Madrid no se para, retrocede

Madrid es el laboratorio de las ideas de Podemos. Y estamos viendo cómo una de esas ideas, la fobia ante la iniciativa privada, perjudica a los más necesitados

Foto:  La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. (EFE)
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. (EFE)

Ya se sabe que todas las estadísticas, cuidadosamente torturadas, pueden decir cualquier cosa. Pero, a veces, sus números son tan claros que, ni con las más refinadas torturas, dejan de reflejar la realidad.

Eso es lo que pasa ahora con los datos de la situación económica de la ciudad de Madrid y, sobre todo, del desempleo.

Son datos que no hay forma de torturar para que digan otra cosa que la evidente: por primera vez en la historia, el paro en la ciudad de Madrid es superior al de la Comunidad de Madrid. Desde junio del año pasado hasta abril de este, según la EPA, la tasa de paro en España ha mejorado un 1,37%, y en el conjunto de la Comunidad de Madrid, un 0,85%.

Pues bien, mientras en el conjunto de España y de la Comunidad de Madrid se reducía la tasa de paro, en Madrid ciudad crecía un 0,02%.

Otro dato: cuando llegaron al Ayuntamiento de Madrid las fuerzas de extrema izquierda, lideradas por Podemos, con Manuela Carmena a su cabeza, el paro en la ciudad era seis décimas mejor que el de la Comunidad. Ahora es tres décimas peor. Esto quiere decir que, en nueve meses, la ciudad de Madrid ha perdido casi un punto con respecto a la Comunidad en la materia económica que más influye en la vida de los ciudadanos, el empleo.

Edificio de la emblemática Plaza de España de Madrid. (Daniel Muñoz)
Edificio de la emblemática Plaza de España de Madrid. (Daniel Muñoz)

Siempre he estado en contra de los políticos que en las campañas electorales se llenan la boca con promesas de creación de empleo. Porque los políticos no crean empleo. Como mucho, aumentan el número de funcionarios, que hay que pagar con los impuestos de los auténticos creadores de riqueza, que son los empresarios y los trabajadores.

Pero lo que sí está demostrado es que los políticos pueden entorpecer la actividad de los inversores, de los empresarios y de los promotores, y, en consecuencia, frenar la creación de empleo. Con impuestos desmesurados, con burocracias excesivas, con trámites interminables, con trabas administrativas o, directamente, con caprichos ideológicos.

Algo de esto está pasando en Madrid para que un equipo de gobierno, que presume de llevar lo social en el frontispicio de su programa, haya logrado ya el nefasto récord de haber frenado la creación de empleo en la ciudad, cuando el empleo es, sin duda, la primera y mejor política social.

Pero no es de extrañar este resultado cuando vemos el desdén y el desprecio con que tratan en el Ayuntamiento a los impulsores de cualquier iniciativa para activar la economía de la ciudad.

Vayan un par de ejemplos de macro y microproyectos que están parados por culpa del Ayuntamiento, a causa de su prevención ante cualquier inversión privada.

Operación Chamartín de Manuela Carmena.
Operación Chamartín de Manuela Carmena.

Lo del Edificio España clama al cielo: debido a la opacidad habitual con que el Ayuntamiento lleva estos asuntos, ya nadie sabe cuál es la situación de un proyecto que iba a dar trabajo fijo y directo a más de 7.000 personas, sin contar los miles que trabajarían en su construcción. Da la impresión de que el Ayuntamiento no ha querido enterarse de la magnitud social del proyecto, y ha pensado que podría marear al magnate Wang Jianlin, la persona más rica de China, con esas infinitas trabas que una Administración puede poner a un administrado.

Por no hablar de las dilaciones en la puesta en marcha de otros proyectos como la operación Chamartín, la de Campamento o la del Calderón-Mahou, que hoy están parados.

Ese desdén del Ayuntamiento hacia las iniciativas privadas también se manifiesta, por ejemplo, en la paralización del sensato proyecto de la cooperativa Metropolitan (443 familias que han metido sus ahorros en una inversión inmobiliaria) con argumentos peregrinos: primero, que las cocheras del metro, unas simples naves, fueron obra del arquitecto Palacios, y debían ser protegidas, y ahora que el soterramiento de las vías para que cumpla el Plan General tiene que ser enterramiento. Excusas para esconder la fobia de este Ayuntamiento hacia la iniciativa privada.

Una fobia que está dando sus frutos: Madrid no es que se pare en materia de empleo, es que retrocede.

Madrid es hoy el laboratorio donde se están llevando a la práctica las ideas de Podemos. Y aquí estamos viendo cómo una de esas ideas, la fobia ante la iniciativa privada, perjudica a los más necesitados, que son los parados.

El que tenga ojos para ver, que vea. Y sepa qué es lo que vota al votar Podemos.

Mirada libre

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