Lo peor en China está por llegar

 Parecía que China había tocado fondo, que el crecimiento de un 8.1% en el primer trimestre era lo peor que podríamos ver y a partir de

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    Parecía que China había tocado fondo, que el crecimiento de un 8.1% en el primer trimestre era lo peor que podríamos ver y a partir de ahí todo mejoraría. Numerosos bancos de inversión cambiaron sus pronósticos para el resto del año, y algunos como Morgan Stanley subieron su expectativa de crecimiento al 9%. Todo el mundo esperaba un mayor “easing”, estímulo por parte de las autoridades, que cerrase el debate sobre los desequilibrios del gigante asiático y dejase todo como estaba. A las personas no suelen gustarnos ni los cambios bruscos ni la incertidumbre, de ahí que estemos ante un comportamiento comprensible, lástima que la realidad se esté dando la vuelta más rápido de lo esperado.
     
    Las últimas cifras salidas de la ingeniería contable china han provocado lo que podríamos llamar “profit warning” macroeconómico, una caída unánime de las previsiones para 2012. Goldman Sachs espera ahora un 8.1%, PIMCO en torno al 7.5%, Citi 8.1% o JP Morgan 8%. Y es que las cifras esperadas para el segundo trimestre empiezan a mostrar niveles que hace muy poco se considerarían alarmantes: Citi 7.5%, JPM 7.8% e incluso think-thanks próximos al gobierno marcan un 7.5%. ¿Qué ha pasado para que todo el mundo haya cambiado de opinión? Fundamentalmente dos cosas.
     
    Electricidad: Los datos de producción de electricidad ha sorprendido enormemente creciendo un mísero 0.7% interanual en abril de 2012. A continuación pueden observar una gráfica con datos del National Bureau of Statistics of China. ¿Causas y explicaciones? No está nada claro que ha pasado, el único consuelo existente es que el consumo eléctrico sigue creciendo a un 3.7% en abril, dato que aún siendo más positivo se correspondería con un crecimiento del PIB del 6% según Merrill Lynch. Recordemos que la electricidad es una de las variables que mejor traza el crecimiento de una economía y una de las más complicadas de manipular.
     
     
     
    Préstamos: Junto con la electricidad estamos ante la otra variable más seguida para inferir el estado real de la economía china. Pues bien, en el mes de abril los datos han defraudado, puesto que los préstamos se han situado en 681 mil millones de yuanes, por debajo de lo esperado y también de la cifra de marzo de 1.01 billones de yuanes.
     
    Si bien lo más preocupante no es esto, puesto que es habitual que existan meses buenos y luego malos o viceversa, lo más preocupante es que tras un mal mes de abril se espera un peor mayo. Según China Securities Journal los cuatro grandes bancos de China, Industrial & Commercial Bank of China Ltd, China Construction Bank Corp, Bank of China Ltd y Agricultural Bank of China Ltd, no habrían concedido nuevos préstamos en lo que llevamos de mes de forma agregada. ¿Explicaciones? No, no hay.
     
    Otros datos: La inversión en activos fijos, la producción industrial o las ventas retail también se han situado por debajo de lo esperado. Eso se une a su balanza comercial, que sigue defraudando y además ahora muestra debilidad interna, y al sector inmobiliario que cae en todas sus variantes a doble dígito. No es de extrañar por tanto que la gran mayoría de los analistas, como mencionamos al principio del artículo, estén cambiando sus previsiones sobre la economía china, simplemente se han dado cuenta de que lo peor está por llegar y no detrás de nosotros.
     
    De hecho este fin de semana, Wen Jiabao, ha cambiado su discurso para centrarse principalmente en el crecimiento económico, señal de que han visto las orejas del lobo demasiado cerca y ahora sí tratarán de estimular el PIB como sea. Si bien no lo tendrán fácil ya que las empresas empiezan a mostrar niveles preocupantes de deuda al igual que sus “Comunidades Autónomas”, que difícilmente soportarían otro estímulo como el de los pasados años, por ello los caminos más probables parecen la reforma del sistema financiero para favorecer el endeudamiento de las familias y el estímulo fiscal. Algo así deben de pensar las autoridades, observen la siguiente gráfica de SocGen.
     
