Colorín, colorado, el ciclo de las materias primas se ha acabado

China está viviendo un “soft landing”, o aterrizaje suave. Eso es lo que dicen la gran mayoría de previsiones que sitúan el crecimiento de 2012 entre

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    China está viviendo un “soft landing”, o aterrizaje suave. Eso es lo que dicen la gran mayoría de previsiones que sitúan el crecimiento de 2012 entre un 8-9% e incluso por encima. Pero a la vez seguimos viendo a la bolsa en mínimos y escuchamos a numerosas empresas dudar de la “realidad” existente. Hace un mes BHP Billiton, el gigante minero, se mostraba preocupada por un estancamiento de la demanda de acero. Esta semana Vale, el gigante brasileño, se ha unido al club sin pretenderlo; a pesar de confiar en la demanda de mineral de hierro por parte del gigante asiático, en sus resultados trimestrales el resultado neto se ha visto reducido a la mitad por dicho motivo. Y no son los únicos, Carterpillar ha dicho que ha sobrevalorado la demanda de Brasil y China, los pedidos en el gigante asiático de ABB marcan un -35% en el primer trimestre, mientras la Organización Mundial del Acero reduce sus previsiones mundiales para este año. ¿Se habrán puesto todos de acuerdo?
     
    Parece como si los números fuesen muy buenos hasta que hay que corroborarlos con la realidad, como si la “macro” fuese por un lado y la "micro" por otro. ¿En qué quedamos? Podemos pensar dos cosas, la primera que en China las cosas no son lo que parecen y la segunda que a una parte del país las cosas le siguen yendo muy bien pero a la otra mitad no. Una mitad sería la industria del consumo, especialmente el lujo, y la otra mitad sería la inversión, especialmente las infraestructuras y el Real Estate. Quizá esta segunda opción explique como la mayoría de analistas se muestran optimistas sobre el PIB y otros, como el Estratega Jefe de JP Morgan de Asia y Emergentes, hablan de “hard landing”, o aterrizaje brusco, en base los datos reales que manejan.
     
    “China is in a hard landing. Car sales are down, cement production is down, steel production is down, construction stocks are down. It’s not a debate anymore, it’s a fact.”
     
    En cualquier caso parece que una cosa está clara, nos situemos en un escenario o en otro el perdedor es el mismo: las materias primas. China es con diferencia el mayor consumidor del mundo en numerosas commodities, las cuales usa para satisfacer su demanda inversora que actualmente supone prácticamente el 50% de su PIB. Si la voracidad de recursos se frena podríamos tener un “soft landing” en la macro que sería equivalente a un “hard landing” para todos aquellos sectores y empresas dependientes de dicha pujanza. Y quien dice empresas dice países al completo.
     
    No debemos extrañarnos. Se da la paradoja que si las cosas saliesen como el Gobierno chino quiere que salgan, y la economía consiguiese “rebalancearse” de inversión a consumo en un tiempo récord, las materias primas se resentirían. Si por la contra todo sale mal, dicho cambio de modelo no se produce y la inversión no encuentra substituto en el consumo, las materias primas también se resentirían. Así, parece que el país asiático ha llegado a un “techo”, no un techo infranqueable, pero sí uno en el cual se produce un punto de inflexión. Hablo de un concepto que podríamos denominar el ciclo de vida de los países.
     
     
    Seguramente vender seguros de salud no sea tan rentable en África como en EEUU, asimismo a igualdad de tamaño un país emergente que se está industrializando tendrá un consumo más intensivo en materias primas que uno ya desarrollado. Los países, al igual que las personas o los productos, tienen su propio ciclo de vida. Como podemos comprobar en la gráfica de SocGen, los “BRICS” se encuentran en término medio cercanos al punto de inflexión de consumo per cápita para las materias primas. Seguramente dentro de unos años el gasto por habitante en coches será mucho mayor al actual, pero quizá no ocurra lo mismo con el consumo de acero. Los países, al igual que las personas, cambian a medida que crecen.
     
