He leído el libro homófobo de HazteOir y me ha convencido

Leer el libro de HazteOir es una vacuna eficaz contra la estupidez y la intransigencia. No se me ocurre un método más idóneo de luchar contra estos homofóbicos reprimidos

Foto: Autobús de la plataforma HazteOir.org que recorrerá varias ciudades de España. (EFE)
Autobús de la plataforma HazteOir.org que recorrerá varias ciudades de España. (EFE)

Me ha convencido, decía en el titular, de que el pensamiento paranoide puede conducir a un apogeo de ridículo y estupidez bastante llamativo. El libro '¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio?' es tan rematadamente burdo, tan claramente malintencionado, que podría tener el mismo título y explicarnos que todos los colegios de curas están llenos de pederastas. Basura frentista propia de la guerra cultural. Pinta al otro como el colmo de todos los males. Inventa un enemigo y achácale el asesinato de Kennedy, o su enculamiento.

Por si alguien vive en una cueva sin wifi, vamos a ver de qué libro está hablando este murciano. Lo anuncia un autobús que corre por ahí cubierto de consignas: los niños tienen pene y las niñas vulva, dice. A su paso por las calles, solivianta a cualquiera que no haya olvidado quitarse el bigotillo en 1945. Los que han escrito el libro se parecen al autobús en una cosa: van con las ventanas cubiertas. Son incapaces de ver lo mucho que ha cambiado el mundo.

Según HazteOir, la corrección política es el mal, pero luego recogen firmas porque les molesta un anuncio que muestra a unos padres homosexuales

No puedo andar con paños calientes con esta bazofia. Quizá sería cuidadoso, equidistante y taimado si no hubiera leído el libro. Pero lo he leído. Hostia, ¡lo he leído entero! Y puedo decir que todo cuanto hay en él es una incitación al odio. Los energúmenos de HazteOir odian a los homosexuales, a los transexuales y a los etcéteras, y maquillan su odio con datos sesgados y democrática palabrería. Son la intransigencia disfrazada con piel de votante. Plantean la idea de que si el colegio enseña en la diversidad, está oprimiendo a quienes odian libremente. No hay más.

Una cosa que me subleva es el tonito. Los de HazteOir mienten acerca de su rebeldía. Esto es una actitud propia de la ultraderecha de los últimos tiempos, que luego lo pagamos los gamberros, a los que nos llaman machistas, fascistas y racistas los intransigentes del lado izquierdo, porque hemos hecho según qué bromas en según qué contextos. Un ejemplo: según HazteOir, la corrección política (de izquierda) es el mal, pero luego montan una recogida de firmas porque les molesta un anuncio de El Corte Inglés que muestra a unos padres homosexuales. Pensamiento políticamente correcto de derechas puro y duro. La misma mierda.

El libro nos explica que el mundo civilizado se ha convertido en el patio de recreo del 'lobby' de los gays, unas criaturas ladinas que pretenden destruir la familia tradicional y utilizan para este fin tácticas de presión legislativa. Es solo el comienzo. Citan fragmentos de leyes descontextualizados para atacar al todo. Según ellos, los gays y transexuales intentan oprimir a quien tiene un padre y una madre. Voy a dar un ejemplo de sus argumentos:

Dicen que, si la nueva doctrina (el mariconismo) chocase con enseñanzas que se consideran hostiles, “como podrían ser las que se imparten en colegios católicos o cristianos, estas leyes permiten entrar en estos por asalto, imponer la cosmovisión oficial y neutralizar la discrepancia”. Es aterrador, ¿cierto? Pero es falso. A continuación citan el fragmento de una ley de la Comunidad de Madrid para demostrar la teoría: “La Comunidad de Madrid (…) adoptará las medidas necesarias para evitar y, en su caso, eliminar contenidos educativos que impliquen la discriminación o violencia física o psicológica o puedan inducir a la comisión de delitos de odio basados en la diversidad sexual y de género”.

¿Evitar contenidos educativos que impliquen la discriminación o la violencia física o psicológica de los gays significa entrar por asalto en los colegios religiosos? ¿En serio? Pero más importante: ¿da por hecho HazteOir que en los colegios religiosos se imparten enseñanzas que implican la discriminación o la violencia contra los homosexuales? Me parece bastante grave lo segundo. Si yo fuera profesor en un colegio religioso, levantaría claramente mi voz contra HazteOir para explicar a esa puñetera secta lo que significa el amor al prójimo que nos enseñó Jesucristo.

El libro nos dice que no solo hay una ideología de género, sino que también hay una ideología transgénero. ¿La hay? Pues bien, es posible que la haya. Sería la ideología que trata de normalizar la existencia de las personas que no se follan a lo que se supone que se tienen que follar, o que no follan por donde se supone que tendrían que follar. Así que, si hubiera esta ideología, ¿cuál es el problema?

¿El problema es que a tu hijo le digan en la escuela que tiene que respetar a los gays cuando tú los fusilarías? El problema no es que le digan a tu hijo que sea tolerante. El problema es que gente tan intransigente como tú haga la vida imposible a quien es gay, transexual, torero, católico, musulmán, cantante de boleros, inspector de Hacienda, zurdo, diestro, pepero, podemita, verdulero o cazador-recolector.

Ante tanta gilipollez ha surgido, como es natural, una fuerte reacción. Los ofendidos claman: quieren que se prohíba circular a ese autobús y que se suprima el libro. Pues bien: yo no estoy de acuerdo. Leer el libro de HazteOir es una vacuna eficaz contra la estupidez y la intransigencia. No se me ocurre un método más idóneo de luchar contra estos homofóbicos reprimidos que leer atentamente sus argumentos. A mí, en cuanto he terminado la lectura, me han dado unas ganas tremendas de irme a Chueca. Qué nos apostamos a que allí me encuentro al hijo de algún miembro de HazteOir.

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