Rajoy, la Gürtel y el chotis negro del PP de Madrid

Rajoy afronta el incómodo trance de explicar la Gürtel en sede judicial. Y, le guste o no, también viene obligado a bailar el chotis negro del chico del ático de Estepona

Foto: Fotografía de archivo de Ignacio González y la expresidenta del PP de Madrid Esperanza Aguirre. (EFE)
Fotografía de archivo de Ignacio González y la expresidenta del PP de Madrid Esperanza Aguirre. (EFE)

No puede ser más oscura la historia del Madrid colonizado por el PP desde 2003. Fue en noviembre de aquel año cuando Esperanza Aguirre desembarcó en la Puerta del Sol gracias al 'tamayazo', que tampoco desmerece como inexplorado asunto de novela negra. Material de primera calidad para el admirado González Ledesma.

Se lo perdió el maestro por culpa de la muerte desatenta (marzo de 2015), en pleno culebrón político-policial por el famoso ático de Estepona. Nunca se supo si los comisarios Villarejo y García Castaño querían chantajear al entonces presidente autonómico, Ignacio González, con el señuelo de parar la investigación sobre el dichoso ático, o si, por el contrario, fue el presidente madrileño quien les amenazó, les injurió, les calumnió y formuló denuncias falsas contra ellos.

Seis años atrás, Ignacio González, a la sazón vicepresidente de la comunidad, había sido un firme aspirante a la presidencia de Caja Madrid en desigual forcejeo con Rodrigo Rato (¿y si hubiera sido al revés?). Pero su camino se acabó orientando definitivamente hacia la política institucional de la mano de Esperanza Aguirre, a la que heredó en septiembre de 2012, después de deshacerse de Francisco Granados, porque, según solía decir Esperanza Aguirre, “es imposible tener dos gallos en el mismo corral”.

Granados y González se revelaron como dos auténticos depredadores del dinero público. Aquel se llama Púnica. Este se llama Canal de Isabel II

Tal para cual, Granados y González, esas criaturas de Esperanza Aguirre, se revelaron como dos auténticos depredadores del dinero público. Aquel se llama Púnica. Este se llama Canal de Isabel II, como acabamos de saber por mensajero judicial. Por mensajeros políticos y periodísticos, ya lo sabíamos. Hasta que los vientos justicieros de la nueva presidenta, Cristina Cifuentes, “tolerancia cero ante la corrupción”, empujaron hasta la mesa de la Fiscalía las pruebas del obsceno saqueo de dicha empresa pública.

El caso Canal de Isabel II, con las detenciones practicadas ayer por la Guardia Civil, empezando por la de González, simplemente pasa a sumarse a todos los que cursan asociados a las siglas del PP. Justo cuando acabábamos de saber que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, va a ser citado como testigo sobre la trastienda del caso Gürtel entre los años 1999 y 2005.

Hizo en el Canal de Isabel II lo que no pudo hacer en Caja Madrid porque el propio Rajoy prefirió al exjefe del ministro Guindos, Rodrigo Rato

La biografía política de Rajoy es tan del PP como la yedra es del árbol por el que trepa. Afronta el incómodo trance de explicar la Gürtel en sede judicial. Y, le guste o no, también viene obligado a bailar el chotis negro del chico del ático de Estepona. El que hizo en el Canal de Isabel II lo que no pudo hacer en Caja Madrid porque el propio Rajoy prefirió al exjefe del ministro Guindos, Rodrigo Rato. Los resultados están a la vista.

Vaya panorama, don Mariano. ¿Un justo entre tantos pecadores de su partido? Va a ser muy difícil que el presidente del Gobierno y del PP se libre de la llamada 'pena de telediario'. Consiste en la difícilmente evitable asociación de su figura a las tramas de corrupción que cursaron pegadas al tejido organizativo del que formaba parte en puestos de alta responsabilidad cuando ocurrió todo. Es lógico que la Justicia le pida colaboración.

Si cuenta lo que sabe, arriesga su carrera política. Si no lo cuenta, alegando ignorancia o desconocimiento, pierde credibilidad

Si cuenta lo que sabe, arriesga su carrera política. Si no lo cuenta, alegando ignorancia o desconocimiento, pierde credibilidad. No veo a Rajoy tirando de la manta en el caso Gürtel, cuyo cerebro, Francisco Correa, ha declarado que pasaba más tiempo en la sede del PP que en su propia casa. Un testimonio más convincente a los ojos del tribunal que el “abuso de derecho con intenciones políticas”, argumento oficial del PP contra la decisión judicial de llamar a declarar al presidente.

Al Grano

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