    Claro que, no estamos ante una ciencia, al igual que no está escrito cuales van a ser nuestras aficiones con 15 o 50 años. Existirá un perfil, y las empresas de marketing lo usarán, pero no sabrán con certeza cómo somos. Así que debemos ir más allá para obtener una conclusión. Una de las personas que mejor argumentos tiene en contra de la idea de una inversión excesiva es el economista jefe de HSBC en China, Qu Hongbin, quien afirma que los niveles de inversión son altos, pero no excesivos ya que el punto de partida es enormemente inferior, por lo que para compensar la disparidad debemos ver ratios tan altos como los actuales.
      
     
    Si observamos la imagen veremos por una parte el extraordinario nivel inversor de China (izquierda), pero por la otra que si comparamos su stock de capital creado por persona aún se sitúa muy lejos de otros países (derecha). Imaginemos un país A y un país B, el A parte con una casa valorada en 100€ y el país B con una caseta de madera de 10€. En A crece la inversión un 10%, en B un 100%. ¿Sería esta última cifra excesiva? Según dicha teoría no, porque el stock de inversión sería aún inferior en B, 20 frente a 110, por lo que podría seguir creciendo.
     
    Dicha teoría tiene en mi opinión dos problemas: A) China podría tener un nivel de stock inversor bajo y a la vez que la rapidez del crecimiento de los últimos años provocase una inversión no rentable, y por tanto insostenible. B) Un país puede tener muchos proyectos interesantes en mente, pero ¿puede pagarlos? Con estos dos conceptos nos vamos al siguiente método, con el que ya tendremos una gran base para juzgar.
     
     
    En esta gráfica de Nomura pueden ver la teórica curva que debería de producirse según el “estándar” que vimos en la primera gráfica de SocGen. Observamos que hay grandes discrepancias. China podría seguir tanto los pasos de Japón, y dejar de crecer en consumo de acero per cápita, como los de Corea del Sur, y seguir creciendo durante varios años más. En este enlace pueden observar gráficas para el acero, el cobre o el aluminio.
     
    Pero he aquí la grandeza del análisis de Nomura (o Citi), quien se plantea lo siguiente. Es cierto que la población es un factor muy importante para juzgar la cantidad de materias primas necesarias, pero lo más importante será el tamaño de la economía, porque dicha variable será la que determine la capacidad de la economía para seguir consumiendo. O si lo prefieren, para seguir pagando. Numerosos países africanos seguramente tengan un stock de inversiones ínfimo y podrían seguir invirtiendo, el problema es que no tienen dinero para ello. Podríamos decir aquello de, no invierte quien quiere sino quien puede.
     
    ¿Puede China?
     
     
    En la gráfica podemos observar en el eje izquierdo las toneladas necesarias para generar 1 millón de dólares en PIB, en el eje inferior el tamaño de la economía. Ahora sí podemos observar perfectamente que a medida que China ha ido creciendo no ha seguido la ruta habitual del resto de países, volviéndose menos intensivos en consumo de materias primas, por la contra su consumo se escapa de cualquier comparación. Es tal el nivel que el país asiático difícilmente podría consumir una mayor cantidad de commodities si aspira a alcanzar a EEUU en PIB, unos precios más altos y los millones y millones de toneladas necesarias lo harían inviable.
     
    A juicio de Nomura la conclusión es que China sufrirá un “soft landing” que podría hacerse sentir como un “hard landing” para aquellas empresas relacionadas con las materias primas que no se ajusten a las nuevas expectativas. Estamos hablando por supuesto de materiales como el cobre o el acero, y no de las conocidas como “soft commodities” que se mueven por otros factores.
     
    Para terminar una última reflexión. China seguramente sea algo único en la historia, pero la mentalidad humana no lo es y por algún motivo el comportamiento de las materias primas es reiterado a lo largo de los años. No sé si se trata de un recurrente pensamiento “malthusiano” o que de vez en cuando aparece un nuevo actor en la escena global,  pero los auges y colapsos son habituales. Termino con dos gráficas, una que muestra la similitud de los ciclos en las dos últimas centurias y otra que nos muestra donde acaban las materias primas tras tanto movimiento. ¿En dónde? Véanlo ustedes mismos, terminan en el mismo sitio, crecimiento cero. El consumo actual también lo hará, antes o después. Colorín, colorado…
     
    Perlas de Kike
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