Bezos, tienes un problema: tus series me gustan... el Amazon Prime Video, no

La compañía estadounidense recogió 5 Emmys el pasado lunes confirmando la calidad de sus producciones. Es una pena que los usuarios no podamos decir lo mismo sobre su plataforma

Foto: Imagen: EC.
Imagen: EC.

Había pensado en dejar por aquí unas líneas sobre ‘Forever’, la nueva comedia que no se ha preocupado lo más mínimo por no despistar a la audiencia con un título que ya se utilizó hace cuatro años. Quería escribir sobre lo bonito que es como espectador, que la sinopsis de una serie te ofrezca algo y a los cuatro episodios la cosa cambie por completo. Y, lejos de cabrearte, descubras un universo que nunca habrías pensado que te gustaría, pero en el que ahora te quieres quedar a vivir. Pero no voy a hacerlo.

Para qué escribir sobre una serie de Amazon, si con los meses, y las entradas de este blog, he asumido que son estrenos que despiertan poco interés entre los aficionados a la ficción de la pequeña pantalla. Y que nombrar a la división de ficción de la compañía de Bezos es como mentar a la bicha, y el seriéfilo más experimentado termina espantado.

Al igual que los informáticos terminan convirtiéndose en el servicio técnico de confianza que arregla los trastos de amigos y familiares, aquellos que tenemos la suerte de dedicarnos “a ver series” nos convertimos en prescriptores y “farmacéuticos” de cabecera de compañeros de visionado, de trabajo, o simplemente taxistas. Y, la mayoría de las veces, eso es estupendo, porque te permite conocer los usos y costumbres de gente que está apuntada al mismo club que tú.

Abonados y curiosos

En el club rojo, el de Netflix, estamos muchos, a veces compartiendo cuenta, a veces no. Pero somos muchos. En el azul, el de Movistar +, hay menos, y algunos de los que están, aclaran que es por los paquetes de la operadora más que por un deseo propio. Los que pagan una cuota mensual al club negro, HBO, son todavía menos, y en su mayoría tienen un comportamiento curioso. Porque son capaces de esperar unos meses a acumular unas series de su gusto para apuntarse y desapuntarse. Pero los fanáticos del “azul Amazon” (algo más claro que el de Movistar) son una rara avis, que aparecen una vez cada tres meses, y cuando lo hacen, ha pasado bastante tiempo desde el estreno de la serie a la que se refieren.

También es posible que, simplemente, tengan curiosidad por la producción. Algo que se les pasa cuando descubren dónde pueden verla, y que no cambia cuando trato de venderles, como si fuese prima segunda de Bezos, otras series de la plataforma que merecen la pena. “A ti que te gustan las series políticas seguro que te gusta ‘The Looming Tower’”, “tienen ‘Dietland’ y creo que deberías verla” o “te encantaría ‘Sneaky Pete’” son alguna de mis recomendaciones, que suelen caer en saco roto.

Imagen de la interfaz incial de Amazon Prime Video, versión escritorio (Fuente: Amazon Prime Video)
Imagen de la interfaz incial de Amazon Prime Video, versión escritorio (Fuente: Amazon Prime Video)

Prime, The Experience

Las razones del fracaso prescriptor pueden ser muchas, pero las experiencias propias o ajenas con la plataforma de streaming, suelen ser la primera de ellas. E incluso hay quien paga el servicio prime por otras razones, pero ha desistido con la plataforma audiovisual y se niega a sufrir de nuevo. Porque ver una serie en Amazon Prime es sufrir desde el momento que abres los campos de minas que son cualquiera de sus aplicaciones. Entornos que, afortunadamente, ya han sido adaptados cromáticamente a este siglo y, a diferencia de otros, permite la descarga de capítulos en dispositivos, o cuenta con aplicación propia en la Smart tv. Pero tienen bastante trabajo por delante en lo que a usabilidad y experiencia del suscriptor se refiere.

Una vez hemos logrado llegar a la producción que nos interesa, y sin haber empezado el capítulo, llega el momento de tensión de la noche, la respuesta del millón de euros. “Está la serie pero, ¿se corresponden mis capacidades a las opciones que me ofrece el visionado?” O lo que es lo mismo, “¿puedo verla, y entenderla, en mi idioma?” Las probabilidades de que la respuesta sea negativa si la producción acaba de estrenarse son vergonzosamente elevadas.

Fotograma de la serie 'The Purge'. (USA Network)
Fotograma de la serie 'The Purge'. (USA Network)

En febrero, aquellos que se acercaron a la producción británica ‘McMaffia’ se encontraron con que no podían entenderla por completo. Y no porque James Norton no vocalizase correctamente, sino porque los subtítulos en español no incluían subtítulos integrados de otro idioma. Y cuando los personajes hablaban en ruso, la aplicación no mostraba la traducción al español. Lejos de mejorar, a pesar de que no faltaron quejas, la experiencia de los usuarios que persisten con Amazon ha empeorado. Porque el 4 de septiembre la plataforma estrenó ‘The Purge’, la versión televisiva de la famosa saga cinematográfica homónima. Y mientras cada semana añade un nuevo episodio de la producción a su biblioteca, el audio y los subtítulos en español llegarán el 23 de noviembre. Una (sorprendente) información que, por cierto, solo se ve en la versión de escritorio de la aplicación, probablemente la menos utilizada.

