McLaren y su futuro con Honda: ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio

El equipo británico afronta un gran dilema: seguir con un Honda que no acierta con la tecla híbrida, o convertirse en otro equipo cliente más en la Fórmula 1. Con Alonso en el alero

Foto: Fernando Alonso, en el Gran Premio de Australia. (EFE)
Fernando Alonso, en el Gran Premio de Australia. (EFE)

¿Mark Webber avisa que Fernando Alonso puede no acabar la temporada? Amigo personal del español, conviene poner la oreja cuando habla el australiano. La Fórmula 1 enseña a estar abiertos a lo más inesperado. Nadie imaginaba que Alonso volviera algún día a McLaren. O quién sabe, hasta puede que hasta Honda se haga el harakiri esta temporada aceptando dejar de suministrarle motores.

El Gran Premio de Australia ha certificado la dramática situación. Y cualquiera que sea la puerta que se abra en McLaren para escapar, supone un alto precio. 'Between a rock and a hard place' es un adagio en inglés para una situación con dos posibilidades y ninguna de ellas asumible. O lo que es lo mismo, entre la espada y la pared. Hoy, el McLaren con Honda podría ser un caso digno de estudio en las mejores escuelas de negocios sobre la toma de complejas decisiones bajo presión.

¿Se irá Alonso este mismo año?

Resulta difícil creer que ese piloto de Albert Park se baje del carro dentro de unas cuantas carreras. Sentado en casa, no parece una buena posición para negociar de cara a 2018. Una gran parte de la opinión pública tampoco entendería la salida anticipada. Pero, ya sabemos, en este negocio hay que abrirse siempre a lo inesperado.

Alonso, en el desfile de pilotos del GP de Australia. (EFE)
Alonso, en el desfile de pilotos del GP de Australia. (EFE)


En todo caso, no es la primera vez que Webber lanza mensajes por Alonso. Ya lo hizo el pasado año. Que hablara tan contundentemente de un tema tan sensible presume un acuerdo tácito con el interesado. Porque son palabras mayores. Flavio Briatore también hacía de mensajero en determinados momentos clave con Ferrari. Puede que la de Webber sea otra salva más en el nutrido e intenso cañoneo al que está sometido Honda.

En este contexto, y sobre todo en España, hay quien interpreta como comportamiento 'quejica' lo que es una labor para inflamar la atmosfera de presión publica, no solo sobre Hasegawa y sus técnicos, sino sobre el consejo de administración de Honda. Poca gente recuerda cómo se las gastaba Senna en los momentos duros. En este sentido, Alonso es de los más implacables, pero predica con el ejemplo. Por eso recordaba hasta la saciedad en Albert Park su motivación y preparación para la presente temporada, luego con esa “mejor carrera de mi vida” el domingo. O de las mejores.

¿La línea roja del Gran Premio de España?

La gran incógnita para McLaren es saber si Honda finalmente acertará con su tecnología híbrida. El motor de 2017 ha sido un tiro por la culata. El fabricante japonés trabaja para introducir la siguiente versión en el próximo Gran Premio de España. Todo apunta que se ha trazado una línea roja para esas fechas, y si Honda no respondiera, se activarían otras opciones. De estar Webber en lo cierto, mayo podría ser un posible momento de Alonso para decir adios. De aquí la colosal presión a la que se está sometiendo a Honda en estas fechas. Porque la ruptura con el fabricante nipón tampoco se antoja una solución idónea.

Zak Brown, Eric Boullier y Ross Brawn, paseando en el 'paddock'. (EFE)
Zak Brown, Eric Boullier y Ross Brawn, paseando en el 'paddock'. (EFE)


Se estudian todas las opciones”, nos recordaba Eric Boullier este fin de semana. Pero todas deben salvar la cara de Honda para evitar la bofetada global que supondría que un equipo de F1 renunciara a uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo, y pionero con Toyota en el vehículo híbrido de calle. Cualquier solución requeriría así el consenso de las dos partes.

¿Ganaría McLaren títulos con Mercedes?

Aspectos legales, económicos, técnicos… Son áreas específicas cuyas claves solo se conocen en el seno de sus respectivas organizaciones. Pero se plantean algunos interrogantes obvios. ¿Sería más conveniente quedarse con esta Honda a la deriva en espera de que encuentre el rumbo, o integrar el motor de Mercedes en el MCL32 esta misma temporada? ¿Qué nivel de competitividad ofrecería en 2017 un monoplaza diseñado para otro motor? Es respuesta de los ingenieros pero compruébese el nivel de Force India y Williams, concebidos con los motores alemanes desde su primer dibujo.

Imaginemos que cuajara Mercedes como animal de compañía tras resolverse múltiples cuestiones previas ¿Y a partir de entonces? ¿Seguir como equipo cliente de Mercedes hasta 2020? ¿Ganaría McLaren algún título al equipo oficial con sus mismo motores? De nuevo, ¿cuántos podios han logrado Williams y Force India desde 2014? ¿Sería McLaren diferente?

Pensemos también en una operación similar a la de Toro Rosso con Ferrari primero, para volver de nuevo a Renault este año. Es decir, que McLaren y Honda se reunieran de nuevo en uno o dos años, una vez el fabricante nipón hubiera desarrollado un motor competitivo. En este supuesto, McLaren perdería con toda seguridad a Alonso a finales de 2017. Aunque algunos nos atreveríamos a aventurar que Alonso, en su fuero interno, ya está perdido.

Muy complejo el panorama, dejando al margen las repercusiones económicas para McLaren sin la aportación de Honda, en un contexto de inestabilidad hacia potenciales patrocinadores. De ahí tanta presión necesidad de una brutal e inmediata reacción de Honda. 'Between a rock and a hard place'. Lo dicho, McLaren se enfrenta a un dilema cuya gestión sería digna de estudio en universidades o escuelas de negocios. La última lección está todavía por escribir.

Dentro del Paddock

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