Los resultados empresariales y por qué no subirá la bolsa

El que se publiquen unos resultados u otros, afectan al precio de las acciones y el que muchos sistemas de valoración incorporen expectativas sobre resultados

Foto: Un hombre observa los datos bursátiles anunciados en una pantalla electrónica en Tokio (Japón). (EFE)
Un hombre observa los datos bursátiles anunciados en una pantalla electrónica en Tokio (Japón). (EFE)

Uno de los métodos de valoración de acciones más básico, consiste en actualizar los flujos futuros de caja que la empresa espera generar. De ese modo, el beneficio neto y la previsión de los mismos en el tiempo, son pieza clave que siempre deberá considerar al intentar acometer esa tarea. Pueden utilizarse también otros sistemas para estimar ese precio, bien basándonos en el valor patrimonial, en una serie de ratios económicos, comparando la empresa contra otras similares que también coticen o bien mediante sistemas más complejos que utilicen esas y otras variables. En estos sistemas de valoración, influirán parámetros como la solidez de la compañía, la gestión de la misma, los mercados donde opera y las expectativas de negocios futuros, entre otros. En cualquier caso y se utilice el método que se utilice, los beneficios empresariales son la principal materia prima sobre la que se proyectarán todas las valoraciones. Por eso, acercándonos al final de la presentación de esos resultados empresariales en Estados Unidos (y en Europa), el que se obtengan unas cifras u otras, tiene una gran importancia de cara al futuro de las cotizaciones y para saber si el activo o el mercado está caro o no.

El que se publiquen unos resultados u otros afecta al precio de las acciones y el que muchos sistemas de valoración incorporen expectativas sobre resultados puede suponer que, aun siendo éstos buenos, los precios caigan o si aquellos son malos, los precios suban. En el grado de optimismo o pesimismo introducido está la clave. Analizando esos resultados, es importante observar la cifra y evolución de los beneficios operativos del negocio principal pues, esa es la verdadera cifra a considerar. La existencia de otros ingresos no recurrentes y fuera de la actividad principal, tendrán un impacto temporal limitado y, por tanto, hay que saber estudiar los números correctamente. Por ejemplo, si Trump cumple su promesa de reducir los impuestos a las corporaciones, ese impacto será puntual (una vez). De otro lado, los posibles cambios en la deducibilidad de los intereses y depreciaciones, sí que pueden tener un impacto mucho mayor y no puntual en la valoración de las empresas.

Esos resultados deben ser claros y mostrar la imagen fiel del negocio en cuestión pues, lo que importa es esa capacidad de generar beneficios

En cualquier caso, esos resultados deben ser claros y mostrar la imagen fiel del negocio en cuestión pues, lo que realmente importa es esa capacidad de generar beneficios y de cómo se presenta la actividad futura. Son en definitiva, la gasolina que alimentará su vehículo de inversión.

El llamado “consenso de mercado” es una especie de media sobre las previsiones que realizan los analistas de cada acción concreta, sobre los beneficios y beneficios por acción que se publicarán. Utilizar esa media permite minimizar el riesgo de seguir a un solo analista y que aquel se equivoque totalmente. Normalmente estas previsiones se suelen hacer sobre el trimestre corriente y el siguiente y sobre el año actual y el próximo. En función de lo que realmente se publique se dice que se supera, iguala o que los resultados son peores de lo esperado. En este último caso reside el mayor de los problemas, pues significa que la empresa no es capaz de generar lo que se esperaba y suelen producirse caídas de las cotizaciones. Actualmente, cerca del 80% de los resultados comunicados coinciden o superan el consenso del mercado. Otros sistemas unen las previsiones y expectativas de esos analistas, añaden el llamado “sentimiento” de los inversores y los resultados actuales para obtener una imagen más completa y, así poder identificar si existe una valoración correcta o no del título analizado.

Existen multitud de servicios gratuitos o de bajo coste que permiten, de una forma más o menos clara, acceder a esas previsiones y consensos del mercado de cara a facilitar nuestra labor como inversores. Por ejemplo, la web Earnings Whispers publica los resultados esperados y justo lo antes comentado (mezcla de consenso, sentimiento y resultados) para obtener su propio dato de beneficio por acción. Lo interesante es que tienen en abierto un calendario con todas las previsiones que se van a producir y qué se espera para cada compañía.

