El coño insumiso contra las chapas de San Fermín

Algunos católicos —subrayo el 'algunos'— dirán que la procesión del coño atenta contra su fe, algunas feministas —y subrayo el 'algunas'— asegurarán que las chapas provocan

Foto: El coño insumiso. (EFE)
El coño insumiso. (EFE)

A un lado tenemos a la Fiscalía de Sevilla pidiendo 3.000 euros a las integrantes de la Archicofradía del Santísimo Coño Insumiso tras la denuncia que interpuso la asociación de Abogados Cristianos, y al otro tenemos a la policía decomisando unas chapas que se vendían en San Fermín tras el ardor agudo de redes sociales, donde podían leerse mensajes como “Ser virgen no te hace una santa”, “Tu culo será mío” o “Para ser tonta no eres muy guapa”.

No es lo mismo, dirán unos y otros. Algunos católicos —subrayo el 'algunos'— dirán que la procesión del coño atenta contra su fe y la ridiculiza, mientras que algunas feministas —y subrayo el 'algunas'— asegurarán que las chapas provocan y justifican las violaciones. Naturalmente, otros católicos y otras feministas tacharán la procesión y las chapas de ordinarieces sin más importancia, pero aquí, de un tiempo a esta parte, moviliza a la justicia quien grite más fuerte.

Bien, aunque hay muchas diferencias entre un caso y otro, aunque responden a dos universos ideológicos diferentes, los dos episodios sí que tienen cuatro cosas en común que quiero señalar: la primera es que ofenden, la segunda es que la justicia ha actuado como mecanismo de censura, la tercera es que sirven para que cada cual marque un límite a la libertad de expresión según su ideología, y la cuarta es que unas gamberradas se han convertido en escándalos mediáticos y noticias de ámbito nacional.

Lo sé. Me dirán unos y otras, militantes todos, que de gamberradas nada. Que ambos mensajes, el paso herético y las chapas machistas, son puntas de dos enormes icebergs. Bajo el polo norte, el anticlericalismo radical que atenta contra las creencias de la mitad de la población; bajo el polo sur, el machismo brutal que atenta contra la vida de todas las mujeres.

Bajo el polo norte, el anticlericalismo radical; bajo el polo sur, el machismo brutal

Así es como se mezclan en un análisis simplista los síntomas y las causas de las enfermedades. ¿Usted está resfriado porque estornuda, o estornuda porque está resfriado? Síntomas: las chicas que procesionaron con un coño de látex no respetan a la Iglesia o sus símbolos, y los compradores de chapas se van a las fiestas de Pamplona a ver si pillan cacho con borrachas. Sí, cierto, existe la falta de respeto con la religión lo mismo que la falta de respeto contra las mujeres. Sí, ambos comportamientos tienen detrás un sistema ideológico.

Pero pregunto: ¿multar a las cofrades o retirar las chapas producirá una disminución del anticlericalismo o del machismo? ¿En serio es tan fácil? Si este remedio funcionase, entonces 40 años de dictadura franquista habrían sido suficientes para erradicar de España el separatismo, el socialismo, el ateísmo y demás focos de mensajes de los que el régimen de Franco censuraba concienzudamente.

Si a Franco no le funcionó, ¿qué hace pensar a los militantes que ellos sí conseguirán hacer un mundo a su medida censurando mensajes ofensivos?

En mi opinión, olvidan que aquí cada cual piensa y funciona como le da la gana y según lo educaron. Que el izquierdista podrá leer únicamente 'La Gaceta' durante un año entero y solo se reafirmará en sus propios valores. Que los vicios y las virtudes no están en compartimientos estancos. Que los actos de frivolidad irrespetuosa no siempre ocultan agresores en potencia. Que hay una separación entre los actos y las palabras, y con mucha frecuencia existe otra distancia entre las palabras y la ética del individuo.

Que vicios y virtudes no están en compartimientos estancos. Que los actos de frivolidad irrespetuosa no siempre ocultan agresores en potencia

Pero vivimos tiempos de poscensura. Poscensura no porque la policía requise unas chapas o multe a unas feministas —eso es censura a secas—, sino porque los militantes de la guerra cultural justificarán la persecución de aquellos mensajes que solivianten sus sistemas de valores.

La creencia de que los mensajes y las palabras tienen el poder de incitar a los borregos a cometer actos impuros se llama corrección política, sea de izquierdas o de derechas, y está muy relacionada con el pensamiento mágico, porque entiende el mensaje no como un espejo de la sociedad, de sus vicios y virtudes, sino como un arma que la pervierte.

Si una procesión jocosa puede llevar a quemar iglesias y unas chapas chabacanas a violar mujeres, la censura será en ambos casos un acto constructivo.

España is not Spain

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