Mejor es 100,70 que 100 (Alemania). Mejor es 100,50 que 100 (Francia). Mejor es 101,10 que 100 (Portugal). Peor es 99,90 que 100 (España).

Es verdad. Las noticias que nos vienen de los que saben, son buenas en Europa, aunque todavía flojas en esa nación de Europa que se llama España.

Aquí, de envidia, nada. Si les va bien a ellos, nos irá bien a nosotros, porque los de esos países vendrán de turismo a España, ayudados por Egipto y Siria, que, con todos sus líos, se han cargado el turismo y, mucho peor, se han cargado muchas personas. Los que vengan, además, nos comprarán cosas y como, apurados por la mala situación, nuestros precios se están poniendo 'exportables', les venderemos y, poco a poco, gracias a ese bendito invento que se llama Europa, iremos saliendo adelante.

El malvado Olli Rehn, a quien en el artículo de la semana pasada le sugerí que mejor estaría callado, no me ha hecho ningún caso, como era de esperar, y ha hablado: "Espero que no habrá declaraciones prematuras de autosatisfacción asegurando que la crisis ha terminado, porque todos sabemos que quedan todavía importantes obstáculos que superar".

¡Bien dicho! O sea, que Hollande, Passos Coelho, Rajoy, etc.: o decís que estamos en el buen camino, pero que aún falta mucho, o a callarse.

Después, Olli ha dicho una bobada. Se ha referido a “una generación perdida” en España y Grecia. Allá los griegos con sus cosas, pero no quiero admitir lo de la generación perdida para España. Porque veo amigos de 18 a 50 años, esforzándose por salir adelante, y a mis nietos luchando (uno acabó la carrera en junio y empieza a trabajar en septiembre) y a comerciantes amigos luchando y me invitan a presentaciones de empresas en las que se juegan sus pocos euros esos que no nos atrevemos a llamar empresarios y les llamamos 'edulcoradamente' emprendedores. Y veo al vecino del piso de abajo, que trabaja simultáneamente en un hospital de Barcelona y uno de Nueva York. Y como lo veo, no me da la gana de hablar de una generación perdida.

Por supuesto, no estoy de acuerdo con Letta, el primer ministro italiano, cuando, en una carta a un periódico, hace un par de meses, se disculpa ante los jóvenes emigrantes en nombre de la clase política por no haber hecho lo necesario para que les lleven el sueldo a su casa, donde sus papás y sus abuelitos les cuidarían mucho y les arroparían bien cuando se fuesen a la cama.

Olli, te has vuelto a columpiar otra vez. Y a un comisario, o sea, a un ministro de mi Europa, se le permite que se columpie una vez, porque somos humanos. Dos veces, se le permite a regañadientes. Tres veces, no se le permite en absoluto y se le echa a la calle. O sea, majo, te queda una. Sé prudente, porque, como dicen en mi tierra, 'cada vez que hablas pasa un carro'.

O sea, que una parte de Europa va mejor, porque Alemania crece el 0,7 %; Francia, el 0,5 y Portugal, que todos decíamos que era un desastre y que lo que había que hacer para salvarle era convertirle en la autonomía número 18 de España (¡qué horror para los portugueses!), después de obedecer las órdenes de Merkel, y de chillar y de rebotarse, va y sube el 1,1 %. O los que hacen las cuentas se han equivocado, que bien pudiera ser, o resulta que lo que les mandaron que hicieran salió bien.

A trancas y barrancas, Europa está saliendo del atolladero. Y España es un trocico de Europa. Si aspiramos a ser un trocico majo, iremos bien. Y si aspiramos a ser los más listos, guapos y envidiados por todos, iremos mal.

La prima de riesgo está bajando. El año pasado, por estas fechas, estaba a 600 o así. O sea, si Alemania pagaba unos intereses del 1,5% para que le prestaran dinero, nosotros pagábamos lo de Alemania más 6, o sea, 7,5. Y eso significa no sé cuántos miles de millones de euros de intereses y no lo aguanta ninguna subida de impuestos ni recortes de gastos por muy brutales que sean.

Ahora la prima de riesgo está en 259,9 puntos básicos, o sea, que pagamos intereses superiores en 2,599 a los que paga Alemania.

Además, la gasolina ha bajado, aunque no sé por qué. Dicen que la bajan los lunes, para poder presentar estadísticas decentes. Pero cuando escribo esto es jueves y sigue baja. Cosas que pasan.

Por el contrario, la luz ha subido. Y subirá. Y subirá. Estoy estudiando lo del déficit de tarifa y casi lo entiendo. Para estudiar algo, lo que hago es escribir un artículo sobre eso. Si lo entiendo, lo publico. Si no, digo que está "en preparación", que es como está ahora. Algún día lo publicaré. Si Dios quiere.

Como la prima de riesgo baja, la bolsa sube, porque ahora, a los inversores les interesa menos prestar dinero al Estado, más seguro en teoría, que comprar acciones, que tienen más riesgo pero no mucho, con la condición de que las acciones sean de empresas serias, llevadas por gente honrada, lo cual, de entrada, elimina unas cuantas.

Por tanto, Olli, no digas bobadas. El panorama es complejo. Como siempre. Nunca ha habido panoramas fáciles. Quizá hayan sido fáciles para algunos personajes que se han dedicado al maquiavelismo financiero-estafador, antes llamado bandidaje, en España y en el extranjero.

Pero eso era para algunos. Y esos 'algunos', cambiando de nombre, perdurarán hasta el fin de los siglos, porque el ser humano, desde el pecado original, está tocado del ala y, lo he dicho muchas veces, todo lo que le gusta, o es pecado o engorda.

Con tantas noticias, no nos olvidemos de las empresas, que tienen que crear 5.977.500 puestos de trabajo. No nos olvidemos de los bancos, que tienen que ayudar a las empresas, no por medio de su Obra Social, sino en el día a día, redescubriendo que su negocio es tomar dinero al x% y prestarlo al X %, siendo X mayor que x.

O sea, que sí, que vamos bien. Que estamos en el buen camino. Que estamos yendo a Europa. Y que el camino ha sido largo. (51 años desde que pedimos "la adhesión al Mercado Común"). Y que aún falta.

Y que nunca nadie dijo que sería un camino de rosas.

Y que si lo dijo, mintió como un bellaco.

Y si alguien se lo creyó, que se entere de que los niños no vienen de Bruselas