Esta semana, concretamente el 26 de diciembre, se cumplen dos años de la llegada de Diego Pablo Simeone al banquillo del Atlético de Madrid. Su fichaje fue fruto de que Gregorio Manzano no funcionó en su segunda etapa en el Calderón. En ese momento, ni Enrique Cerezo, que siempre confío en que Simeone sería entrenador del Atlético, ni Miguel Ángel Gil Marín se imaginaban que el argentino iba a protagonizar uno de los mayores cambios que un técnico ha realizado en un equipo en tan solo 24 meses.

Dos años después, este Atlético es el mejor de la historia en la jornada 17 de un campeonato gracias a la espectacular labor de Simeone y su cuerpo técnico. El Cholo ha aumentado el valor de todos los jugadores de la plantilla y ha facturado dinero de la Champions gracias a tantas y contundentes victorias.

El Atlético renovó a Simeone por cuatro temporadas. El proyecto vincula a ambas partes año a año, pero la voluntad de los dueños y del propio Cholo es cumplir el contrato. No será sencillo porque su buen hacer no ha pasado desapercibido para los grandes de Europa. No ha sido considerado para estar entre los candidatos a los premios de la UEFA o el Balón de Oro al mejor entrenador, pero todos los presidentes y directores deportivos de equipos potentes le tienen anotado. Y su nombre también suena en la selección argentina para después del Mundial 2014 de Brasil.

Simeone está centrado en su ya famoso y archi cacareado “partido a partido”. Sabe que puede ganar la Liga y la Champions. No se va a reconocer candidato en ningún momento, pero el mensaje que les manda a sus jugadores es muy diferente y la confianza del grupo aumenta partido a partido, victoria a victoria.

De todas las ofertas que va a tener el próximo verano (ya las tuvo el pasado) sólo dos pueden hacer que se lo piense. La de Argentina le costaría rechazarla, aunque Cholo cree que podría esperar a más adelante su otro sueño de entrenar a la albiceleste. Y la del Inter de Milán, también. Y resulta que el nuevo dueño del Inter, el millonario indonesio Erick Thohir, está empeñado en que lidere su proyecto desde la próxima temporada. El Cholo también es un ídolo del Inter. Y si elimina al Milan en Champions con el Atleti refrescará aún más sus fuertes vínculos con el conjunto interista. 

En el proyecto de la carrera de entrenador de Diego Pablo Simeone había tres nombres marcados en rojo: Atlético de Madrid, Inter de Milán y selección argentina. Ya está triunfado en su Atleti. Luego vendrán el Inter y Argentina. Pero de momento, aunque sea perdiendo dinero porque la oferta del Inter que le llegará y las que tuvo el pasado verano son muy superiores a lo que cobra en el Atleti, prefiere estar en el equipo colchonero haciendo historia y plantando cara a los todopoderosos Madrid y Barça, que tienen cuatro veces más de presupuesto que el Atlético, por cierto.