"Los móviles nos atontan", una pataleta tecnofóbica convertida en fotos virales

La serie de fotos 'Removed' pretende retratar cómo los móviles nos aíslan de nuestro alrededor. Las imágenes se han hecho muy populares en la red, como supuesta denuncia de los tiempos que vivimos
Foto: Out of hand, de la serie Removed, de Eric Pickersgill
Out of hand, de la serie Removed, de Eric Pickersgill

Seguro que las han visto porque llevan un par de días rodando por medios y telediarios. Son una serie de fotografías firmadas por el artista estadounidense Eric Pickersgill y tituladas Removed (Eliminado) en la que aparecen personas en situación de consultar su móvil, solo que sin el móvil.

La intención, asegura Pickergill, es reflexionar sobre cómo el excesivo uso de los smartphones nos está aislando y atontando, alejándonos de la gente que tenemos alrededor y atrapándonos en pequeñas pantallas rectangulares y brillantes. Y es verdad que la gente en sus retratos parece ciertamente algo idiota, mirándose las manos distraída cuando no hay nada en ellas. 

Pero cada vez que me topo con las fotos y con su profundo mensaje no puedo evitar pensar “Menuda chorrada”. Perdonen la expresión pero es así. Me causan una profunda irritación, por dos motivos.

El primero es que si en vez de móviles, los retratados estuviesen leyendo un libro y se lo quitasen de las manos parecerían igual de idiotas y aislados. O si estuviesen montando la maqueta de un barco. O si estuviesen haciendo macramé. O cualquier otra cosa. Las fotos tienen trampa y los móviles difícilmente son el malo de la película.

Pero es que además, esa cantinela de que la tecnología nos aísla y nos vuelve tontos es cutre, es retrógrada y es, si de nuevo me permiten la expresión, muy, muy cuñada. Es una pataleta tecnófoba, una rabieta para la galería que quiere parecer reflexiva y profunda pero que demuestra un poso de "cada vez vamos a peor, las nuevas generaciones no saben nada de la vida" que no podría estar más lejos de la verdad. 

Lo que nos permite la tecnología

Los smartphones han puesto en nuestras manos el acceso rápido, fácil y barato a la mayor fuente de información de la historia, a la que podemos recurrir cuando y donde queramos. Esto nos permite estar en contacto con nuestros amigos, estén donde estén, informarnos de lo que ocurre en cada momento en cualquier sitio del mundo, aprender lo que queramos, desde idiomas hasta artes marciales o cocina turca y, sí, jugar al Candy Crush. 

Estudiantes que encuentran información para sus exámenes, familias separadas que se mantienen en contacto en el día a día, emprendedores de países en vías de desarrollo que acceden a recursos que de otra forma estarían muy lejos de su alcance, profesionales que se mantienen al corriente de los últimos avances en su campo... Son un puñado de ejemplos elegidos al azar de cosas que ocurren cada día porque los smartphones se han vuelto omnipresentes. Elijan los suyos, seguro que conocen alguno.

Y sin embargo, hay quien piensa que todo esto no es una ventaja, sino un problema. Me imagino a esa misma gente resoplando disgustada cuando la humanidad descubrió la escritura, negando con la cabeza y refunfuñando por lo bajo que "si empezamos a dejarlo todo por escrito no tendremos motivo para utilizar la memoria, así dónde vamos a ir a parar, cuando yo era joven no escribíamos nada y bien que lo sabíamos todo".

La invención de la imprenta que permitía crear textos sin tener que escribirlos a mano debió ser un duro golpe también para los tecnófobos de la época. "Perderemos la artesanía del saber, cualquier cosa quedará plasmada en papel sin esfuerzo, estaremos todo el tiempo leyendo tonterías..." ¿Les suena?

La televisión, los videojuegos, internet...

Así ha ocurrido con muchos otros avances. La televisión dejó tontas a varias generaciones, y cuando en vez de un canal o dos pasó a haber decenas, el problema se agravó... hasta que llegaron las videoconsolas, que siguieron cavando el agujero donde enterraríamos nuestra inteligencia. Las consolas portátiles fueron malas, pero jugar a videojuegos online fue mucho peor. La llegada de internet fue gradual y eso amortiguó un poco el peligro, pero su generalización volvió a levantar las alarmas y los malos augurios, y lo de los smartphones promete ser la hecatombe final. Y mejor no pensar en lo que vendrá después. 

¿Enseñar una foto en el móvil es peor que enseñarla sacada de la cartera?
¿Enseñar una foto en el móvil es peor que enseñarla sacada de la cartera?

