La orgía en un Ferrari que acabó con el "jefe de eunucos" del Partido Comunista Chino

El antiguo director de logística del partido único de China ha sido condenado por corrupción. Todo empezó con el espectacular accidente de un coche de lujo

Foto: Un guardia de seguridad frente al emblema del PC Chino durante la celebración del 95º aniversario de la fundación del partido, el 1 de julio de 2016 (Reuters)
Un guardia de seguridad frente al emblema del PC Chino durante la celebración del 95º aniversario de la fundación del partido, el 1 de julio de 2016 (Reuters)

La caída en desgracia de Ling Jihua no pudo ser más aparatosa. En la madrugada del 18 de marzo de 2012, su hijo Ling Gu, de 23 años, circulaba a toda velocidad en un Ferrari 458 Spider por una de las carreteras de circunvalación de Pekín con otras dos chicas a bordo. Según algunas informaciones, los tres iban prácticamente desnudos. Ling hijo perdió el control del coche y se estampó contra una pared, de resultas de lo cual murió en el acto. Sus dos acompañantes resultaron heridas de gravedad, y una murió en el hospital meses después. Fue un escándalo descomunal, que mantuvo durante días a las redes sociales chinas en estado de frenesí. Una nueva muestra de la vida extravagante de los hijos de los ricos y poderosos chinos, en este caso con un desenlace fatal.

Ling Jihua ocupaba en ese momento, desde hacía cinco años, uno de los cargos más codiciados de China: director de la Oficina General del Partido Comunista Chino, conocido coloquialmente como el “jefe de los eunucos”. La Oficina General es un departamento de una gran importancia, a cargo de la logística y las reuniones del Comité Central y el Politburó. Su director es, por fuerza, alguien muy próximo a los máximos líderes del país. Li Zhanshu, que ocupa el cargo actualmente, está considerado como uno de los asesores más poderosos de Xi Jinping. De acuerdo con informaciones aparecidas en varios medios, Ling habría intentado ocultar el incidente incluso ante sus superiores y había maniobrado para callar a las familias de las chicas con dinero salido de la caja de la principal petrolera del país, China National Petroleum Corporation.

Imagen del Ferrari tras el accidente, compartida junto a otras en la red social Weibo. Al día siguiente habían desaparecido
Imagen del Ferrari tras el accidente, compartida junto a otras en la red social Weibo. Al día siguiente habían desaparecido

La campaña contra la corrupción puesta en marcha por el Partido Comunista Chino tras su decimoctavo congreso, en 2012, se cobró ayer su cabeza. Ling Jihua, que fue la mano derecha del exsecretario general del Partido Hu Jintao, fue condenado a cadena perpetua por cargos de corrupción y robo de secretos estatales. El desenlace que estaba cantado. Según informaciones publicadas por los medios estatales, el juicio a Ling tuvo lugar el pasado 7 de junio en la ciudad de Tianjin, a puerta cerrada. Las posibilidades de que el político saliera limpio eran prácticamente nulas: en China, los veredictos en juicios de este perfil son decisiones políticas que se toman en los órganos más altos de poder.

El accidente mortal de su hijo y su supuesto intento de encubrirlo sellaron el destino político de Ling, que se precipitó en una espectacular caída al vacío. En septiembre de ese mismo año, justo antes de la última transición de poder en China, fue relegado a una posición menor, director del Departamento de Trabajo del Frente Unido, un organismo que se ocupa de las relaciones con el resto de partidos políticos del país. Ahí purgó dos años, viendo como poco a poco iba perdiendo toda la influencia que había tenido, hasta el 22 de diciembre de 2014, cuando la temida Comisión Central de Inspección Disciplinaria anunció el inicio de una investigación sobre sus actividades. Su suerte estaba echada.

​Expulsión y arresto

El 20 de julio de 2015, Ling fue expulsado del Partido y detenido. La ristra de cargos a los que ha tenido que hacer frente es la habitual en China en los casos de políticos de élite caídos en desgracia: violación de la disciplina del Partido, cohecho, tráfico de influencias, escarceos sexuales y obtención ilegal de secretos de Estado. Muchos analistas creen que sus vínculos con el exjefe de la policía y los servicios de inteligencia, Zhou Yongkang (también cumpliendo cadena perpetua), lo habrían situado en el punto de mira de la purga, y que el accidente de su hijo, con el consiguiente escándalo, habría sido el pretexto necesario para tumbarlo.

Ling Jihua en 2012 (Reuters)
Ling Jihua en 2012 (Reuters)

El caso Ling Jihua, uno de los de más alto perfil en la campaña de Xi Jinping contra “tigres y moscas” (o lo que es lo mismo, contra funcionarios tanto de alto como de bajo rango), podría tener ramificaciones en el terreno diplomático. Uno de sus hermanos, Ling Wancheng, se encuentra huido en Estados Unidos y el gobierno chino está intentando por todos los medios lograr su extradición. Era un secreto a voces, pero el gobierno chino lo reconoció abiertamente por primera vez en enero. Nadie parece tener muy claro qué está haciendo Ling Wancheng en Estados Unidos, cuáles son sus intenciones y si lleva consigo información sensible.

El medio digital Washington Free Beacon publicó en febrero que el hermano de Ling Jihua había pasado a la CIA y al FBI informaciones sobre los códigos de las armas nucleares de China y datos internos de Zhongnanhai, el complejo donde vive la cúpula china, en el centro de Pekín. La cuestión dio un giro rocambolesco varios días después. Un abogado de Washington llamado Gregory Smith dijo a Reuters, en nombre de Ling Wancheng, que estas informaciones eran “absurdas”. Según el abogado, las actividades de su cliente en Estados Unidos son bastante más prosaicas: estaría escribiendo un libro sobre golf. En un comunicado, Smith dijo que Ling “está en Estados Unidos para compartir secretos sobre golf, no secretos de Estado”.

Tras su condena a cadena perpetua, Ling sigue el camino de otros altos cargos chinos caídos en desgracia durante el primer lustro de la administración Xi Jinping, como el citado Zhou Yongkang o Bo Xilai, que en su día sonó para ascender al máximo órgano de poder en China, el Comité Permanente del Politburó, y que también cumple cadena perpetua por cargos de corrupción. A finales de 2017, el Partido Comunista Chino celebrará su decimonoveno Congreso, en el que se producirá un relevo parcial de la cúpula dirigente. Ling Jihua, que vio cortada su ascensión hasta la cúspide por el accidente fatal de su hijo, tendrá que verlo por televisión desde la cárcel. 

Mondo Cane

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