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Las mejores opciones para usar el móvil en el extranjero mientras dure el 'roaming'
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José Mendiola

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Las mejores opciones para usar el móvil en el extranjero mientras dure el 'roaming'

Aunque la UE lucha contra él, el 'roaming' sigue siendo un problema para quien depende del móvil también al cruzar la frontera. Estas son algunas opciones para no llevarse un susto con la factura

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“No os olvidéis de desactivar los datos”, un grito al volante a los presentes en el coche cuando se está a punto de atravesar la frontera. Da lo mismo que sea una línea visible o no la que separe dos países, y que, por descontado, ambos pertenezcan a un hipotético mercado único en el que precisamente, las fronteras desaparecen. Las telecos siguen empeñadas en sangrar hasta la última gota al cliente cuando éste osa recibir WhatsApps con un operador extranjero dentro de la UE.

El fin de este despropósito parece inevitable y en diciembre de este mismo año desaparecerían también las fronteras en las tarifas de móviles en el extranjero. Aunque en nuestro país el asunto no está nada claro y ya se especula con que esta medida se podría retrasar hasta incluso 2018. Así las cosas y como quiera que uno se gana la vida pegado al móvil, decidí buscar debajo de las piedras alternativas posibles para evitar esta obligada desconexión. Y no limitarme sólo a mendigar el wifi en los bares como un adolescente, sino a contar con una conexión propia sin arruinarme en el intento.

Lo primero antes de emprender el viaje es revisar todas las tarifas posibles que ofrecen los operadores en nuestro país. Nos ceñiremos únicamente a los datos, que ya acaparan el grueso del uso del móvil. Sabemos que el sablazo es inevitable, pero al menos de esta manera conocemos su calibre.

Y la mala noticia, aunque previsible, es que las tarifas son tremendamente confusas: unos operadores hablan de megas, otros de kilobytes, unos aplican tarifas diarias, otros por volumen… Un guirigay cocinado con el objetivo de confundir al cliente en un mercado en el que apenas hay diferencias entre los principales actores.

Vodafone y Movistar cotizan el mega a precio de angula, y aunque en ocasiones los precios se camuflan en paquetes, la referencia es no menos de 20 céntimos de euro el mega, o lo que es lo mismo, la friolera de 200 euros el GB, la referencia que tenemos más cercana. ¿Es difícil comerseun giga en datos? Ni mucho menos. Con la explosión de WhatsApp, Instagram y los demás servicios en streaming, 1GB se esfuma a menos que andemos con un cuidado extremo en el uso del móvil.

La opción más razonable (y poco conocida)

Pero cuando ya estaba desesperando en la búsqueda de una alternativa razonable, un amigo me puso sobre la pista de una tarifa a precios asumibles: “Orange creo que tiene algo, echa un ojo”. Y lo hice. Si bien es cierto que el operador francés presentó su tarifa Go Europe a bombo y platillo como la que se adelantaba a la eliminación del roaming, se asumió como normal que aquellos privilegios se aplicarían únicamente a sus clientes de contrato. Pero no. Cualquiera puede comprarse una tarjeta prepago, cargar un saldo, y disfrutar de sus ventajas en un móvil libre.

¿Qué tiene de especial esta alternativa? El operador la publicita destacando 100MB por 1 euro al día, pero el verdadero gancho es hacer la lectura mensual: 1GB por 30 euros. O lo que es lo mismo, mientras la mayoría de los operadores del país comercializa el MB a no menos de 0,2 euros, esta tarifa lo ofrece a 0,029euros (30 euros para el giga frente a 200 euros).

¿Habría trampa? Me presenté en una de las tiendas del operador con el móvil y preguntando por la tarifa de roaming “de 30 euros por 1GB”. La primera sorpresa es que el propio empleado no identificó inicialmente la tarifa y fue al mostrarla en la web cuando la reconoció. Mi plan no era muy apetecible, sobre el papel, para el operador: dar de alta una tarjeta prepago únicamente para los días de viaje, que luego retiraría para poner la de mi operador actual. ¿Se puede? Mirada dubitativa, pero sí, se podía.

El trámite no fue inmediato: había que comprar la prepago y luego dar de alta la tarifa mediante un SMS, un proceso realizado en la propia tienda. Y fue llegar al destino (Francia, en este caso) y proceder al cambio de SIM ¿funcionaría? Lo hizo. A la primera. No fue necesario ni configurar el APN. En cuestión de segundos el móvil recuperó la vida y con la tranquilidad que, como máximo, gastaría los 30 euros de recarga por el GB de datos.

La opción de este operador es sin duda la más cómoda, pero no la más barata, desde luego. En los viajes más largos o con más intensidad de uso conviene adquirir una SIM local, aunque es un proceso más complejo. En mi última visita al Reino Unido adquirí en la propia terminal de Heathrow una tarjeta prepago del operador 3, y por 15 libras disfruté de barra libre de datos y 300 minutos en llamadas. En la propia tienda configuraron el móvil y lo dejaron listo para ser usado ¿El inconveniente? Que el saldo caduca a los 30 días y por lo general, los operadores desactivan las prepago al cabo de un tiempo si no hay actividad. Volver a activarlas no suele resultar sencillo desde el extranjero.

“No os olvidéis de desactivar los datos”, un grito al volante a los presentes en el coche cuando se está a punto de atravesar la frontera. Da lo mismo que sea una línea visible o no la que separe dos países, y que, por descontado, ambos pertenezcan a un hipotético mercado único en el que precisamente, las fronteras desaparecen. Las telecos siguen empeñadas en sangrar hasta la última gota al cliente cuando éste osa recibir WhatsApps con un operador extranjero dentro de la UE.

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