A 10 años vista, lo arriesgado es tener todo en cuenta corriente

Cuando se invierte en una cartera equilibrada, suficientemente diversificada y con criterio formado para la selección de inversiones, se acaba preservando mejor el capital

Foto: Moraleja. El mercado y los activos financieros son como son.
Moraleja. El mercado y los activos financieros son como son.

Son muchos los ahorradores conservadores o muy conservadores que mantienen la práctica totalidad de su patrimonio financiero en cuenta corriente, en depósitos con tipos inferiores a la inflación o en fondos monetarios.

Normalmente, no son suficientemente conscientes de la pérdida de poder adquisitivo del dinero en el tiempo. La inflación, por baja que sea, va mermando muy poco a poco pero de forma continua el valor real del patrimonio. Cuando nos queremos dar cuenta, suele ser tarde. En los años noventa, se decía que mantener el dinero en el banco sin hacer nada durante años era tirarlo a la basura. Sin llegar a ese extremo, no debemos olvidar los motivos que hay detrás de ese dicho.

Algunos ahora deciden mantener el dinero en liquidez argumentando, con razón, que invertir en renta fija a largo plazo es aún peor porque se depreciará cuando suban los tipos de interés. Por otro lado, rechazan realizar inversiones en renta variable porque consideran que las acciones no son para ellos. No dormirían viendo cómo sube y baja el valor de una parte de su patrimonio con los vaivenes de la bolsa.

A 10 años vista, las posibilidades de obtener plusvalías significativas en una cartera diversificada de renta variable son muy elevadas

Sin embargo, a muy largo plazo (a 10 años vista), la probabilidad de pérdida en una cartera diversificada de renta variable es muy baja y las posibilidades de obtener plusvalías significativas son muy elevadas. Cuando se tiene este horizonte de inversión, conviene salir de la zona de confort aceptando mayor volatilidad en el corto plazo con el fin de proteger mejor el capital en el largo plazo.

En otros ámbitos (militar, deporte, etc.) se dice que la mejor defensa es un buen ataque, esa forma de pensar también tiene aplicación en la gestión de patrimonios. Cuando se invierte en una cartera equilibrada, suficientemente diversificada y con criterio formado para la selección de inversiones, se acaba preservando mejor el capital.

En el otro extremo están los que tienen que realizar un pago de mucho volumen dentro de tres meses y preguntan cómo pueden invertirlo en bolsa para obtener de él una rentabilidad significativa mientras lo tienen disponible. Por muy tolerantes al riesgo que sean esas personas, no les conviene hacer eso. Los que trabajamos en mercados financieros sabemos que ese tipo de operativa tiene muchas posibilidades de acabar en tragedia. El inversor puede perder parte del dinero y quedarse sin poder afrontar el pago. En este caso, sí le convendría tener todo ese capital en cuenta corriente, depósitos o fondos monetarios.

Moraleja. El mercado y los activos financieros son como son. Son muy útiles si se invierte en ellos teniendo en cuenta la naturaleza de las inversiones, se evitan los productos que no aportan valor y se tiene un criterio razonable para elegir los activos. Si no se hace buen uso, es muy probable que los resultados no sean satisfactorios. Por ello, el horizonte temporal de inversión debe pesar igual o más que el perfil de riesgo del inversor para establecer la estructura de una cartera. No se trata de ofrecer el máximo confort a los clientes para que no se vayan a la competencia, ni actuar de cómplices de quienes quieran realizar locuras, sino de ayudarles a proteger y rentabilizar su capital.

Rumbo Inversor

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