Me duele en el alma, porque es una serie a la que dediqué mi carta a los Reyes Magos, que nadie tenga demasiado interés en acercarse a la maravillosa ‘Parks & Recreation’ porque Amazon la ha traído a España sin adaptar el doblaje a nuestro país. O lo que es lo mismo, se supone que Leslie Knope habla como una mejicana, algo a lo que, a pesar de los esfuerzos veraniegos de Netflix, el espectador español no está acostumbrado.

Y puestos a echar en falta, estaría bien que la compañía pusiese más empeño en informar al usuario de que una producción que merece su atención ha llegado a la plataforma. Porque Netflix puede pecar de pelma, y cuando ya has visto las marquesinas de autobús y la web de rigor adornadas con publicidad de una producción quizá la alerta de la aplicación sobra. Pero si el usuario ha aprobado la misma, pocos recordatorios son pocos a la hora de construir, peldaño a peldaño, una audiencia.

Rachel Brosnahan agradece el Emmy a la mejor actriz de comedia la noche del lunes pasado. (Reuters)
Rachel Brosnahan agradece el Emmy a la mejor actriz de comedia la noche del lunes pasado. (Reuters)

Premios contra desdén

El lunes ‘The Marvelous Mrs. Maisel’ se llevó cinco de los seis premios a los que aspiraba en la 70ª edición de los Emmy. Y como en los Globos de Oro, mientras escribía la crónica deseaba que los galardones sirvieran para que los amantes de las series se acercasen a esta deliciosa producción, que tiene el valor de convertir un drama histórico en una comedia notable. Y todo ello con una mujer como protagonista. Pero como entonces, es poco probable que esto suceda, y la Sra. Maisel seguirá siendo esa mujer increíble que el resto de tus amigas no conocen.

El desdén de Amazon a la hora de ofrecer sus productos, para cosechar una audiencia satisfecha y recoger los frutos de una recomendación en forma de nueva suscripción, es muy molesto. Porque me da por pensar que si los medios fuesen otros, tal vez habría podido analizar hasta el agotamiento con amigas y compañeras las tramas de ‘Good Girls Revolt’, al igual que otros sufrimos a los millenials con su interminable fiebre por ‘Stranger Things’. La serie que narra la rebelión de las periodistas de Newsweek en los 70 no es una producción perfecta. Pero pone sobre la mesa temas muy interesantes que podrían atraer al target televisivo de ficción por excelencia, las mujeres.

La oferta de Amazon puede ser escasa, si medimos en escala Netflix, pero no es mala. Series propias como ‘American Gods’, ‘The Man in the High Castle’ o ‘The Looming Tower’ podrían haber tenido mayor repercusión si se hubiesen estrenado en otras plataformas en nuestro país. En España, según una encuesta de la CNMC, Amazon Prime Video es la cuarta opción, con un 3,5% de usuarios de los hogares con acceso a internet, por detrás de Movistar (13,5%), Netflix (9,1%) y Vodafone Tv (5,9%). Orange con un 2,8% de los usuarios, y HBO, con un 2,3% cierran una encuesta a la que el 60% de los participantes respondieron que no usaban ninguna plataforma de pago para ver contenidos online. Pero no se les preguntó si, de plantearse pagar una de ellas, cuál sería.

Mi “experiencia vital” sociológica, con compañeros, amigos, y gente que solo te escribe para que les digas “qué ver”, me dice que Amazon Prime Video no estaría entre las dos primeras respuestas. Ni entre las tres. Y no puedo evitar plantearme si el resultado sería el mismo si la compañía de Bezos hubiese demostrado el mismo interés por el mercado español que Netflix y HBO. Plataformas que han empapelado ciudades, o webs, para asegurarte de que te enteras de su próximo estreno. Márketing en estado puro para dar a conocer las series de las que todo el mundo hablará próximamente. Y tecnología acorde con las necesidades de audio y subtítulos propia de un país que, cada cierto tiempo, resucita el eterno debate sobre el doblaje.

Me pongo a pensar en el mes que viene, cuando el creador de ‘Mad Men’ regrese con la apetecible ‘The Romanoffs’, o en noviembre, con Julia Roberts protagonizando con ‘Homecoming’ su primera serie, y ya me imagino sufriendo, y disfrutando, en silencio. De poco sirve ofrecer un producto que aspira a la excelencia si la experiencia del espectador no alcanza el mismo nivel. Porque, para entendernos, sería como llevarte un paquete muy rápido a casa, pero dejarlo de cualquier manera, y sin avisarte. Y eso, no está bien.

Desde Melmac
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