     
    La gráfica es de hace unos meses, pero creo muy conveniente traerla a colación. ¿Por qué? Pues verán, en teoría el déficit fiscal oficial de China fue del 3.1% y 2.3% en 2009 y 2010 respectivamente, pero no parece que esa haya sido la realidad. Si en lugar del déficit oficial usamos el incremento de la deuda pública como aproximación obtenemos la gráfica de SocGen, y como podemos ver el déficit fiscal de 2009 estaría más próximo al 14% que al 3% publicado. La diferencia podría deberse a partidas “fuera de balance” no contabilizadas en el déficit oficial.
     
    Digo esto porque el Estado Central es de los pocos que actualmente tiene margen de endeudamiento, y en el primer trimestre ocurrió algo sorprendente en la contabilidad nacional: del crecimiento interanual del 8.1% publicado, unos 6.2 puntos porcentuales se deberían al consumo, ¡cuando el consumo privado solo representa en torno al 35% del PIB chino! ¿Dónde podría estar la diferencia? Una hipótesis es que se trate de consumo público, algún tipo de estímulo fiscal.
     
    ¿Escasez de dólares?
     
    Además de lo comentado Izabella Kaminska de FT Alphaville tiene una interesante hipótesis sobre algo muy importante que podría estar pasando ahora mismo. ¿Cuál? Pues en su opinión actualmente en China podría existir escasez de dólares. ¿Escasez de dólares teniendo las reservas de divisas más grandes del mundo? Pues sí, dado que las reservas en divisas están invertidas, fundamentalmente en deuda pública estadounidense, por lo que de querer vender dichas inversiones se produciría un efecto dominó en el mercado y además todo el mundo se daría cuenta de que algo grave pasa en la economía china, convirtiendo el problema en algo peor.
     
    De existir este “dollar shortage” existirían dos alternativas, la primera repatriar las inversiones, algo que hemos visto no es la mejor opción, y la segunda acelerar la internacionalización del yuan. Cuanto más internacional, más facilidad para ser intercambiado por dólares, y como podemos ver últimamente dicho factor se está produciendo a una velocidad que está sorprendiendo a propios y extraños. En un principio se pensó en una verdadera voluntad reformadora, pero la verdadera causa podría ser otra.
     
    ¿Es esta posibilidad plausible? Pues en mi opinión SÍ. Dada la situación de la economía china por primera vez en mucho tiempo el yuan no presenta expectativas de aumento de valor en los próximos meses, por lo que intercambiar dólares por yuanes quizá no sea un buen negocio a corto plazo. A esto se une que actualmente todos los países BRIC están sufriendo importantes fugas de capitales. TODOS, entre los que destacan los 42 mil millones de dólares que han dejado Rusia en lo que va de año.
     
     
    Aquí podemos ver parte de la balanza de pagos china, se observa perfectamente como la línea azul de capital tiende a ser negativa y como los superávits comerciales ya no compensan dicha negatividad. Desde este punto de vista podría ser cierto que ya no entran tantos dólares en el país.
     
    Por otra parte tenemos que la deuda externa china es de unos 695 mil millones de dólares a finales de 2011, de los cuales un 72% es a corto plazo, 500 mil millones de dólares, y un 76% está denominada en dólares. Obviamente no existe un problema de solvencia, puesto que con las reservas internacionales se compensa dicha cantidad, pero sí podría existir un problema a corto plazo. Como hemos comentado a China no le conviene vender deuda pública estadounidense y por otros medios podrían existir tensiones para conseguir dichos fondos. ¿Realidad o ficción? No podemos saberlo, aunque dicha situación unida a los inquietantes datos de los que hemos hablado dejan entrever que lo peor en China está por llegar. 
    Perlas de Kike
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