El trabajo de Pickergill es simplemente su punto de vista, pero la interpretación que se les ha dado en muchos medios españoles encaja en esta tendencia de aprensión a la tecnología y sus efectos que, de haberse impuesto históricamente, habría limitado el progreso empezando con la misma rueda. ¿Se imaginan a nuestros ancestros oponiéndose su uso por hacer el transporte de objetos demasiado fácil, impidiendo así que los jóvenes conozcan el verdadero valor del esfuerzo físico? Pues seguro que alguno lo hizo.

Que consultar tu perfil de Facebook mientras cenas con tu pareja es una falta de educación resulta tan obvio que es sonrojante tener que escribirlo, pero difícilmente la situación mejoraría sin en vez de tu móvil sacases la última novela de Juego de Tronos y te pusieses a leer. Es raro que alguien se ponga a montar una maqueta en medio de una comida familiar, pero si lo hiciese seguramente dejaría de prestar atención a la conversación y se aislaría de los demás. 

No es la tecnología, es cómo la usamos. Y deberíamos usarla mucho porque eso es el progreso.


#11

Estoy totalmente de acuerdo con la articulista. Comentarios apocalipticos acerca de los cambios sociales o tecnológicos se lleven documentando desde hace miles de años.

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#10

Cinco mozas de alrededor de los quince me atropellaron el otro día. Venían como potrillos mirando su celular, y si hubiera habido un tajo habrían caido despeñadas. Otro grupo de la misma edad, estan silenciosas comunicándose entre ellas por el fone. ¿ En El mundo del mañana no tendremos que pronunciar las palabras a viva voz? Llegamos al desvarío.

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#9
En respuesta a magnum4470

 

Pulitzer con mayúscula, y éste con acento. Comentario Pulitzer también...

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#8

No soy tecnofobo y doy fe de que me he emocionado, en paises pobres sobre todo, ayudando a los crios en un locutorio a encontrar poesia en internet o a los estudiantes a encontrar informacion que antes no estaba a su alcance.

Pero tampoco tenía que ir por la calle avisando a las madres que vigilasen a sus hijos, ni tampoco puedo entender tanto aislamiento social como sufren las nuevas generaciones. Sobre todo esa busqueda tan desesperada de aprobación en la red que tienen, que proyecta cierta frustración mezcla de adolescencia y soledad. Tampoco recuerdo a ningún maquinista que se olvidase de su tren, ensimismado en su libro, y 200 personas muriesen.

Es cierto que la tele hizo mucho daño a la familia. Recuerdo que mi padre lamentaba haberle dedicado mas horas que a mi, cuando era un poco tarde. No tiene por qué quedar exenta de crítica....pero igual esto atonta mas aún...o en todo caso...es la gota que colma el vaso del ""atontamiento".

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#7

Realmente los media han conseguido algo que parecía imposible en el pasado. Antes te ibas por un ratito de casa para observar, conversar y escuchar lejos de la TV encontrando gente con la misma inquietud. Hoy resulta que el que huye es porqué no tiene casa y se lleva la TV a cuestas.

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#6

No.

La articulista no ha sabido o querido entender el mensaje.

Nunca he visto a gente caminando por la calle mientras leía un libro o veía la tele. Tampoco a grupos de amigos o parejas sentadas a un restaurante, yendo de compras, mismamente sentados juntos en la cocina y haciendo como si el otro o los otros no existieran porque estaban cada uno haciendo el chorra con su móvil.

En efecto, el móvil no atonta a nadie, sólo facilita que el tonto demuestre que lo es.

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#5

Usted dirá lo que quiera, pero ayer estuve paseando por el Jardín del Buen Retiro (Madrid), y para mi asombro comprobé que la mayoría de los adolescentes y adultos que encontré en mi camino estaban mirando la pantallita o haciéndose selfies en vez de contemplar con sus propios ojos el incomparable arcoíris de verdes, ocres, rojos y amarillos que estallaba a nuestro alrededor.

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#4

Está claro que no hablamos de un factor tecnológico, sino educacional.

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#3

Sí, los móviles son maravillosos, no hay más que leer artículos de premio pulitzer como este.

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#2

Las herramientas, todas las herramientas, nos ayudan a desarrollar nuestra actitud frente al entorno pero no definen nuestra actitud, eso va con nuestra personalidad. Los móviles son una herramienta de comunicación. A quien le atonte el móvil también le atontaría unos alicates. O una cámara fotográfica.

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#1

Me temo que no se habrá leído nada de Nicholas Carr y como cambian nuestros procesos neurocognitivos al estar todo el día pendientes de la pantallita: superficialidad (en el pensamiento), impulsividad... nunca tanta gente asocial tuvo redes sociales. ¿"Tecnofobia" o espíritu crítico?

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