¿Es eficiente nuestro mercado eléctrico?

Conviene no banalizar cuando se proponen soluciones mágicas para reducir el precio de la electricidad. Las tentaciones de intervenir el mercado cuando los precios suben son muy peligrosas

Foto: El precio en cualquier mercado liberalizado es una función de la oferta y la demanda. (EFE)
El precio en cualquier mercado liberalizado es una función de la oferta y la demanda. (EFE)

En las últimas semanas el precio del mercado mayorista de generación eléctrica se ha disparado. Concretamente, el precio medio en enero ha sido de 71,5 €/MWh, lo que supone un incremento del 95,7% sobre el precio medio de enero de 2016 y del 38,5% sobre el precio medio de enero de 2015 (el precio en 2016 fue excepcionalmente bajo).

El precio en cualquier mercado liberalizado es una función de la oferta y la demanda. En épocas de frío se incrementa la demanda y el precio aumenta. Si la oferta de generación disminuye por no haber viento, ni agua (reservas bajas en embalses), suben más los precios. Si, además, hay 10 centrales nucleares francesas paradas y los franceses sustituyen la generación de dichas centrales por compras en el mercado mayorista español, habrá mayor aumento de la demanda. Asimismo, el precio del gas natural con el que se genera electricidad está muy correlacionado con el precio del petróleo que prácticamente se ha doblado con respecto a enero de 2016. Ante estas circunstancias, lo raro habría sido que el precio del mercado mayorista no hubiera batido récords. Ha pasado lo mismo en toda Europa.

Esta situación es coyuntural. Ni el frio, ni la ausencia de viento, ni la parada de las centrales nucleares francesas van a durar mucho. Tampoco sabemos cuánto durará la escasez de lluvias o lo que pasará con el precio del gas.

La suma de los costes regulados correspondientes a las principales partidas ha ascendido en 2016 aproximadamente a 17.150 millones de euros

En cualquier caso, para opinar sobre la eficiencia económica de nuestro sistema eléctrico no hay que confundir la tarifa eléctrica -que incluye el 100% de los costes del sistema- con los precios del mercado mayorista de generación, al que corresponden aproximadamente el 35% de los costes totales del sistema. Es decir, las subidas o bajadas en el precio del mercado de generación impactan solo en el 35% de la factura.

Para analizar el funcionamiento del mercado hay que resaltar algunos datos: el precio medio del mercado mayorista en 2016 ha sido de 39,7 €/MWh. En 2007 fue de 42,2 €/MWh y el precio medio de la década (2007-2016) ha sido de 45,4 €/MWh.

El mercado empezó a operar en 1998. Anteriormente, los precios de la generación se fijaban de acuerdo con la regulación vigente, el Marco Legal Estable. En 1996, último año previo a la liberalización, el coste medio de generación (según REE) fue de 54,8 €/MWh. El mercado ha sido el principal responsable de la reducción de precios de generación. Hay pocos mercados que se hayan mostrado tan eficientes reduciendo precios.

El precio en cualquier mercado liberalizado es una función de la oferta y la demanda. En épocas de frío se incrementa la demanda y el precio aumenta

Respecto a la tarifa eléctrica regulada (PVPC), de acuerdo con Eurostat, la tarifa media (antes de impuestos) de un consumidor doméstico ha pasado de 11,52 en 2007 a 18,64 c€/kWh en 2015, lo que ha supuesto una subida del 61,8% en ocho años, o una subida anual del 6,2%, si bien la subida no ha sido lineal, concentrando el 46,2% en los cuatro primeros años, hasta 2011.

En cuanto a la tarifa de un consumidor industrial, su tarifa media ha pasado de 9,12 en 2007 a 10,78 c€/kWh en 2015, lo que ha supuesto una subida del 18,2% en ocho años, o una subida del 2,1% al año.

La pregunta es obvia: ¿cómo ha subido la tarifa si el coste de generación se ha reducido? Para responder es necesario conocer la composición de la tarifa, que además de los costes de generación (35% del total) incluye los costes regulados (44%) y los impuestos (21%), más su evolución en el periodo correspondiente.

La suma de los costes regulados correspondientes a las principales partidas ha ascendido en 2016 aproximadamente a 17.150 M€, lo que supone un incremento del 84% desde 2007. La evolución de las principales partidas ha sido la siguiente: las retribuciones del transporte y la distribución han crecido desde los 1.089 y 4.160 M€ hasta los 1.764 y 5.024 M€, respectivamente; la retribución específica a las renovables (antiguas primas o subvenciones), desde los 2.577 M€ hasta los 6.726 M€; el servicio de la deuda acumulada con el déficit tarifario, desde los 396 hasta los 2.870 M€, de los cuales unos 960 millones corresponden a los gastos financieros y, por último, la compensación a los sistemas extrapeninsulares se ha reducido desde los 1.118 hasta los 762 M€. En el caso de los impuestos, el impuesto eléctrico se ha mantenido en torno al 5% y el IVA ha pasado del 16 al 21%.

El mercado empezó a operar en 1998. Antes, los precios de la generación se fijaban de acuerdo con la regulación vigente, el Marco Legal Estable

El incremento de los costes regulados o de los impuestos nada tiene que ver con la volatilidad del mercado y sí con decisiones políticas, normalmente históricas, que en algunos casos han generado importantes compromisos futuros, de las que podemos destacar el fomento de las renovables y la financiación de sus extracostes con cargo a la tarifa; igualar la tarifa eléctrica en todo el Estado, compensando los mayores costes extrapeninsulares y financiar dicha decisión también con cargo a la tarifa; ayudas a la minería del carbón nacional; establecer para la electricidad (suministro básico) el tipo máximo de IVA y permitir durante años el crecimiento de la deuda provocada por el desequilibrio entre ingresos y gastos del sistema eléctrico –déficit tarifario--, y no repercutido a los consumidores.

Las decisiones tomadas por el Gobierno en 2012 y 2013 han permitido equilibrar las cuentas del sistema y parar en seco el crecimiento del déficit acumulado, que se situó en 26.946 M€ a finales de 2014. Este tipo de decisiones que implican importantes cambios regulatorios, suelen ser muy complicadas. Los arbitrajes internacionales por los recortes a las renovables, o las dudas del Tribunal Supremo a la constitucionalidad del impuesto a la generación eléctrica son buena prueba de ello.

Conviene no banalizar cuando se proponen soluciones mágicas para reducir el precio de la electricidad. Las tentaciones de intervenir el mercado cuando los precios suben son muy peligrosas. No parece lógico quejarse del mercado en estas circunstancias y no reconocer sus ventajas cuando los precios bajan. Hay que estar a las duras y a las maduras.

Antonio Carbajal es director del área de Energía de BDO

Tribuna

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