérprete Alexander Skaarsgard o la actriz australiana Nicole Kidman. La ganadora más clara de la ceremonia, que no tuvo reparos en hablar en su discurso del maltrato doméstico que su personaje sufre en la producción. “El maltrato existe con más frecuencia de la que pensamos. Este premio le da mucha más visibilidad, muchísimas gracias” comentó exultante antes de despedirse de un recinto que le aplaudió en pie.

Más allá de la preciosa reunión de estrellas de cine y rostros televisivos que a primera vista propone 'Big Little Lies' es una fabulosa historia sobre cinco mujeres que consiguen dejar de lado sus diferencias para luchar juntas por su futuro. Una serie que puede parecer destinada única y exclusivamente a madres ociosas de la periferia, y debería ser de visionado obligatorio. Tan perfecta que incluso se le puede perdonar que haya dejado sin un mísero premio a la también brillante ‘Feud’, que como ‘Fargo’ en 2016, ha tenido la desgracia de llegar en el momento menos oportuno.

Aziz Ansari y Lena Waithe con su Emmy al mejor guión, por 'Master of None' (Reuters)
Aziz Ansari y Lena Waithe con su Emmy al mejor guión, por 'Master of None' (Reuters)

Tradición y relevo

Con ‘Saturday Night Live’ acaparando los premios de reparto, gracias a la repetidora Kate McKinnon y Alec “Donald Trump” Baldwin, hubo un momento de la ceremonia en el que pareció que Donald Glover y Aziz Ansari se iban a disputar el trono del género cómico. El primero había subido en dos ocasiones al escenario, para recoger el galardón al mejor actor y al mejor director por ‘Atlanta’. El segundo acompañó, sin decir una palabra, a la coguionista de ‘Thanksgiving’ en ‘Master of None’, la actriz Lena Waithe. La primera mujer negra nominada en la Historia de la categoría, y la primera en recoger el premio al mejor guion de comedia.

Pero cuando llegó el momento de reconocer a la mejor actriz cómica, el nombre de Julia Louis-Dreyfus volvió a resonar por sexta vez consecutiva en el auditorio, y todos recordamos que ‘Veep’ sigue ahí, dispuesta a acaparar (casi) todos los premios que se pongan a su alcance. El anuncio de que la próxima temporada será la última entrega de la carrera política de Selina Meyer produjo un suspiro de alivio en las actrices de todo Hollywood, que desde hoy pueden decir que compitieron contra la actriz que más Emmys tiene en su casa, ocho.

Ann Dowd ('The Handmaid's Tale') emocionada durante su discurso de agradecimiento. (Reuters)
Ann Dowd ('The Handmaid's Tale') emocionada durante su discurso de agradecimiento. (Reuters)

El cuento apabullante

Pocos podían pensar que la Academia sería capaz de reconocer una producción tan perturbadora y dramática como ‘The Handmaid’s Tale’. La producción de Hulu que en España podemos ver a través de HBO ha provocado un interesante debate sobre el feminismo en las series de televisión, la situación que viven las mujeres en algunos paises o la gestación subrogada. Pero era una serie minoritaria poco recomendable para espectadores que buscan una producción fácil que echarse a los ojos. Sirva como ejemplo la encuesta publicada por Variety hace unos días, y en la que el 58% de los 500 encuestados reconoció que nunca había oído hablar de la adaptación del libro de Margaret Atwood. Ni de su perturbadora puesta en escena, su inquietante propuesta o su magnífico plantel de actrices, encabezado por Elizabeth Moss.

Sterling K. Brown recogió su segundo Emmy consecutivo por su papel en la lacrimógena ‘This is Us’ y John Lithgow hizo lo propio gracias a su interpretación de Winston Churchill en ‘The Crown’. Pero ni ‘Westworld’, la producción más nominada de la ceremonia, ni la popular ‘Stranger Things’ tuvieron la más mínima oportunidad de colarse entre los premiados. El poder totalitario de la República de Gilead se impuso en la categoría y no importaba si, como Ann Dowd, interpretabas a uno de los personajes más desagradables de la temporada. La apuesta por ‘The Handmaid’s Tale’ fue total y absoluta, aunque convierta a los académicos en los personajes más odiados de los próximos días.

Charlie Brooker recogiendo su segundo Emmy junto a su equipo de 'Black Mirror'. (Reuters)
Charlie Brooker recogiendo su segundo Emmy junto a su equipo de 'Black Mirror'. (Reuters)

El consuelo de Netflix

A pesar de que, como recordaba Colbert al principio de la gala, Netflix contaba con más de noventa nominaciones, apenas ha acaparado un puñado de grandes premios. Al guion de ‘Master Of None’, que Ansari logra por segundo año consecutivo, hay que sumar los dos galardones que la Academia otorgó a ‘San Junípero’ el capítulo de la tercera temporada de ‘Black Mirror’ incluido en la categoría de miniseries o películas para la televisión. Sin ceñirse a ninguno de los requisitos previos, la historia de amor de dos mujeres con la que Charlie Brooker logró conquistar a miles de espectadores en todo el mundo y a muchos de los académicos. Aunque para ello hubiese que dejar a David E. Kelley, un clásico con 10 premios a sus espaldas, sin el único galardón que le faltó a su producción, ‘Big Little Lies’.

La 69ª edición de los premios Emmy ha contado con una Academia renovada a la que no le ha temblado el pulso a la hora de ser feminista, diversa y plural. Nunca sabremos si la apuesta habría sido la misma con ‘Juego de Tronos’ compitiendo. Y queda un año para que se vuelvan a medir las fuerzas de las producciones más poderosas de la pequeña pantalla televisiva. Así que sólo nos queda celebrar que, a veces, las grandes historias son capaces de derribar ideas preconcebidas y poner de acuerdo al grupo de señores y señoras que premian lo mejor de la televisión. “Bendito sea el fruto”.

Desde Melmac
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