Viaje a la tele de 1984 con 'Stranger Things': de 'Juzgado de guardia' a 'Punky Brewster'

La educativa afición de Once a la pequeña pantalla devuelve a la actualidad producciones ochenteras que marcaron una época

Foto: Imagen de la segunda temporada de 'Stranger Things'.
Imagen de la segunda temporada de 'Stranger Things'.

Que los hermanos Duffer son amantes de las referencias y los homenajes cinematográficos es algo que ya pudimos comprobar en la primera temporada de ‘Stranger Things’. En la segunda entrega, la costumbre se mantiene y no tardamos demasiado en ver a Once jugando a ser ‘ET’ con su particular buenos días en la mañana de Halloween. Lo que desconocíamos era que Matt y Ross iban a utilizar la ficción televisiva para sacudir la memoria del espectador y explotar (una vez más) el tierno filón de la nostalgia.

[ESTA ENTRADA COMENTA ASPECTOS DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE ‘STRANGER THINGS’ RELACIONADOS CON LA TRAMA DE 'ONCE' HASTA EL SÉPTIMO CAPÍTULO. LEE BAJO TU RESPONSABILIDAD]

En el arranque de la segunda temporada del fenómeno de Netflix, Once aparece en diversas ocasiones viendo la televisión, un pasatiempo en el que ya invirtió algún tiempo en la primera entrega, más como herramienta de aprendizaje del idioma que como un medio de diversión. En los nuevos episodios, la primera vez que le vemos frente a "la caja tonta" pasa de un canal a otro sin prestar demasiada atención, ayudada por su habilidad para hacerlo con la mente en aquella época en la que todavía no existía el mando a distancia. Pero tiene tiempo de detenerse en el tráiler de ‘Terminator’, que se estrenó el fin de semana de Halloween aquel año.

Para mejorar su pronunciación, Once practica con una de las producciones más longevas de la pequeña pantalla norteamericana, ‘All My Children’. Por aquel entonces, la serie creada por Agnes Nixon llevaba catorce temporadas en antena, y no se despidió de su audiencia hasta 2013. Posteriormente, mientras espera a que Hooper regrese a la cabaña, la joven aparece tapada con una manta viendo ‘Frankestein’, el clásico protagonizado por Boris Karloff. Y ya en el séptimo episodio, en una utilización de las tramas menos casual de lo que parece, Once visita junto a otros jóvenes a un hombre que puede ayudarle a esclarecer su pasado y gracias a sus habilidades descubre, sin entrar en la casa, que su objetivo está viendo la televisión. Cuando la acción se traslada al salón, en la pequeña pantalla están emitiendo ‘Punky Brewster’, la sitcom sobre una niña criada por su padre adoptivo que la NBC estrenó el 16 de septiembre de 1984.

En los escasos segundos que la serie ochentera se mantiene en la pantalla vemos a su joven protagonista despertando de una pesadilla y siendo reconfortada por el perro familiar, Sandy. Un episodio, titulado ‘Visit de Doctor/Go to Sleep’ que se emitió originalmente el 4 de noviembre de aquel año. Posteriormente su padre adoptivo entra en la habitación, y Punky le describe su sueño: "he soñado que estaba en el médico. De repente me puso una inyección. Y la aguja se hacía más y más grande". Las similitudes entre la situación de Punky y la de Once son evidentes, ya que el jefe del Departamento de Policía de Hawkins cumple las funciones de padre cuidando del personaje de Millie Bobby Brown. Pero tampoco es fortuito que el episodio lo vea un personaje relacionado con Once, de la que conocemos sus problemas para dormir por culpa de su miedo al Dr. Martin Brenner, el científico responsable de los experimentos en los Laboratorios Hawkins.

La cosecha del 84

‘Punky Brewster’, que en España emitió Antena 3 en los 90, se mantuvo en antena durante cuatro temporadas y fue uno de los estrenos más exitosos de 1984. Un año especialmente fructífero para una televisión norteamericana en la que los canales de cable, que superaban los quince millones de suscriptores, ya competían con las cadenas clásicas, ABC, CBS y NBC. Pero precisamente esta última fue capaz de lograr una cosecha impecable y además de ‘Punky Brewster’, cinco de las producciones que estrenó aquel año se colaron en la Historia de la ficción televisiva. Y en los corazones de millones espectadores que en aquel momento, o en posteriores reposiciones por todo el mundo, se engancharon a las historias de jueces, ángeles, ricos californianos o dos policías cuyo estilo trascendería de la pantalla del televisor.