El lunes 13, por ejemplo, tenemos 127 empresas que publican resultados antes de la apertura y 157 al cierre. En esta página podemos seleccionar la empresa que nos interesa y ver lo sucedido y las previsiones. Tenemos un análisis de cada acción con su BPA esperado y sus ventas con el crecimiento previsto.

Además, ya de pago, se calcula lo que se llama el Whisper BPA que es una estimación distinta al consenso donde, el agente que lo calcula, introduce el sentimiento que captan del inversor. Hasta hace no mucho tiempo, los principales brokers calculaban ese valor “EPS whisper” que sólo se comunicaba a los mejores clientes y que resultaba ser mucho más ajustado al del consenso.

Entrando en la ficha de Apple, por ejemplo, obtenemos esta información y estimaciones que se irán modificando con el paso del tiempo pero que es interesante desde el punto de vista de análisis.

Así mismo, otra información como los objetivos y recomendaciones sobre las acciones pueden también observarse.

Estas herramientas le ayudan a tener una imagen de por dónde pueden ir los resultados empresariales, cuándo se publican y qué se espera. Para el mercado español, tenemos también cierta información disponible que se puede utilizar a tal efecto.

Una forma de aprovechar la información de los beneficios empresariales consiste en ponerla en relación con los precios actuales. En función del crecimiento esperado de aquellos y las cotizaciones, podremos tener una visión sobre si el mercado o título en cuestión está sobrevalorado o presenta aún atractivo. Si además comparamos ese dato actual con la media histórica, podemos obtener mayor información. Para ello, el uso del PER que nos expresa lo que estamos pagando por cada unidad monetaria de beneficio, puede resultar muy interesante y fácil de calcular.

Utilizando el PER de Shiller o CAPE incorporamos esa misma relación entre precio actual y beneficio neto, utilizando la media de los últimos 10 años. De esta forma, se ajustan esos resultados según inflación y se calcula el valor medio y se consiguen reducir los efectos de los ciclos económicos. La utilidad de esta ratio reside en la relación inversamente proporcional que se ha dado entre ratio y rendimiento de la bolsa en los siguientes 10 años. A menor PER10, mayor rentabilidad se puede esperar en el futuro y, de la misma forma, a mayor ratio menor rentabilidad esperada.

Si observamos ahora, para el S&P500 el CAPE actual, obtenemos esta gráfica histórica (fuente: Shiller.data). Actualmente, el PER10 es de 28,42 lo que supone estar ante el tercer valor más alto de toda la serie. La media histórica se sitúa en 16,72 y los niveles de hoy suponen estar muy cerca de 2 veces la desviación estándar.

De este modo si creemos en la reversión a la media o hacía una zona más central del PER10, podemos calcular qué niveles de beneficios se descuentan para el S&P500. Si tomamos el nivel actual de los 2290 puntos y suponemos se tiende hacía un PER10 sobre 23 veces (1 vez la desviación estándar) en los próximos 5 años, si los beneficios empresariales crecen a un ritmo del 1%, la rentabilidad anual esperada en ese tiempo sería de -0,8%. Si pensamos se crecerá a un ritmo del 3% anual, en esas mismas condiciones y plazos, la rentabilidad esperada aplicando la fórmula, será del 0,48% anual del índice en 5 años. Un escenario más negativo, donde el PER se va a niveles de 20, para ese crecimiento del 1% anual tendremos caídas de casi el 4% del S&P al año. Si se crece a niveles del 7% anual en los beneficios, la caída será del 1,4% anual del índice. Si, por el contrario, nos quedamos en los niveles actuales del CAPE y se crece al 3%, podemos también afirmar que el crecimiento anual en 5 años del S&P sería del 4%.

Así las cosas y a la vista de los cálculos comentados, parece que esa idea que nos quieren hacer creer de “comprar y mantener” esperando valor o como simple idea de indexación, no es la más adecuada. Comprar ahora, sin entrar a comentar la multitud de riesgos existentes, es simplemente apostar por un crecimiento de los beneficios empresariales de más del doble de lo que lo han hecho en los últimos 10 años (1,80% anual), y a esta altura del ciclo económico no parece lo más razonable. La rentabilidad esperada, en base a ese modelo, no parece superará el 1% anual. Y para conseguir esos porcentajes no hace falta meterse en riesgo pues existen activos de renta fija que ya lo pagan. Pero como siempre, es el inversor quien debe asumir sus principios operativos y su visión de mercado. Eso sí, sin olvidarse de que la materia prima debe ser excelente y con fundamento para poder tener éxito.

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