La nueva era del ‘open banking’

Si la actual competencia fintech ya parecía una amenaza, ahora la banca debe enfrentarse a una disrupción añadida: la nueva regulación PSD2 que camina hacia el ‘open banking’.

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Banking is necessary, banks are not”. Esta frase, atribuida a Bill Gates, capta perfectamente el espíritu de la próxima tendencia financiera. Muy pronto veremos un escenario en donde los servicios financieros serán más usados que nunca, pero en donde quizá no sean ofertados por los bancos tradicionales con los que hoy trabajamos. Será más fácil que nunca pedir un préstamo, abrir una cuenta corriente, invertir para nuestra jubilación o hacerse un seguro, lo que probablemente popularizará su comercialización, sin embargo está por ver quién saldrá beneficiado con este nuevo paradigma.

A la actual tendencia fintech, pronto se unirá una nueva regulación que amenaza con ser disruptiva. Hablamos de la PSD2, conocida también como la directiva ‘open banking’, la nueva normativa que revolucionará el sector a partir de enero de 2018. ¿Por qué a partir del próximo año veremos el inicio de una nueva tendencia en banca?

La PSD2, Payment Service Directive 2, pretende aumentar la competencia en el sector financiero, por ejemplo mejorando los medios de pago, eliminando las barreras geográficas u otorgando a terceras empresas el acceso a los datos que actualmente posee la banca. Antes la Comisión Europea buscaba la protección del consumidor, ahora sin embargo busca la competencia. Y la encontrará.

La banca tradicional será la base del sistema, quien gestione los datos, si bien estos tendrán que ser compartidos con terceros a través de APIs

A partir del año que viene será posible realizar pagos desde una cuenta de un banco tradicional... sin tener contacto alguno con dicho banco tradicional. Para ello podremos aprobar el acceso a una tercera empresa que se encargará de todo. También podremos reunir en un único lugar toda nuestra información financiera, ya que esa tercera empresa podrá tendrá acceso a todos nuestros datos a los que nosotros le permitamos acceder. Podremos manejar todo desde ese único lugar. Todo será posible sin tener contacto con la banca tradicional, el usuario será dueño de su información.

Este fenómeno se conoce como ‘banking as a platform’. La banca tradicional será la base del sistema, quien gestione los datos, si bien estos tendrán que ser compartidos de forma obligatoria con terceros a través de APIs, por lo tanto se librará una batalla para situarse enfrente del cliente y ofertarle el servicio final, ya que ahí estará el valor añadido. ¿Alguien recuerda a la Sra. Botín diciendo que no descartaba vender depósitos de terceros? Pues eso.

A priori parece que ganará aquel que consiga situarse en la mente del consumidor en primer lugar cuando le surja una necesidad financiera. Al igual que usamos Google como página de inicio a internet, el éxito será meterse en la cabeza del cliente como primera opción. En el peor escenario posible para la banca, terminará como lo hicieron las telecos hace unos años: poniendo la infraestructura mientras otros ganan con el contenido. En el mejor, se convertirá en una suerte de 'App Store' o un Amazon.

De hecho BBVA, el banco que más está apostando por esta tendencia, contrató el año pasado a Shamir Karkal, cofundador y exCFO en Simple, para el desarrollo de sus APIs. Sus declaraciones fueron muy claras: “Amazon has built the world's fastest-growing technology business (yes, faster than Google and Apple) by letting third parties build businesses using its technology platform". Además el Sr. González habla de banca exponencial y del cierre de miles de entidades financieras fruto de la digitalización. Esa es su apuesta.

No obstante nadie tiene claro cuál será el modelo vencedor, ni el camino que seguiremos. ¿Será un Amazon o quizá en banca aún importa el contacto personal? ¿Será digital o aprovechará diferentes canales? En Caixabank por ejemplo apuestan por una banca omnicanal y por una concentración mucho más gradual del sector. La receta dista de estar clara.

Hay otra cuestión a valorar. Y es que dar acceso a terceros también significa tener acceso a los datos que posee tu competencia. Así, al igual que surgirán webs y apps que controlarán nuestros gastos con los datos de las diversas entidades con las que trabajamos, también surgirá lo mismo por parte de la banca tradicional. Sabrán perfectamente qué productos tenemos contratados con otras entidades, nuestros saldos totales en cuenta, si devolvemos recibos o presentamos descubiertos… siempre que lo autoricemos, claro. No sabemos cómo evolucionará el sector, pero sí que la competencia será más intensa y estará más informada que nunca. Nuevos servicios, nuevas empresas y más competencia.

¿Será un Amazon o quizá en banca aún importa el contacto personal? ¿Será digital o aprovechará diferentes canales?

En otras palabras, un nuevo modelo de negocio. De ahí que veamos noticias últimamente que hace años sonarían a ciencia ficción. Por ejemplo Evo ha llegado a un acuerdo con Finizens para distribuir su unit linked. Por primera vez en nuestro país, un producto creado por una fintech va a ser vendido por una entidad financiera tradicional. Por ejemplo Bankinter anunciando que venderá fondos con arquitectura abierta en Coinc. Muchas entidades ni siquiera ofertan productos de inversión aceptables a sus clientes, como para hacerlo en una cuenta online y con arquitectura abierta.

La tendencia es esa. Véase como la semana pasada el fondo monetario Yu’e Bao, ofertado por Ant Financial, la plataforma de pagos de Alibaba, se convirtió en el mayor monetario del mundo con 165 mil millones de dólares bajo gestión. Una fintech alcanzando el número uno del mundo, una fintech superando a titanes financieros como JP Morgan (quien hasta la fecha figuraba como lider de la categoría). Impensable hace años, una realidad hoy.

Mirar para otro lado no ofrecerá respuestas. Hay un cambio social que reclama diferentes soluciones por parte del sistema financiero. Hay un cambio tecnológico que permite ofrecer esas soluciones e incluso innovar con nuevas propuestas de valor. Y ahora además habrá un cambio normativo en Europa que obligará a cambiar y a ofrecer datos a terceros. Como diría Bill Gates, “Banking is necessary, banks are not”. Ser un banco ya no es garantía de supervivencia, toca competir y adaptarse, llega la era del 'open banking'.

Perlas de Kike

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