No es sobre el festival de mentiras y ocultaciones desplegado por Rajoy el jueves, con una chulería y una prepotencia propia de un presidente de república bananera, a lo que voy a referirme, pero no puedo ignorarlo porque nuestra ruina económica es esencialmente política. Desgraciadamente, la indiferencia de los españoles a su comparecencia ha sido pasmosa, ya que según una encuesta del diario El Mundo sólo uno de cada diez sabía lo que había dicho el presidente, les importaba un pimiento. “Todos son iguales, son una panda de chorizos”, es la opinión generalizada. Y esto es algo que favorece no poco a Rajoy, el mayor inútil, después de Zapatero, que ha gobernado este desgraciado país desde Fernando VII. Un tramposo, un indolente y un cobarde, que no podría gobernar en ningún país democrático. Pero unos hechos que hubieran supuesto la dimisión de cualquier gobierno democrático, aquí dejan indiferente a la mayoría.  Sin duda tenemos lo que nos merecemos.

Rajoy mintió con un descaro absoluto, no admitió culpabilidad alguna, no se comprometió a investigación alguna y, menos aún, a que nada de esto vuelva a ocurrir. Mintió escandalosamente sobre los sms y no contestó a ni una sola las veinte certeras y precisas preguntas planteadas por Rosa Díez en un estilo de debate a la americana, en una de sus intervenciones más brillantes. Aparte, hay otra cuestión que nadie mencionó, pero muy representativa de quién es nuestro indigno jefe de Gobierno. Son los papeles de Hacienda entregados al juez Ruz, con las cantidades pagadas, en su mayoría con dinero público, por el PP entre 2006 y 2011 a unas 600 personas en total. Y ¿con qué nos encontramos? Con que, en 2011, de entre los siete mayores perceptores, Rajoy es el segundo, con 200.000 euros. Además, hay tres imputados de la trama Gürtel: Bárcenas, con 251.000 euros, Galeote, con 151.000 y Sepúlveda, con 117.000. Excepto Bárcenas, los otros dos empezaron a cobrar cuando fueron imputados.

Rajoy piensa que lo importante es ganar tiempo, porque se cree sus propias mentiras y da por hecho que la economía se está recuperando y que, cuando eso ocurra, sus pecados les serán perdonadosY la pregunta es: ¿cómo es posible que Rajoy, financiara a unos presuntos delincuentes? Es lo que hizo, tal vez para comprar su silencio. Es el estilo de la casa, comprar silencios y voluntades. Los papeles de Hacienda tienen mucha información. Y algunos de estos datos son curiosos. Por ejemplo, ¿recuerdan a Rajoy quejándose de lo poco que ganaba? Tan poco que “la pobre Viri tiene que comprarse la ropa en Zara”. ¡Hay que tener cara! Vamos a ver, ¿cuánto ganaba el matrimonio Rajoy en 2011? El presidente recibe unos 90.000 euros como diputado, 200.000 euros del PP y el sueldo de Viri en una filial de Telefónica, esa inmensa ONG de políticos y similares, ascendía a 120.000. Casi 430.000 euros anuales, más que suficientes para que Viri se compre la ropa en Chanel. En todo caso, nada quedó aclarado, el tema está más enconado que nunca, pero Rajoy lo dejó meridianamente claro: el Estado soy yo, puedo mentir y ocultar lo que me venga en gana, y si alguien no me cree, peor para él. Además, de mi puesto no me sacan ni con tenazas, España y el PP me importan un bledo porque después de mí, el diluvio.

Ganar tiempo en espera de una recuperación imposible

Rajoy piensa que lo importante es ganar tiempo, porque se cree sus propias mentiras y da por hecho que la economía se está recuperando y que, cuando eso ocurra, sus pecados les serán perdonados por el electorado más crédulo, desinformado e indolente de Europa. Sin embargo, eso no va a suceder, ni ahora, ni en un futuro, a no ser que se reduzca drásticamente el gasto, se acabe con la sangría del rescate de bancos inviables, se bajen los impuestos y  se acabe con los monopolios de todo tipo, especialmente con los energéticos. Y Rajoy está radicalmente en contra de esto.

