Podemos capitaliza el ruido y la furia: ¡no es sólo la economía, estúpido!

Hoy no vamos a entrar en aquello que ya damos por sabido, es decir; que el trabajo de campo del CIS fue realizado en la primera

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias (Daniel Muñoz)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (Daniel Muñoz)

Hoy no vamos a entrar en aquello que ya damos por sabido, es decir; que el trabajo de campo del CIS fue realizado en la primera quincena de octubre –justo con el estallido del caso de las tarjetas black de Bankia–, que Podemos, efectivamente, según este mismo barómetro, es la primera fuerza política en intención directa de voto, lo cual quiere decir que una mayor parte de los encuestados afirma que votará a esta formación en las próximas elecciones generales, y que los mismos dirigentes de Podemos, cuando se conoció la filtración del CIS, aseguraron que estos resultados se deben al ‘calentón’ del momento.

Señalado esto, hay otros cinco hechos en los que hoy sí vamos a entrar.

Primero

PP y PSOE, en el barómetro publicado ayer, empatan en recuerdo de voto –a quién afirma el encuestado que votó en las anteriores elecciones– con un 28,3 % de los preguntados. En otras ocasiones ya hemos hablado en IdV de cómo el trabajo de campo del CIS tiende a favorecer a las formaciones políticas de ideología de izquierdas o al menos a gente que, por diversos motivos, tiende a estar enfrentada con el Gobierno. Pero también sabemos que el PP, en las elecciones generales de 2011, le sacó 16 puntos de ventaja al PSOE.

Segundo

El propio CIS, consciente de este desajuste entre el recuerdo de voto y el voto real, se ha preocupado de hacer correcciones –la famosa ‘cocina’–, ajustando los resultados directos de esta encuesta con variables como “simpatía” o “afinidad”. Los resultados de esta cocina los resumimos en la siguiente tabla, que compara el adelanto de octubre del CIS con su último barómetro completo publicado, que data de julio:

Tercero

La mayoría de los encuestados, efectivamente, han declarado que votarán a Podemos, pero tras los ajustes señalados vemos que la formación de Pablo Iglesias pasa a un tercer puesto, a escasa distancia del PSOE: 1,4 puntos. La distancia que separa al PP de los socialistas es de 3,6 puntos.

Cuarto

Sin perder de vista que estamos ante una mera orientación de por dónde podría ir el voto, en esta encuesta del CIS el PP queda lejos del resultado necesario que Pedro Arriola calculaba para que el PP repitiera mandato.

Quinto

Los arreglos realizados por el CIS entre declaración directa de voto y sus ajustes demuestran que existe voto oculto; un voto que no ha sido declarado o manifestado para esta encuesta y que, por orden de magnitud, afecta primero al PP, luego a UPyD, en tercer lugar a CIU y en cuarto lugar al PSOE. También hemos podido ver que ERC es la formación que menos ajuste de voto ha necesitado. La segunda que menos lo ha necesitado ha sido Podemos.

Señalados estos cinco hechos, pasamos a una primera descarga de conclusiones.

Primera conclusión. La encuesta del CIS ha llamado mayoritariamente a la puerta de aquellos ciudadanos que desean expresar su insatisfacción con la situación actual –crisis económica, corrupción, consulta de Cataluña…–-.

Segunda conclusión. El PP tiene que trabajarse mucho el voto con aquellos de sus antiguos votantes que podrían írsele a la abstención, lo cual no quiere decir que no pueda recuperarlos, es decir, que el PP, dicho en la terminología propia del mundo del marketing, todavía tiene mucho “recorrido”.

Tercera conclusión. También hay otros partidos “con recorrido”. Quizás no hayan aparecido de manera destacada en este barómetro por no haber sido noticia en las últimas semanas, o por no haberse sumado –parafraseando a Tetlock– a una “narración de ruido y furia”. Nos referimos, por ejemplo, a UPyD.

Cuarta conclusión. Habrá que ver qué sucede con Izquierda Unida. No ha habido que corregir demasiado sus datos de intención directa de voto. IU es la formación que más votos pierde. La impresión que se percibe es que, efectivamente, su propuesta está siendo fagocitada por Podemos. 

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

Ahora pasamos a realizar unas valoraciones de perfil estratégico.

La comunicación política que está llevando a cabo el PSOE parece dar sus frutos. El 34,6 % de los votantes afirma que ningún partido le despierta simpatía alguna. Pero, acto seguido, el PSOE de Pedro Sánchez, con el 18,3 %, es el que más simpatías despierta. En simpatía entre los encuestados le sigue el PP con un 13,8 % y Podemos con un 13,1 %. Esto quiere decir que el PSOE, efectivamente, es un partido con mucho recorrido por delante. 

Ahora volvamos la vista al artículo de IdV del pasado lunes para ver cómo están evolucionando la escala de preocupaciones de los españoles. Aquellos temas sobre los que el PP pretender construir sus caballos de batalla están perdiendo algo de relevancia. Si bien es cierto que el paro, con una ventaja demoledora, sigue siendo la principal preocupación de los españoles, en el CIS de hoy vemos que ha bajado un punto. Con los problemas de índole económica ha sucedido lo mismo. Y un dato si cabe más curioso: en lo que llevamos de 2014, tanto el paro como la situación económica marcan sus niveles como mínima preocupación.

En cambio, la corrupción y el fraude suben casi un punto, alcanzando su segundo valor más alto en lo que llevamos de año.  La sanidad –aquí es evidente el impacto causado por el caso del Ébola- marca su máximo nivel anual con un 11,8 %, superando su tope de enero, que estaba en un 11,6 %:

Visto lo visto, quizás nos encontremos en una de aquellas pocas situaciones en las que haya que negar la máxima de James Carville, aquella en la que afirma que lo que importa en una campaña electoral es la economía. Reflexionando sobre los datos del CIS, vemos que hay una serie de temas que no ayudan al Gobierno a ganar simpatías entre la ciudadanía y que, en cambio, dan oxígeno a un partido que, hoy por hoy, casi es un outsider del sistema. La economía, sin duda, es importante, pero a los ojos de los españoles la honestidad aún lo es más. Y va en aumento esta valoración.

Podría ser ventajoso para el PP que el ruido y la furia en torno a los casos de corrupción surja justo ahora, a un año vista de las elecciones generales. Pero también podría ser un riesgo para el partido en el Gobierno que siga habiendo ruido y furia durante todo un año.

En todo caso, una cosa está clara: Podemos es quien más ruido y furia capitaliza y el Gobierno es quien más podría perder por ello. En cuanto al resto del espectro político, debería de tener clara su estrategia. Salvo  Pedro Sánchez -y por causa del factor novedad e ímpetu de presencia- nadie está jugando un papel predominante en el escenario actual, un escenario en el que –para todos los partidos- hay mucho terreno por ganar.

Llámennos forofos de las carreras electorales, pero ya dijimos que 2015 sería un año electoralmente apasionante. Así lo está demostrando esta última oleada del CIS. 

 

*José Barros (@barrospress) es periodista y consultor de comunicación. Enrique Cocero (@EnriqueCocero) es fundador de la consultora de análisis 7.50 y miembro del consejo asesor de Government Consulting Group.

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