Un año sin Rubio Llorente, maestro

Rubio Llorente puede ser considerado como uno de los más importantes constitucionalistas académicos de los tiempos recientes, y un verdadero maestro universitario

Foto: Fotografía de archivo de Francisco Rubio Llorente. (EFE)
Fotografía de archivo de Francisco Rubio Llorente. (EFE)

D. Francisco Rubio Llorente, que nos dejó hace ya un año, tuvo una vida muy activa como alto funcionario, y ocupó cargos de gran importancia en nuestra vida institucional. También fue, sin embargo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense, cultivando la doble faceta de investigador y maestro de las generaciones jóvenes. Este es el aspecto de su vida que quisiera glosar, puesto que fue en el que coincidí con él.

Dado que, como pueden imaginarse, desempeñar ciertos trabajos muy exigentes le llevó mucho tiempo, tuvo que sacarlo de debajo de las piedras para ejercer de profesor. Aun así, ha dejado una huella importantísima en los debates científicos de su tiempo, y en sus múltiples discípulos.

Como investigador, son muy conocidos sus estudios sobre el joven Marx, y otros aspectos de la historia de las ideas políticas, así como sus aportaciones al Derecho Constitucional, reunidas hace relativamente poco en tres gruesos tomos ('La forma del poder', CEPC).

Tenía algo que enseñar, dada su cultura enciclopédica, su competencia como constitucionalista y su faceta práctica, que mejora el rendimiento de los juristas

Como maestro, aparte de los periodos en los que regresó a la Universidad Complutense, y dio clases a los alumnos de licenciatura y posgrado, sus actividades más destacadas fueron presidir seminarios de profesores, dirigir tesis doctorales y aconsejar a los investigadores.

Rubio Llorente tenía, en primer término, algo que enseñar, dada su cultura enciclopédica, su competencia como constitucionalista y su faceta práctica, que suele mejorar el rendimiento de los juristas teóricos. Por otro parte, abordaba temas muy actuales (gobernabilidad de la Unión Europea, reparto territorial del poder, etc.) con mucho empuje.

Además, era generoso en la transmisión de sus conocimientos. Conferenciante, articulista, participante en seminarios y eventos varios, tampoco puede olvidarse su empeño en divulgar ideas en la prensa.

Partiendo de cierta intolerancia con la estupidez, se volcaba con quienes buscaban su consejo, siempre que captara un mínimo de seriedad en sus propósitos

Partiendo de cierta intolerancia con la estupidez, y alguna brusquedad en el trato, se volcaba con quienes buscábamos su consejo, o su apoyo, siempre que captara un mínimo de seriedad en nuestros propósitos.

Si cada uno habla de la feria según le va en ella, para muchos de sus discípulos, y especialmente para mí, que tengo el privilegio de ser amigo de su hija María, y de su yerno Ignacio, constituyó durante muchos años un ejemplo a seguir. También un sostenedor de nuestras variadas, y a veces poco sólidas, aventuras intelectuales.

Por todas estas razones, Rubio Llorente puede ser considerado como uno de los más importantes constitucionalistas académicos de los tiempos recientes, y un verdadero maestro universitario, a pesar de que hubo épocas en las que a estos menesteres les dedicaba el tiempo robado al descanso, cosa que debemos agradecerle.

Todos los de su oficio le echaremos de menos en estos momentos convulsos con los que nos ha tocado lidiar.

*Ignacio Torres Muro es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense y miembro del Cuerpo de Letrados del Tribunal Constitucional.

Tribuna

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