Policías, médicos, abogados: los ingredientes esenciales de la dieta televisiva del siglo XXI

Las carreras profesionales más recurrentes de la pequeña pantalla llevan décadas acompañándonos y desde el comienzo del siglo XXI su presencia se ha multiplicado

Foto: Montaje: E. Villarino
Montaje: E. Villarino

Son los personajes que nunca faltan. Los ingredientes básicos de la parrilla televisiva temporada tras temporada. La rutina habitual para una audiencia acostumbrada a estrenar, año tras año, un despacho de abogados, una consulta médica o una comisaría. La producción de ficción televisiva crece paulatinamente, los géneros se diversifican pero la ley, la medicina y el orden siguen colándose entre las apuestas de todo tipo de cadenas y plataformas. Y cada vez lo hacen con más fuerza.

Cualquiera podría mencionar una serie de abogados, de médicos y de policías sin esforzarse demasiado. Las posibilidades narrativas de las tres profesiones se adaptan con facilidad a las necesidades procedimentales de ciertas producciones, que estructuran su narrativa a partir de capítulos autoconclusivos. Algo que las convirtió en carne de guion desde los inicios de la ficción serializada. Pero como han demostrado numerosas creaciones en los últimos años, abogados, médicos y policías no trabajan únicamente en series procedimentales y, especialmente los últimos, protagonizan todo tipo de producciones.

El crecimiento imparable del número de series que se estrenan cada temporada ha contribuido, en los últimos años, a ofrecer a la audiencia historias más diversas que en el siglo XX. Sin embargo, las ficciones centradas en universos familiares para el espectador, como hospitales, tribunales o comisarías lejos de desaparecer continúan creciendo. E incluso se les unen estaciones de bomberos, como una variación en favor del espectáculo, de la rutina de la policía.

En los últimos años, contemplando los proyectos que las cadenas programaban cada temporada, siempre tenía la sensación de que abogados, médicos y policías eran una constante inevitable a la hora de planificar los estrenos. Algo que he podido confirmar gracias a la colaboración imprescindible de mis compañeros de la Unidad de Datos de El Confidencial. Juntos hemos analizado 289 producciones a partir de la profesión de su argumento principal, la profesión de su protagonista y el género narrativo al que pertenecen. Y hemos podido visualizar que hay una profesión televisiva por excelencia, que los 90 fueron “otra cosa” y que la gracia es algo que han adquirido en los últimos años.

Los policías se imponen

El atormentado John Luther. El rudo Vic Mackey. El sargento Furillo y su “¡tengan cuidado ahí fuera!”. Colombo, sus gabardinas y su puro. La detective Ellie Miller. Horatio Cane y sus gafas de sol. Desde los años 70 la televisión ha contado con todo tipo de agentes del orden, investigadores y comisarios. Y juntos, han ganado la batalla a doctores, enfermeras, abogados, jueces y fiscales. 95 de las 289 producciones analizadas, estrenadas a partir de 1970, han contado con uno o varios profesionales de la seguridad y la ley como protagonistas.

La diferencia con su inmediata perseguidora, las conocidas como “series de abogados”, es de más de medio centenar de producciones, a pesar del imborrable recuerdo que dejaron letrados como Ally McBeal, Michael Kuzak o Alicia Florrick y jueces como el inigualable Stone de ‘Juzgado de Guardia’. Por detrás vienen los médicos, con 35 producciones, aunque recientes estrenos como ‘The Good Doctor’, ‘Chicago Med’, ‘The Resident’ o ‘New Amsterdam’ pueden dejar la impresión de cierta saturación médica televisiva.

Presencia premanente

La victoria de la acción y el suspense de una comisaría sobre el drama propio de un hospital o un juzgado, ha sido constante desde 1970. El último en sumarse a la lista ha sido Nathan Fillon que, de nuevo, encarna a un personaje relacionado con la delincuencia. Si en 2009 el actor canadiense interpretó al escrito Richard Castle, que colaboraba con la policía para resolver crímenes, ahora apuesta por John Nolan. El novato más viejo del Departamento de Policía de Los Ángeles protagonista de ‘The Rookie’, un drama policial que TNT ha estrenado esta semana en nuestro país.

El último giro de tuerca a un género que, en casi un centenar de producciones, ha confiado el peso de sus historias a detectives corruptos, agentes comprometidos con la ley, investigadores concienzudos, agentes despistados y comisarios que se preocupan por los suyos. Una larga lista que, como comentaba al inicio, también han contribuido a engrosar hombres como Jimmy McNutly, Rust Cohle y su compañero Martin Hart y agentes como Molly y Lou Solverson.

El peso de las franquicias

En la sobreproducción de ficciones policiales tienen un peso importante las franquicias televisivas. El éxito de ‘Ley y orden’ en los años 90 sirvió para que la NBC inaugurase su propia franquicia antes de terminar la década, estrenando ‘Ley y orden: Unidad de Víctimas Especiales’. La primera de las cinco series derivadas, una de ellas en Reino Unido, que formaron parte de una de las franquicias más extensas de la historia de la televisión.

