Es cuestión de tiempo: por qué los jóvenes votarán a Le Pen

Un tercio de los jóvenes confía en Le Pen por encima del resto de ofertas políticas. Influyen el paro o la larga espera para lograr un salario decente. Los jubilados son el muro de contención contra el FN

Foto: Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, habla con granjeros durante su visita a la Feria Internacional de Agricultura, en París, el 28 de febrero de 2017 (Reuters).
Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, habla con granjeros durante su visita a la Feria Internacional de Agricultura, en París, el 28 de febrero de 2017 (Reuters).

Marine Le Pen es la candidata favorita de los jóvenes, de los obreros y de los parados franceses. La sociología del voto del Frente Nacional sigue sorprendiendo a los que han preferido hacer el avestruz durante los últimos lustros. El linchamiento mediático, cultural y artístico que se ceba en Le Pen y su sus ideas no ha tenido el efecto deseado en las urnas por quienes se erigen en guardianes del sistema.

El último sondeo realizado por la empresa Elabe para el diario económico 'Les Echos' incide en lo que ya es una constante invariable desde hace años: un 35 por ciento de los jóvenes de 18 a 24 años muestran su intención de votar por Marine Le Pen en las presidenciales, cuya primera vuelta se disputa el 23 de abril. El FN es también el partido favorito entre sus hermanos mayores, los jóvenes de 25 a 34 años.

Nada menos que un tercio de los jóvenes franceses confía pues en Le Pen, por encima del resto de ofertas políticas. Ni las críticas constantes del "Partido de los Medios", ni la descalificación de sus enemigos, ni los manifiestos de supuestos expertos, ni las manifestaciones contra el FN de los grupos ultraizquierdistas que se van multiplicarán a partir de ahora, ni los escándalos judiciales que salpican a la formación nacional-populista logran hacer disminuir la adhesión de la juventud francesa a las ideas de Le Pen.

El Director de Estudios políticos de Elabe, Yves-Marie Cann, explica estos resultados por las dificultades para encontrar un primer trabajo, en la larga espera para obtener un contrato fijo o un salario decente. Y aunque otros sociólogos repiten este factor, otros estudios de opinión subrayan que los jóvenes están preocupados también por aspectos como la inseguridad y la inmigración masiva, puntos esenciales en el ideario del FN.

En Francia, los jóvenes no son mayoritarios en las manifestaciones bajo el lema "Welcome refugees". Los que aparecen más sensibilizados con los refugiados y con los emigrantes económicos son los "bobos", la bourgeois-bohèmes, categoría social que en España podría equivaler a la de progresista acomodado.

Muchos observadores extranjeros se sienten frustrados a la hora de extrapolar las situaciones políticas de sus países con la situación francesa. Parecería lógico que los jóvenes de este país se sientieran atraídos por la izquierda o la izquierda radical. Pero no es así. A diferencia de, por ejemplo, la juventud norteamericana, el efecto Trump no es transportable a Francia.

La decepción del mandato de François Hollande es una de las razones que ha llevado a los jóvenes a buscar soluciones de futuro en una opción como la del FN, pero ya antes de las elecciones del 2012 que auparon a los socialistas al poder, Le Pen atraía a buena parte de la juventud. Emmanuel Macron, el candidato de "ni de derechas ni de izquierdas" o, mejor, "de derechas y de izquierdas", está también por delante del socialista Benoît Hamon y del aspirante de la izquierda radical, Jean-Luc Melenchonen en cuanto a preferencias de los jóvenes. De los partidos minoritarios, ultraizquierdistas y trotskistas, que forman parte solo del folklore electoral, mejor no hablar, por la insigficancia de sus resultados.

Obreros: del PC al FN

Que Le Pen recoge el voto de los 'indignados' es demostrable en el sondeo de Elabe, aunque es una constante en los últimos años. Nada menos que un 44 por ciento de los obreros apoya al FN, que es también el partido favorito de los empleados y de los parados. Del Partido Comunista al Frente Nacional, pasando por la decepción socialista; ese es el recorrido sociológico de los obreros franceses, golpeados por la desindustrialización, por la falta de alternativas al cierre de fábricas y empresas clásicas y por el desprecio de los nuevos gurús de las industrias digitales, obsesionados con la "uberización" de la economía, según denuncian los nostálgicos de la época del pleno empleo.

Que los obreros ya no son carne electoral de la izquierda es un hecho que el think-tank socialista, Terra Nova, había sentenciado en 2011. En un estudio publicado ese año, la máquina de pensar que alimenta al PSF firmaba el divorcio entre la socialdemocracia y la llamada clase obrera. Terra Nova proponía entonces abandonar el caladero obrero e ir a pescar en aguas del islam de Francia y de la inmigración. Pero ese es otro cantar. Terra Nova contribuyó a la "proletarofobia" que caló entre los modernos enganchados al mundo virtual/digital, urbano y multicultural. Le Pen lo tuvo fácil, y lo sigue teniendo, para acoger a los expulsados del sistema de producción.

En cuanto a su éxito entre los parados, nada sorprendente cuando los sindicatos franceses son acusados de ayudar a mantener desde hace décadas un paro estructural y a concentrarse en ganar el apoyo del contratado, del asalariado blindado, ignorando al desempleado. La ínfima afiliación sindical contrasta con el apoyo obrero al FN.

El socialo-izquierdista Hamon es el segundo de la lista en la preferencia del voto obrero, pero con un 15 por ciento de apoyo. Ni sumando el porcentaje de Melenchon, los ecologistas y la ultraizquierda llegan a las cifras de Le Pen. Es más, Macron obtiene también un 15 por ciento.

El exministro de Economía y candidato socio-liberal a las presidenciales francesas, Emmanuel Macron, durante su visita a Rocamadour, Francia (Efe).
El exministro de Economía y candidato socio-liberal a las presidenciales francesas, Emmanuel Macron, durante su visita a Rocamadour, Francia (Efe).

Los jubilados, el muro anti-LePen

Tras la retirada del centrista Bayrou de la carrera electoral el porcentaje de franceses de entre 35 y 50 años que apoya a la candidata del Frente Nacional ha subido como la espuma: un 35% respalda sus propuestas. ¿Quiénes se resisten, de momento, a Le Pen? ¿Quiénes no piensan votarle? Según el estudio de Elabe, corroborado por otros efectuados en los últimos años, aparte de los sectores acomodados, los jubilados son el muro de contención principal contra el FN. 'Solo' un 18 por ciento manifiesta su fervor a Marine Le Pen. Los pensionistas, una franja de la población que resiste a la crisis y contribuye en la ayuda económica de hijos y nietos, temen sobre todo una de las medidas estrella del FN: el abandono del euro.

Los esfuerzos de Marine Le Pen para asegurarles que el retorno al franco no mermaría sus pensiones y ahorros no convence a un electorado conservador en su mayoría, pero no radical. François Fillon sigue siendo su favorito, aunque Macron gana terreno tras los escándalos que afectan al candidato de Los Republicanos.

Elíseo 2017
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