¿Hay esperanzas para Fillon? Macron saca petróleo del asalto judicial contra sus rivales

Fillon y Le Pen juegan ya dos campañas paralelas: contra sus rivales políticos y contra los tribunales. Macron tiene todas las posibilidades de ir arañando votos del centro derecha

Foto: Periodistas intentan colgar una fotografía de François Fillon que se había caído antes de su rueda de prensa en París. (Reuters)
Periodistas intentan colgar una fotografía de François Fillon que se había caído antes de su rueda de prensa en París. (Reuters)

François Fillon pone un pie fuera de la ley, se bunkeriza y llama a la resistencia. Intento de asesinato político, víctima de la imparcialidad de la Justicia... Los argumentos del candidato del centro derecha francés para defenderse de las acusaciones en el caso Penelope le sitúan casi en el campo de los antisistema.

A diferencia de su rival, Marine Le Pen, Fillon acudirá a la convocatoria de los jueces de instrucción, que le han citado en dos semanas. Pero la carga de profundidad contra la Justicia del aspirante al Elíseo de Los Republicanos ha sido brutal. Inusual para un político que hasta el 'Penelopegate' era un ejemplo de moderación y respeto a las instituciones.

Fillon ha lanzado a la desesperada un órdago mediático. La puesta en escena este martes de su misteriosa convocatoria matinal —tras anular la indispensable visita al Salón de la Agricultura, sus misiles verbales contra los jueces y el paseo posterior, a lo torero y junto a las cámaras, para acudir a un restaurante con sus colaboradores— es un cambio de actitud. Digamos que ha abandonado su habitual discreción y grisura para 'sarkozisar' su imagen.

En alza tras su alianza con el centrista histórico Bayrou, Macron deja atrás a Fillon en los sondeos. El voto centrista y de la derecha moderada puede huir del candidato de Los Republicanos a medida que los jueces desvelen información¿Será suficiente para enderezar su campaña? Los jueces le esperan el día 15 con pruebas suficientes para imputarle por los supuestos trabajos ficticios de su mujer, Penelope. Supuestamente ficticios y realmente bien remunerados. A la cita del 15 de marzo le seguirán, sin duda, nuevas convocatorias de los tres jueces de instrucción, que han sorprendido por su extrema celeridad en convocar al acusado. El caso Fillon ha marcado un nuevo récord nacional en velocidad judicial, y en eso basa también parte de sus argumentos de protesta.

François Fillon dice que solo el pueblo le juzgará. Las urnas valen más que las decisiones del poder judicial, según el rebelde y nuevo resistente. Pruebas hay en la historia reciente francesa para demostrar que una serie de jueces no ocultan sus preferencias políticas. Hay que recordar el muro de los gilipollas que existía en la sede del Sindicato de la Magistratura. En ese mural aparecían los políticos, los intelectuales, los actores y otros personajes de derechas. En esa época, hace apenas tres años, Nicolas Sarkozy, el acaparador de convocatorias judiciales, merecía un espacio estelar, según los jueces de izquierda.

Si vamos más lejos, nos encontramos con los escándalos de corrupción de los socialistas de principios de los noventa. También ellos acusaban a los magistrados de instituirse en un "Gobierno de jueces".

Considerar que François Hollande teleguía la mano de la Justicia para demoler las aspiraciones de la derecha es legítimo, pero hay que probarlo. Y, sobre todo, hay que estar libre de trapos sucios.

Fillon y Le Pen, dos de los principales candidatos al Elíseo, juegan ya dos campañas paralelas: contra sus rivales políticos y contra los tribunales. Emmanuel Macron, el líder de ¡En Marcha!, y para muchos el representante del continuismo 'hollandista', gana votos entre las tormentas de sus contendientes.

Engordado tras su alianza con el centrista histórico François Bayrou, Macron deja atrás a Fillon en los sondeos. El voto centrista y de la derecha moderada puede huir del candidato de Los Republicanos a medida que los jueces desvelen papeles, con la inestimable colaboración de los medios enemigos de Fillon. Macron aguarda esperanzado para acoger a los náufragos del 'fillonismo' moderado, asustados por el nuevo radicalismo de su antes favorito.

Los expertos señalan que Fillon puede albergar esperanzas —a 52 días de las elecciones— mientras Macron no se escape a más de seis puntos en las encuestas de opinión. Pero nadie sabe cómo va Fillon a reconducir una campaña ensombrecida por sus problemas judiciales.

Los expertos señalan que Fillon puede albergar esperanzas mientras Macron no se escape a más de seis puntos en las encuestasEn sus mítines electorales, la noticia no está en sus ideas para el futuro de Francia, sino en las cacerolas que una o dos personas hacen sonar junto a las cámaras de televisión, y en los insultos de algún individuo siempre dispuesto a insultar al candidato visitante.

La determinación de Fillon a seguir en su camino hacia el Elíseo seguirá también generando dudas entre sus propios compañeros de partido. No hay que olvidar que las presidenciales irán seguidas de las legislativas. Los problemas judiciales del líder de Los Republicanos repercuten sobre los candidatos que día a día recorren los mercados y las salas de conferencias de pueblos y ciudades.

En este clima político, Emmanuel Macron tiene en teoría todas las posibilidades de ir arañando votos del centro derecha. En la tarde de este martes, el benjamín de los candidatos esperaba, con las redes desplegadas y el cóctel de bienvenida, la decisión del pequeño partido coaligado con Los Republicanos, los centristas de la Unión de los Demócratas Independientes (UDI), que decidieron "suspender" su apoyo a François Fillon.

Más difícil es aventurar hacia dónde se dirigirían los votos del sector más conservador dentro de Los Republicanos. Muchos de los históricos votantes de la derecha ya no hacen ascos a apoyar a Marine Le Pen en una segunda vuelta si Fillon no pasa la primera criba. El cordón sanitario republicano anti-Le Pen pierde consistencia y desde hace semanas la pregunta de moda es: ¿puede ganar Le Pen?

Por el momento, la única reacción positiva a la ofensiva de Fillon es la del CAC 40, el índice de la Bolsa de París, cuyo principal temor es precisamente ver a Marine Le Pen como inquilina en el Elíseo.

Elíseo 2017
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