‘CSI’, ‘NCIS’ y ‘Mentes Criminales’ siguieron su ejemplo y a partir de una primera producción de éxito, crearon dos más. Y ya en esta década, con los bomberos como punto de partida Dick Wolf puso su granito de arena estrenando ‘Chicago PD’ a partir de ‘Chicago Fire’. Aunque también contribuyó a las series de abogados y médicos con ‘Chicago Justice’ y ‘Chicago Med’ respectivamente.

El 'boom' del siglo XXI

Tal y como recoge gráfico anterior, en las últimas dieciocho temporadas, las producciones policiales han sido una marejada constante, aunque desigual, que hasta los dos últimos años, no ha dejado de crecer. Médicos y abogados, por su parte, han experimentado un desarrollo más desigual pero mantienen una presencia estable en la programación de las cadenas desde 2001, ayudadas por el habitual apoyo de la audiencia. Buena muestra de la relevancia televisiva de los especialistas de la salud y de las leyes son dos de los personajes femeninos más relevantes para el género en las últimas dos décadas: Meredith Grey en ‘Anatomía de Grey’ y Alicia Florrick en ‘The Good Wife’, protagonistas de series que dieron lugar a sendos spin-off. El primero cambiando de profesionales y pasándose a los bomberos con ‘Estación 19’, el segundo continúa la línea jurídica con ‘The Good Fight’.

Respecto a las décadas previas, especialmente llamativa resulta el salto en el número de producciones centradas en estas tres profesiones que dio la industria con el cambio de siglo. Si desde 2001 hemos podido ver más de un centenar de series sobre médicos, policías y abogados en los 90, según las producciones analizadas, apenas llegaron a la treintena. Pero es que los 90 fueron una década atípica.

Antes de la fiebre

Los 90 tuvieron grandes representantes del género que pocos se atrevieron a desafiar. 'Urgencias', 'Ally McBeal' o 'Policías de Nueva York' forman parte de la lista de imprescindibles en una década marcada por comedias como 'Seinfeld', estrenada en 1989, 'Frasier', 'Friends' o 'Sexo en Nueva York'. La última década antes de que médicos, abogados y policías se convirtieran en el recurso fácil de la ficción serializada, en la que de muy diferentes formas, las familias o los amigos, eran el eje principal de las historias. Junto a variaciones policíacas tales como 'Walker Texas Ranger', 'Rex, un policía diferente' o 'Homicide: Life on the street', la televisión norteamericana llevó a millones de hogares a 'El Príncipe de Bel-Air', 'Cinco en familia', 'Cosas de casa', 'Sensación de vivir' o 'Blossom'. Y también 'Padres forzosos', 'Yo y el mundo' o 'Salvados por la campana' convivieron televisivamente con producciones innovadoras como 'Twin Peaks', 'Doctor en Alaska' o 'Expediente X'.

El éxito, a comienzos de los 80, de 'Canción triste de Hill Street' provocó que muchos se inspirasen la obra de Steven Bochco para escribir ficciones que se desarrollaban en universos similares al de una comisaría. Una década después, encontramos alumnos aventajados y llegamos al siglo XXI con policías, abogados y médicos convertidos en el kétchup de cualquier menú adolescente. Una salsa para la que "solo" hacen falta especialistas en la materia correspondiente, guionistas familiarizados con las tramas episódicas y los arcos de temporada y un par de guapos en el reparto. Que demasiadas hayan acabado siendo meras "marcas blancas" ya es otra historia.

El drama se impone

Las posibilidades técnicas con las que cuentan las producciones hoy en día ya las habrían querido los responsables de series como 'Starsky y Hutch' o 'Corrupción en Miami'. Rodar una persecución espectacular por las calles de cualquier ciudad norteamericana está al alcance de cualquier producción, y a la complicada existencia de los agentes de policía siempre se puede unir una inesperada fuga que añada emoción a la historia. Por ello la acción ha ganado peso en las últimas décadas, aunque el género rey para abogados, médicos y policías sigue siendo el drama.

'Brooklyn Nine-Nine' o 'Trial and Error' son dos buenos ejemplos de la apuesta reciente por llevar al policías y abogados al género de la comedia. HBO tabién probó suerte, a su estilo, con las enfermeras de 'Getting On'. Rarezas en un formato televisivo más corto que el drama que, a pesar de ser propicio para centrarse en un entorno laboral, apuesta por universos más calmados que los de un agente de la ley, para desarrollar narraciones en las que la risa ocupe el lugar de la acción o el suspense.

Fe de erratas: En el gráfico de las franquicias donde pone 'Chicago Hope' la serie a la que se refiere es 'Chicago Fire', franquicia de cuatro producciones entre las que se encuentra 'Chicago PD'

Desde Melmac

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