El año de gloria arrancó temprano, el 4 de enero, con la corte penal más desvergonzada de la televisión, presidida por el treintañero juez Harry Stone, ‘Juzgado de guardia’. La serie que en España emitía La 2 describía la rutina de un juzgado nocturno de Manhattan, en el que trabajaban personajes bastante peculiares como el enorme ujier “Bull” Shannon. Las dos primeras temporadas tuvieron un éxito discreto, pero a partir de la tercera consiguió superar los veinte millones de espectadores, convirtiéndose en una de las comedias más respetadas de la NBC, junto a ‘Cheers’. Para conseguirlo también tuvo que sobrevivir a su propia maldición, que terminó con la vida de dos de las actrices que interpretaron el personaje de la alguacil gruñona.

Infidelidades y ángeles

A pesar de que el éxito de ‘Santa Bárbara’ en Estados Unidos fue relativo, la adictiva historia de la familia Capwell se convirtió en un fenómeno gracias a su éxito internacional. De emisión diaria, la serie consiguió superar los dos mil episodios durante nueve temporadas. Un ritmo creativo que se llevaba por delante muchos actores, para los que existía la socorrida operación de cirugía estética con la que mantener el personaje recurriendo a otro intérprete. Gracias a TVE las amas de casa, los estudiantes y todo aquel que tuviese la tarde despejada pudimos devorar en España esta producción en la que el amor, las infidelidades, los asesinatos y las traiciones eran ingredientes fundamentales para saciar el hambre de los espectadores. Entre los nombres más destacados que formaron parte de su reparto encontramos a Leonardo DiCaprio y Robin Wright entre muchos otros.

Uno de los platos fuertes del arranque de la temporada 1984-1985 fue ‘Autopista hacia el cielo’, en la que Jonathan Smith es un ángel enviado a la Tierra para ayudar a los habitantes de la soleada California. Una tarea en la que cuenta con la ayuda de Mark Gordon, un policía retirado, cascarrabias y lleno de prejuicios. Michael Landon, tras triunfar con ‘Bonanza’ y ‘La Casa de la Pradera’, interpretó al inolvidable personaje sobrenatural, y su compañero en esta última, Víctor French, hizo lo propio con Gordon. Un dúo inseparable y reconocible que, a pesar de lo dramático y edulcorado de la propuesta, se convirtió en una de las parejas más recordadas de finales de los ochenta. Una época en la que la corrección política y la exaltación de los valores cristianos todavía tenían cabida en la pequeña pantalla.

Los más innovadores

Un día después de la llegada de Jonathan y Mark al imaginario televisivo colectivo, se estrenó una de las familias catódicas más famosas de la televisión, los Huxtable, o lo que es lo mismo 'La hora de Bill Cosby'. El afamado cómico afroamericano llevaba décadas trabajando en el medio, pero su mayor éxito fue esta producción en la que la principal novedad residía en llevar a la televisión una familia de raza negra y de clase media-alta. Un punto de inflexión en la representación de los afroamericanos en la televisión, más que por su situación económica por los valores que los progenitores trasmitían a unos hijos casi ejemplares. Elementos que convirtieron la producción en el tercer programa más visto de la temporada y que hicieron posible que la serie alcanzase los doscientos episodios. La mejor resurreción imaginable para un género que, en aquella época, no pasaba por sus mejores momentos, la "sitcom" familiar.

Al igual que las familias televisivas cambiaron para hacerse más diversas, los investigadores policiales de 1984 poco tenían que ver con los que se habían visto en televisión hasta ese momento. Y Sonny Crockett y Rico Tubbs, los protagonistas de 'Corrupción en Miami' iban a demostrárselo a la audiencia. Trajes de lino, colores pastel y camisetas. Muerte a la gabardina de Colombo, los nuevos investigadores policiales eran mucho más estilosos de lo que se había visto en pantalla hasta ese momento, al igual que la producción en sí misma de la que "People" dijo que era la "primera serie que realmente parecía nueva y diferente desde la llegada de la televisión en color".

Gracias a la llegada del sonido en estéreo, su innovadora banda sonora y los motores de los coches que conducían los protagonistas llegaron a los espectadores como nunca antes. Y el estado de Florida encontró el escaparate perfecto para promocionarse, aunque los políticos locales no se mostraron demasiado entusiasmados por la idea de que los males, y el nombre, de Miami fuesen asociados a una producción criminal. Un pequeño inconveniente que sólo han sufrido las producciones más grandes de la pequeña pantalla. ¿Verdad, David Simon?

Desde Melmac
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios