La sombra de Robben atormenta a Florentino

Son ya ocho lesiones de sóleo de Bale y 17 las veces en total que a Bale le han debido hacer un parte médico. Por un motivo similar fue vendido Robben, aunque éste no era el niño mimado de Florentino

Foto: Gareth Bale durante un partido de Liga. (Reuters)
Gareth Bale durante un partido de Liga. (Reuters)

Otra lesión de Bale. Otra vez de baja. Se cuentan sus ausencias hasta en 17 partes médicos. Toda esta fragilidad se acumula desde hace casi cuatro temporadas. La situación se vuelve preocupante para una dirigencia que apostó por el galés como el jugador franquicia para el futuro, como el relevo de Cristiano Ronaldo, como el siguiente balón de oro tras el portugués y el azulgrana Messi. Sin embargo, el rendimiento, siendo bueno, no es excelso. Y eso no da para colocarlo en el púlpito de las mega-estrellas. Ser uno de los protegidos del presidente tampoco le ayuda. Y mientras tanto, es Zidane quien se encarga de dar explicaciones sobre si se encontraba recuperado o no o por qué le hizo jugar ante el Barça. La realidad es que el soleo de su pierna izquierda le ha vuelto a jugar a Bale una mala pasada. Se habla ahora de otras tres semanas de baja. El presidente protector comienza a cuestionarse si merece la pena atender alguna de las propuestas inglesas que han llegado por el británico. Sin duda, la sombra de Robben cada día se le alarga más a Florentino.

No deja en buen lugar Carlo Ancelotti a Florentino Pérez en su último libro ‘Liderazgo tranquilo’. El técnico actual del Bayern desvela un episodio con el dirigente sobre Gareth Bale. El entrenador italiano relata las injerencias sufridas tras no estar conforme el galés con su posición en el césped: “el presidente me dijo que el agente de Bale se había quejado por su ubicación en el campo. ¿Qué voy a hacer? Me cuestionó. Nada, le respondí. Desde entonces, la relación con Florentino no volvió a ser la misma”. Más tarde cuenta que dialogó con el jugador a quien solicitó que evitase ese tipo de movimientos presidenciales. Reveladora la confesión de quien se puede sentir molesto por cómo salió del club, pero ese rencor no esconde la acción del mandamás. Ni ha sido, ni será la última injerencia deportiva de Florentino con sus entrenadores defendiendo a los jugadores que él considera más cercanos a su persona. Y, sin duda, el galés es una apuesta personal e intransferible del hoy máximo dirigente del Real Madrid.

Bale durante el Madrid - Barcelona cuando se lesionó. (Reuters)
Bale durante el Madrid - Barcelona cuando se lesionó. (Reuters)

Seis veces el sóleo izquierdo; dos el derecho

Gareth Bale ha disputado poco más del cincuenta por ciento de los partidos durante las dos últimas temporadas (57 de 103 es el dato). Lo ocurrido frente al FC Barcelona recordaba a lo sucedido unos días antes en el Allianz Arena de Múnich. Aquel día frente al Bayern también se vio obligado a abandonar el césped. Si bien, han resultado dos dolencias distintas: un edema, dijo Zidane, y otra lesión en el sóleo, dice el último partido médico del club. El rosario de lesiones que ha sufrido desde que es jugador del Real Madrid arranca a las pocas semanas de firmar por la entidad. La primera data del calentamiento del partido ante el Getafe. Unas molestias en el cuádriceps impidieron el debut. La realidad fue que no había realizado pretemporada y lo pagó. Pero aquella insignificante dolencia ha significado el estreno en una larga lista con el sóleo como gran protagonista -seis veces en el izquierdo contando la del Clásico y dos en el mismo músculo pero de la pierna derecha-.

En la mente de todos aparece la figura de Arjen Robben, jugador al que se traspasó al Bayern por su fragilidad a la hora de lesionarse. En el verano de 2009, el club blanco, con la discrepancia del entonces entrenador, Manuel Pellegrini, justificó la venta por 25 millones de euros debido a los problemas físicos del holandés: Se lesiona demasiado”, decía la propaganda. Sólo un dato comparativo: Robben jugó de blanco en las dos temporadas que militó en el Real 65 encuentros sobre 102 posibles. El dato de Bale ya lo han leído unas líneas más arriba. No hay duda de que si el holandés es un jugador de cristal, el galés también lo es. El hoy extremo del Bayern admitió que el club madrileño quiso hacer caja con él pese a su intento de permanecer en la disciplina blanca. Tampoco sirvieron los propósitos de Pellegrini para retener al jugador. Era frágil y debía salir, fue la respuesta que se llevó el técnico de la dirigencia, la misma que hoy empieza a plantearse si no sería oportuno copiar la operación y desprenderse de otro futbolista que también ofrece síntomas de debilidad.

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No han tardado los medios de comunicación británicos en soliviantarse con la última lesión de Bale. Desde hace dos temporadas, el Manchester United suspira por reforzarse con el extremo galés, cuyo imagen en el Reino Unido es excelente. Aún se recuerda que cuando dejó el Tottenham londinense lo hizo como mejor jugador de la competición. Por eso, el equipo de Mourinho mantiene que sería un refuerzo extraordinario, pero también lo observa con mimo el Chelsea, a quien vendría de perlas como recambio de Hazard si el belga decide forzar su salida de Stamford Bridge. No le van a faltar propuestas al asesor deportivo de Bale. Sin embargo, falta conocer si Florentino Pérez admite la capitulación en este asunto. El galés es uno de los favoritos del máximo dirigente y sobre quien se pretende construir el Madrid del futuro. Lamentablemente las lesiones alargan la sombra de Robben y el recuerdo de la figura del holandés atormenta a quien hoy cuenta una lesión tras otra de uno de sus niños mimados, tal y como admitió Ancelotti en su último libro.

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