¡Por fin! La banca ayuda a cruzar la acera a las ancianitas

Las ancianitas son para los bancos como el comodín del público en los concursos de televisión: el último recurso para seguir jugando, para tratar de colocar

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    Las ancianitas son para los bancos como el comodín del público en los concursos de televisión: el último recurso para seguir jugando, para tratar de colocar lo incolocable, vender lo invendible y ofrecer duros a cuatro pesetas. Y si cuela, coló. La persuasiva acción del director de sucursal es decisiva. “Señora Paca, usted no se preocupe, su dinero está a buen recaudo”. Y a cada extracto con susto incorporado por la depauperada valoración a mercado de tal seguridad, nuevo mensaje de confianza: “¿Desde hace cuando que usted me conoce? Mujer tranquila, no hay nada que temer”.

    Y así han caído en la cartilla de tan confiadas ciudadanas emisiones perpetuas, subordinadas, de participaciones preferentes, de obligaciones convertibles y de cualesquiera otros instrumentos de capital de las entidades, incluidas esas partes alicuotas de Bankia o Cívica que el institucional no quería ni en pintura. Con sus correspondientes comisiones de colocación, eso sí, candor de pago. Gato blanco o negro con tal que cace los ratones de las necesidades de la firma en general y los objetivos de la oficina en particular. Ya escribimos un post en Valor Añadido sobre esto hace ahora un año (V.A., Que Dios pille confesadas a las incautas ancianitas españolas, 18-01-2011).

    Fruto de tan interesados desvelos son, en la mayoría de los casos, unas pérdidas latentes en las carteras de las abuelitas de tamaño familiar, a resultas de un doble fenómeno:

    Por una parte, el colapso de los títulos de renta variable de los emisores, que convierte el canje obligatorio en ellos de determinados valores de renta fija en un negocio absolutamente ruinoso para su titular. Santander tiene un papelón este año pues el agujero para la clientela a los precios actuales supera los 3.700 millones de euros, problema que está tratando de resolver de la manera más discreta e individualizada posible y que pasará, llegado el momento, por una modificación de las condiciones, plazo y equivalencia. Se admiten apuestas. Popular y CaixaBank, con volúmenes sustancialmente más reducidos, se hallan en parecida situación.

    Influye, en segundo lugar, la evolución de los tipos de interés exigidos por el mercado para la financiación de la banca, que deja la rentabilidad nominal entre Euribor y Euribor + 2% de las emisiones a las que estamos haciendo referencia completamente fuera de mercado. La existencia de alternativas financieras de riesgo similar y retornos más atractivos ha provocado un colapso en las cotizaciones de muchos de estos productos, al que contribuye su escaso volumen de negociación, en algunos casos limitado al traspaso entre clientes.

    No es de extrañar, ante tal panorama, que buena parte de los tenedores de tales "joyas" hayan decidido acudir a ojos vendados a la oferta realizada por sus colocadores para sustituirlas, a su valor de emisión, por otros activos: aquellos que pueden ser incluidos por las instituciones financieras que proponen el canje en su cómputo de capital, que la Autoridad Bancaria Europea aprieta de lo lindo. Es a estos bienes, y solo a estos, a los que se limita su “generosidad”. No se la pueden jugar.

    Un cambio que, una vez más, se hace de manera venturosa ya que supone, en la mayoría de los casos, sustituir un derecho de crédito por otro de propiedad, con la consecuente pérdida de prelación en caso de impago que se edulcora desde las oficinas con el azúcar de la mayor liquidez, la percepción de un dividendo similar al cupón perdido y el aumento de visibilidad en la valoración.

    Por una vez, por tanto, y en la defensa de sus propios intereses, faltaría plus, los bancos ayudan a las ancianitas a cruzar la acera de sus minusvalías, ofreciéndoles no un brazo sino los dos.  Casi 11.000 millones de participaciones preferentes de La Caixa (4.897, reemplazadas por convertibles y subordinada), BBVA (3.500, convertibles), Santander (1.966, acciones ordinarias) y Sabadell (870, acciones ordinarias), se van a ver afectadas entre diciembre de 2011 y enero de 2012. Casi nada. Y Popular y BFA, se encuentran en ciernes de seguir el mismo camino, la segunda (3.800 millones) gracias al Decreto de Medidas Urgentes del pasado viernes que permite a las cajas bajar del 50% del accionariado sin que tengan que convertirse en Fundaciones. El vivo al bollo...

    Fruto de ello será un reforzamiento de sus recursos propios que tiene, sin embargo, en un sin vivir a los inversores institucionales tanto nacionales como extranjeros que se preguntan:

    1. por qué no se han recomprado en mercado, generado las correspondientes plusvalías, amortizado después y emitido nuevos valores como colofón (la respuesta es obvia: porque nadie quiere papel bancarios en origen sin un descuento sustancial o un rendimiento estratosférico, porque es prioritario mantener contento al minorista como “comodín” y porque las entidades que lo han realizado pueden dar resultados ordinarios sin la necesidad de acudir a estos extras… de momento), 
    2. por qué tienen que tragar ellos con una dilución forzada que hace que un beneficio decadente se reparta entre más accionistas (que tiene una contestación clara también, no hay otra: o así o a derribo, ustedes mismos).

    Sea como fuere, no amarguemos tan loable gesto de nuestros banqueros la Noche de Reyes con las quejas de esos “malhadados” que solo persiguen su propio beneficio y no se apiadan de las pobres ahorradoras españolas. Para una vez que hay un win-win, serán malajes...

    Que disfruten de la noche más mágica del año, cuya verdadera historia encontrarán aquí.

     

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