Bancaja, Bancaja, Bancaja… la pesadilla de Rodrigo Rato y Bankia

La gente que sabe de banca sigue con la mosca detrás de la oreja con el proceso de consolidación de las cajas. Aunque el avance que

La gente que sabe de banca sigue con la mosca detrás de la oreja con el proceso de consolidación de las cajas. Aunque el avance que se ha producido hasta ahora ha sido, en apariencia, sustancial, siguen sobre la mesa cuestiones recurrentes como la de la falta de transparencia de balance, la carente estrategia comercial frente a la ruptura de los precios de mercado, su gobernabilidad ante el desembarco de nuevo capital y el papel a jugar por el FROB, cuyo apoyo financiero, al no estar configurado con un perfil a la británica de ordeno y mando, suena una vez más a patada a seguir de gestores, cuando menos, cuestionables. Diría que me sorprende but…

El problema de todo esto es que, como es ley de vida, todo lo que no avanza retrocede, ya sea en términos absolutos o relativos. De este modo comienzan a surgir aristas no contempladas con anterioridad. Así el fiasco de Banco Base ha puesto de manifiesto lo absurdo que resulta mantener en el tiempo ecuaciones de canje que se hicieron, digámoslo de manera generosa, de manera intuitiva y atendiendo más a cuestiones políticas que a la realidad operativa y de balance de las entidades llamadas a fusionarse.

Cuando ha aflorado la realidad, en forma de menores beneficios y mayores saneamientos, el reparto de pesos en determinadas alianzas ha devenido irracional. Es lo que debió pensar Manuel Menéndez de Cajastur al ver que, mientras que su patrimonio neto, referencia clave de valoración por muchas vueltas que se le dé, subía en 2010 un 21%, el de la CAM se desplomaba un 29%. ¿40% de poder cada uno? Vamos, ni harto vino, o renegociamos o se va al garete el tinglao. Y se fue, se fue, la dulce miel que probé en sus labios que cantara la italiana Laura Paussini.

 

 

 

 

 

McCoy, nos la has vuelto a jugar. Otro titular amarillo que nada tiene que ver con el contenido. Pues no. Vayamos con Bankia, antes conocido como Banco Financiero y de Ahorros. El 14 de junio de 2010 se acordó tanto el protocolo de integración de sus sietes cajas, como el reparto de las participaciones accionariales de cada caja en el total. Grosso modo quedaba como sigue: Caja Madrid 52%, Bancaja 37,5%, Caja Canarias 2,5%, Caja Ávila 2,5%, Caja Laietana 2%, Caja Segovia 2% y Caja Rioja 1,5%.

En el hecho relevante publicado entonces se dice que este reparto “está sujeto a las respectivas due diligence”, esto es: al análisis de los verdaderos estados de cuentas de los miembros antes de su ratificación. ¿De verdad? En septiembre de 2010 fue aprobado el proyecto de integración por parte de las asambleas generales con el mismo reparto societario, entiendo que tras la realización de tal ejercicio de contraste.

Vaya. Pues va a ser que no se han esmerado mucho. Porque miren en el siguiente cuadro cómo se deteriora el patrimonio neto del septeto entre diciembre de 2009 y 2010 a resultas del importante saneamiento realizado en el periodo (datos netos de efecto fiscal). Un cierre que se produce, recordémoslo, sólo cuatro meses después de la fumata blanca a la composición original y que aflora, milagro, milagro, solo cuando se activa el proceso efectivo de integración:

 

 

 

 

 

 

 

Un 50% de ajuste que se dispara en Bancaja hasta casi tres cuartas partes. Bien. O, mejor dicho, mal. Ahora veamos cómo quedarían las participaciones de las cajas en el conjunto si se atendiera exclusivamente al criterio del patrimonio neto (PN) como base de la valoración de las entidades (como, por otra parte,  parece que es lo que está aplicando el mercado).

 

 

 

 

 

 

 

De este modo llegamos al encabezamiento del post, no se me solivianten. Bankia o Caja Madrid o Rodrigo Rato se encuentran en mitad de un círculo perverso de imposible ruptura: mantener la ecuación de canje como hasta ahora (en cuyo caso habría una masiva transferencia de valor hacia la levantina por parte de la institución madrileña de la que, por cierto, sería responsable el consejo de administración incluidos los independientes) o tratar de forzar un planteamiento realista como idónea tarjeta de visita ante el mercado (sabiendo además que la más que delicada situación de recursos propios de Bancaja imposibilita a priori su salida, vistas sus necesidades de FROB superiores a los 3.000 euros).

Susto o muerte. Mal trago en cualquier caso para su principal responsable. Pesadilla en Castilla Square, sede operativa que no fiscal, para más inri. Visto de esta manera se entienden muchas cosas… o ninguna. En fin.

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