Samsung tiene un grave problema en 2016, y se llama Galaxy S7

Los 'smartphones' se han convertido en el nuevo PC: ya no se venden como antes. Cada vez tardamos más en renovar el móvil y el Galaxy S7 no va a cambiar esa tendencia
Foto: (Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Samsung debería echarse a temblar, si es que no ha empezado ya. He aquí el problema: ya no se venden 'smartphones' como rosquillas. Eso fue hace cuatro o cinco años, cuando un nuevo iPhone o un Galaxy era un acontecimiento más sonado que lo último de Tarantino; cuando el salto de calidad entre un móvil de 600 euros y otro de 300 era abismal; cuando Apple dejaba en ridículo a los coreanos en diseño y en 'software'. Hoy, todas esas diferencias se han evaporado.

Los móviles de 400, 300 y hasta 200 euros van como un cohete, Android es tan bueno como iOS (y viceversa) y los terminales de gama alta son tan parecidos entre sí como calcomanías. Los directivos del sector lo explican con una melancólica frase: es un mercado 'maduro'. Dicho de otro modo, se acabó la fiesta y ha llegado la modorra.

El S7 es un clon en diseño del S6 con novedades potentes pero que, por sí solas, no van a frenar el infierno financiero que se le viene encima a Samsung

Los consumidores tardamos cada vez más en renovar el móvil porque el que llevamos en el bolsillo ya es un diminuto prodigio de la tecnología tan potente como un ordenador. Pero también porque lo que nos ofrecen los fabricantes año tras año, desde allá por 2013, es más de lo mismo. El nuevo Galaxy S7 es la mejor prueba de todo esto: un clon en diseño del Galaxy S6 con algunas novedades potentes (más sobre esto en breve) pero que, por sí solas, no van a frenar el infierno financiero que se le viene encima a Samsung este año. Es más, las cosas no van sino a empeorar.

Y no lo digo yo. Lo dice la propia Samsung, que ya avisó hace un mes: "2016 continuaría siendo muy duro en 'smartphones". Durante el último trimestre de 2015, su beneficio se desplomó un 40%. En los buenos tiempos su producción de 'smartphones' crecía por encima del 15% y el 20% anual. En 2015 se calcula que solo aumentó un 0,8%. Ante este panorama, Samsung necesitaba un revulsivo, presentar un teléfono que sonara a puñetazo en la mesa. Y no solo no lo ha hecho, sino que ha dejado incluso que su rival LG le ganara la batalla del 'marketing' (más sobre esto en breve, ¡de verdad!).

El nuevo Samsung Galaxy S7. (Reuters)
El nuevo Samsung Galaxy S7. (Reuters)

El Galaxy S7 y S7 edge son dos teléfonos brutales, con mejoras muy acertadas, como la cámara con apertura F/1.7, la rescatada microSD y trucos como la refrigeración líquida para convertirlo en una infalible consola portátil. Pero darle coba a esto es perderse la foto global. Estas mejoras solo le importan a un segmento muy reducido de consumidores. Samsung vive de la masa, de esos millones de personas que ya tienen un terminal muy avanzado en su bolsillo y para los que captar fotos nocturnas algo más brillantes, o tener 232 GB de almacenamiento, o dos columnas de 'apps' en el borde de la pantalla en lugar de una no implica ningún cambio sustancial. De momento, les vale con su gama media (o su Galaxy o iPhone de hace un par de años). 

La guerra por la gama alta, por los móviles de más de 600 euros, se ha vuelto tan encarnizada y poco rentable que hasta Apple ha comenzado a sufrir, estancándose la venta de iPhones por primera vez. Y no es la única. HTC está moribunda; Sony podría cerrar para siempre su unidad de móviles; y LG lucha por mantenerse en el 'top 5'. El grueso del mercado se ha trasladado ahora a la gama media, a la carrera por ver quién fabrica el mejor 'smartphone' al menor precio posible. Y en eso las marcas chinas, Huawei, Xiaomi o Lenovo, entre otras, lo están bordando.

Los Galaxy S7 y iPhone 6s de ahora son los ordenadores Windows de hace cinco o 10 años: renquean en ventas y empiezan a ser aburridos

La preocupación de Samsung con el Galaxy S7 y la situación general del mercado la resumía estos días un directivo de la compañía a Teknautas: "La gente llega a la tienda, ve a un lado el nuevo Galaxy A5 y al otro el Galaxy S6 o el S7, todos espectaculares en diseño y funciones, y piensa: si me llevo el A5 me voy a casa con 300 euros más en el bolsillo y un gran móvil". Corea, tenemos un problema.

Dadas las dificultades, todos los grandes fabricantes (excepto Apple, que va a su ritmo) se han lanzando a diversificar, a convencernos de la próxima gran revolución. Y las palabras de moda ahora mismo son 'realidad virtual'. Que Mark Zuckerberg saliera al escenario durante la presentación del Galaxy S7 es toda una declaración de intenciones: el negocio del futuro ya no girará en torno a los 'smartphones'. Hay que inventarse algo más.

Mark Zuckerberg y sus cyborgs. (Foto: Facebook/Mark Zuckerberg)
Mark Zuckerberg y sus cyborgs. (Foto: Facebook/Mark Zuckerberg)

La venta de 'smartphones' tal vez vuelva a crecer sin techo cuando llegue la siguiente ola de innovación: ¿pantallas plegables? ¿móviles modulares? Si son los modulares, por favor, LG, que sean modulares de verdad. La compañía probó ayer a colar su concepto de 'modular' con el LG G5. Nada de construir un terminal como si fuera un Lego con las piezas que *tú* quieras (RAM, cámara, batería, wifi...) y del fabricante que *tú* elijas. Algo así es en lo que se supone que aún sigue trabajando Google y su Project Ara. LG se limitó a llamar 'modular' a la posibilidad de extraer la batería y conectar un módulo de audio o de cámara. Su propio módulo. Empezamos mal. 

Los 'smartphones' se han convertido en el nuevo PC: renquean en ventas y empiezan a ser aburridos. Los Galaxy S7 y iPhone 6s de ahora son los ordenadores Windows de hace cinco o 10 años. Por seguir el símil, necesitamos un iPad que lo ponga todo patas arriba, una nueva y brillante idea que inaugure la era 'post-smartphone'. ¿Cuál será?

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