Cuando oigo a políticos,  escucho a indocumentados y mercenarios de tertulias o leo a los analistas que no analizan y que no han entendido ni la última EPA (Encuesta de Población Activa) hablar de los brotes verdes y veo la realidad diaria de más de once millones de españoles viviendo por debajo del umbral de la pobreza, de una clase media antes pujante y hoy en vías de destrucción, de niños desmayándose de hambre en los colegios porque unos canallas les han quitado la comida diaria, mientras roban y despilfarran a mansalva, la indignación me subleva.

Cuando veo a España creciendo muy por debajo de su potencial porque esos mismos canallas han quitado el crédito a la economía productiva, mientras nos endeudan sin límite y dedican esos recursos ingentes a financiar la economía improductiva y tiran decenas de miles millones en mantener abierto un sistema financiero inviable, creo que no tienen perdón. Antes o después deben pagar por ello. El daño que ésta incompetente y corrupta casta política, responsable única de nuestras desgracias, está haciendo a España y a los españoles es único en nuestra historia e inimaginable en su dimensión.

España creciendo muy por debajo de su potencial porque esos mismos canallas han quitado el crédito a la economía productiva, mientras nos endeudan sin límite y dedican esos recursos ingentes a financiar la economía improductivaNi España, ni ningún otro país, puede recuperarse de una crisis con un gasto público desmesurado y fuera de control y una corrupción jamás conocida, ni en España ni en Europa. Ningún país puede recuperarse sin crédito a la economía productiva y a las familias, ningún país puede recuperarse endeudándose un 10% anual del PIB y con una deuda pública total –pasivos en circulación- de casi el 120% del PIB oficial, ningún país puede recuperarse con la energía, las telecomunicaciones y los tipos de interés más altos del mundo desarrollado y, por supuesto, ningún país puede desarrollarse con la presión fiscal sobre los trabajadores y la clase media más alta de toda la OCDE.

Los hechos clave sobre la situación económica

Las cifras esenciales están yendo a peor y no a mejor como afirman este gobierno de tramposos y sus mercenarios. Empiezo por lo más reciente, la EPA del segundo trimestre, “demostración clara de que hemos tocado fondo y empieza la recuperación”. Realmente, el grado de frivolidad y de ignorancia de medios y analistas que no analizan resulta pasmoso. Con honradas excepciones, ninguno ha entendido las cifras. O lo que es peor, no se ha molestado en analizarlas.  

Para empezar, la situación del mercado laboral se mide por la ocupación, no por el desempleo. Por ejemplo, para que un encuestador califique a una persona de parada, ésta tiene que demostrar haber realizado “búsqueda activa de empleo en la semana anterior a la realización de la encuesta”, con millones de parados de larga duración, es obvio que hay cientos de miles que no lo hacen ya porque han perdido completamente la esperanza. Y ¿qué pasa con los más  de 700.000 parados que no han buscado activamente empleo? El encuestador los califica como “inactivos”. Por tanto, la cifra de partida es el empleo neto, 149.000 personas, todos ellos empleados temporales en el sector turístico y de servicios. Pero lo relevante es que se han destruido 50.000 empleos fijos a tiempo completo. El aumento del empleo temporal y la reducción de la población activa por la eliminación de los parados “desencantados”, 110.000 personas, es lo que explica la reducción del paro.

A partir de septiembre subidas de impuestos y recortes de gasto, pero no de los dos millones de enchufados, sino de los pensionistas, de los parados y de los funcionariosSin embargo, la verdadera fotografía la componen las cifras de paro desestacionalizadas. Datos que el INE tiene, pero que no da a conocer. Por otra parte, hay problemas mucho más graves que la sustitución de empleo fijo por empleo precario y a tiempo parcial, como el avance del paro de larga duración. En palabras de uno de los pocos analistas que sí analizan, Ángel Laborda: “Al comienzo de la crisis, los parados con más de un año de duración eran el 20% del total, ahora son casi el 60%. Es un problema más grave que el paro juvenil”. Y, si miramos las cifras de julio del INEM, los resultados son desoladores: el paro registrado -corregida la estacionalidad- ha subido en 7.500 personas, no bajado en 63.000 como afirma este gobierno de tramposos y sus mercenarios mediáticos. Y los afiliados a la Seguridad Social, una estadística mucho más fiable, se han reducido en 57.000 personas en términos desestacionalizados y no subido en 33.000. Así que señores  analistas de los brotes verdes ¿dónde están tales plantas?

