España, de los complejos (y el patadón) a quitarse la medalla de plata como niñatos

La fea imagen de jugadores de la Sub 21 tras perder merecidamente la final del Europeo contra Alemania debe hacer reflexionar sobre la gestión del éxito tras décadas de frustración

Foto: Los jugadores de la selección española sub 21 reciben sus medallas del Europeo. (EFE)
Los jugadores de la selección española sub 21 reciben sus medallas del Europeo. (EFE)

Efectivamente, escribir en primera persona es un vicio impropio del periodismo, aunque sabido es que hay excepciones que confirman la regla. El pasado sábado improvisé un tweet al ver una imágenes de la entrega de medallas del Europeo Sub 21, en cuya final España cayó (1-0) tanto por deméritos propios, pues nunca logró imponer su juego, como por méritos de Alemania, que se mostró superior gracias en gran medida a su mejor rendimiento colectivo. "Para aprender a ganar, primero hay que saber perder. Fea imagen. Alemania fue mejor que España". Este fue mi mensaje, junto al citado vídeo de 17 segundos en el que se ve a varios futbolistas españoles quitándose del cuello la medalla de plata que acaban de recibir de manos del presidente de la UEFA, el esloveno Aleksander Ceferin.

Pues bien, cuál fue mi sorpresa que el tweet en cuestión tuvo una enorme repercusión, pues alcanzó casi 400.000 impresiones, con cerca de 4.000 retweets, además de numerosos comentarios. La gran mayoría estaban de acuerdo con mi apreciación y entre ellos destaco uno que decía: "El jugador que se quita una medalla no honra al que le ganó y habla muy mal de su educación deportiva. Saber perder es también ganar". Tampoco faltaron quienes, con argumentos más o menos convincentes, no vieron en el gesto un desprecio al rival, sino que en cierto modo fue exhibir la frustración o la decepción, además de por no haber ganado, por el bajo rendimiento ofrecido en una final en la que salieron como favoritos.

"Estamos tristes pero orgullosos", dijo Albert Celades, aunque muchos de sus jugadores no demostraron estarlo, sino que se comportaron como unos niñatos. "Llegar a una final es muy difícil pero nos hemos enfrentado a un magnífico rival", añadió el entrenador de la Sub 21 española, a quien, todo sea dicho, se le volvieron a ver las costuras. Individualmente España tiene mejores futbolistas que Alemania. Sin embargo, tanto en el planteamiento, con un fútbol demasiado previsible y sin variantes, como en la gestión del partido, sobre todo tras ponerse por debajo en el marcador, desde el banquillo no se ofrecieron soluciones, de ahí que todo dependiera de una genialidad de Marco Asensio, Ceballos o incluso Deulofeu, quien incomprensiblemente jugó todo el partido.

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En mi tweet destaqué a Héctor Bellerín, a quien se ve triste, pero con la cabeza bien alta, como debe ser, sobre todo cuando tu rival ha sido mejor que tú. Aunque luego supe que también hubo otros jugadores como Marco Asensio o el valencianista Carlos Soler que se dejaron la medalla puesta. Bien también por ellos. "A los chicos hay que ponerles en el lugar en el que están, en el de la formación, que sigan creciendo y haciendo méritos", señaló Julen Lopetegui en una entrevista con la Agencia EFE un día después de la final.

Julen Lopetegui: "A los chicos hay que ponerles en el lugar en el que están, en el de la formación, que sigan creciendo y haciendo méritos"

"Hay que decirles 'sois buenos, pero tenéis que seguir mejorando'. Este no es el final del camino, sino el principio", añadió el seleccionador, para acabar con un mensaje que me parece fundamental, sobre todo visto lo visto en el podio de Cracovia: "De su humildad dependerá su evolución en el futuro. Tienen un magnífico número de ejemplos en la absoluta para mirarse. Lo difícil para ellos empieza ahora".

Alemania, campeona de Europa Sub 21 en Polonia. (Reuters)
Alemania, campeona de Europa Sub 21 en Polonia. (Reuters)

Desde que Koeman obligara a Luis Aragonés a prescindir de Albelda y con ello se dio vía libre a los llamados 'bajitos', España rompió amarras con su pasado, se sacudió los complejos y empezó a confiar más en el fútbol que en la furia, en pasar más que en correr. Es decir, en dejar de jugar al patadón, algo que históricamente hacía y que, sobre todo en la época del inefable Javi Clemente, se convirtió en su principal enemigo.

Ya entonces se desaprovechó una gran hornada de futbolistas, entre los que se encontraba precisamente Pep Guardiola, quien con su buen trabajo como entrenador del FC Barcelona colaboró activa y yo diría que hasta decisivamente en que la Selección ganara el Mundial y repitiera Eurocopa.Claro que, como escribí en mi tweet y celebro que Lopetegui me diera la razón, para aprender a ganar, primero hay que saber perder y, aunque pueda parecerlo, la ambición no está reñida con la humildad. Se llama respeto.

A mi bola

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