La semana pasada en Washington, algunos amigos del FMI que no se creen ni de lejos las cifras de Contabilidad Nacional, me comentaron que iban a empeorar sus previsiones sobre España, como publicaron el viernes pasado. La previsión que ha hecho pública el organismo es menos mala que la que me comentaron en el  hotel Fairmont. Pronostican que el paro no bajará del 26% hasta ¡2018!, que el PIB caerá un 1,6% este año –2,5 % me dijeron en Washington off the record– y tendrá un crecimiento cero en 2014 –perderá un 1,5%, según me dijeron también off the record. Y esto no es lo peor. Al FMI le preocupa extraordinariamente, aunque no lo haya dicho expresamente, el imparable déficit público –pese a que no conocían las cifras de junio- y una deuda que crece exponencialmente, que es ya imposible de devolver y que nos costará en los próximos doce meses más de 40.000 millones de euros. Es por esta razón, y el temor a que antes o después nos quedemos sin financiación, por lo que han la recomendado “mantener abierta la opción de petición de un rescate”.

Las cifras de ejecución presupuestaria del Estado en la primera mitad del año han sido un desastre sin paliativos. Después de haber subido los impuestos a los niveles máximos de nuestra historia y dejarlos prácticamente en el nivel más alto en Europa, los ingresos han caído un 7,1%. Mientras que, tras recortes brutales, los gastos han crecido un 1%. La consecuencia es que el déficit del Estado al cierre de junio fue un 13% superior al del año pasado. Y el déficit del Estado alcanza ya el 3,8%, el total pactado para el conjunto del año con Bruselas. Las Autonomías no van a poder alcanzar el objetivo del 1,3% y la Seguridad Social tampoco rebajará el suyo al 1,4 %.

¿Cuánto dinero más van a tener que pagar los contribuyentes por su disparatada política de rescate indiscriminado de bancos absolutamente inviables? Estos datos implican que en el segundo semestre el déficit del Estado tendría que ser cero, algo metafísicamente imposible, para cumplir los objetivos. Y la consecuencia es que a partir de septiembre subidas de impuestos y recortes de gasto, pero no de los dos millones de enchufados, sino de los pensionistas, de los parados y de los funcionarios. ¿Qué opinan de esto los mercenarios del hemos tocado fondo? Además, la deuda pública, cuyo crecimiento es exponencial, la deuda neta -amortizaciones aparte- se ha incrementado en 50.000 millones de euros. Es decir, un 127% superior a la del mismo periodo del año anterior. Y no se ha destinado ni un solo euro a la economía productiva, ni a las familias.   

¿Pueden explicar el presidente y los mercenarios asociados cómo, si en primer trimestre el Valor Añadido Bruto -cuya suma es el PIB- de una muestra del 30% del total de empresas españolas -desde la industria a los servicios, pasando por las exportadoras- ha caído un 5,8 %, el PIB ha caído sólo un 0,2%, o 0,8% en tasa anual, según la Contabilidad Nacional? Eso es un imposible metafísico. O son falsas las declaraciones de las empresas o es falso el PIB. Le pido que nos lo expliquen.

¿Pueden explicar cómo, si en el segundo trimestre el PIB oficial ha caído un 0,1%, los consumos correlacionados casi al 100% con el PIB, como el gasóleo para automoción o el consumo de electricidad, han bajado un 3,5% y un 12% respectivamente?

¿Pueden explicar cómo, después de afirmar el presidente, la vicepresidenta y el ministro de Economía que el rescate de bancos y cajas no iba a costar un euro a los contribuyentes, ahora resulta que ha existe una pérdida superior a 40.000 millones de los casi 250.000 que ha puesto el Estado desde 2007? ¿Cuánto dinero más van a tener que pagar los contribuyentes por su disparatada política de rescate indiscriminado de bancos absolutamente inviables? La conclusión es que nos espera un otoño de paro, empobrecimiento y lágrimas excepto para la casta política y sus dos millones de paniaguados: más impuestos, menores salarios, recorte de pensiones y de prestaciones de todo tipo. Y todo ello aderezado con un presidente  antidemocrático al que no se caen los anillos por mentir en el Parlamento y donde sea menester.